domingo, 13 de septiembre de 2026

La parábola del agente extranjero

 


Por Carlos Almenara

Zelenski nació como Vladímir en Krivoy Rog, Ucrania, Unión Soviética. Con el título de abogado bajo el brazo, se convirtió en comediante. Sus giras por Rusia y la aceptación de sus programas en ese país colaboraron con su éxito. No le costaba nada, el ruso es su lengua materna.

Entre 2015 y 2019 protagonizó “El servidor del pueblo” comedia televisiva en la que un profesor de Historia llega a presidente de Ucrania. En 2019, en la vida real, asumió como presidente.

Conocido como “Euromaidán”, en 2014 se produjo en Ucrania un golpe de estado, precedido por una serie de protestas violentas, que derrocó al presidente Viktor Yanukóvich. Victoria Nuland, responsable para esa región del Departamento de Estado estadounidense, estuvo presente en las protestas, personalmente repartió comida. Se filtraron llamados telefónicos en que discute con el embajador de su país el nuevo gobierno. Declaró que Estados Unidos había puesto U$S 5.000 Millones en Ucrania, nadie piensa que haya sido el monto del gasto en galletas para manifestantes.

El golpe de 2014 no fue aceptado por todo el país. Crimea y el Donbás oriental, regiones con una fuerte ligazón idiomática, cultural, idiosincrática, con Rusia, no aceptaron el nuevo régimen. Comenzó una guerra civil en la que están documentados los crímenes de guerra del gobierno de Kiev contra población civil que ellos mismos reputaban como ucraniana.

En su campaña electoral Zelenski prometió terminar con la guerra civil. No ocurrió. Al contrario, incentivado por la OTAN profundizó los ataques, cada vez más violentos, contra las regiones secesionistas. Angela Merkel, excanciller alemana, otrora, probablemente, la líder más prominente de la Unión Europea, se llamó a silencio y se retiró de la actividad pública desde 2021. En diciembre de 2022, sin embargo, declaró que los acuerdos de Minsk I y II firmados en 2014 y 2015 con el fin de cesar las matanzas, fueron, en realidad, una excusa para darle tiempo a Kiev de rearmarse.

No es baladí señalar que el golpe de 2014 tuvo como sus más activos promotores locales a grupos nazis. No corresponde llamarlos neonazis, son nazis con una larga tradición en la región. Durante la II Guerra Mundial las matanzas genocidas más terribles fueron perpetradas por colaboracionistas ucranianos de las fuerzas hitlerianas. En las afueras de Kiev, en el barranco de Babi Yar, más de 33.000 judíos fueron fusilados por los héroes nacionales de quienes hoy gobiernan ese país, el más icónico, el colaboracionista Stepán Bandera. Esta descripción no es especulación sino información pública. El actual ejército ucraniano tiene como pilar los grupos nazis revividos durante el Euromaidán para confrontar a la policía, el más conocido, el batallón Azov.

Empujado por la OTAN, Estados Unidos y la Unión Europea, Zelenski profundizó la guerra civil y, luego de la intervención rusa para detener la masacre, la guerra con Rusia. Por eso él, que nació Vladímir, ahora que se convirtió en nacionalista ucraniano, es Volodímir, que así se traduce, aunque el ahora ex Vladímir tenga algunas dificultades con el ucraniano.

Los resultados para el pueblo ucraniano son devastadores. Con la disolución de la Unión Soviética, en 1991, Ucrania tenía más de 51 millones de habitantes, hoy sin cifras oficiales, los cálculos no pasan de 30 millones. Grupos de personas literalmente secuestran varones de entre 20 y 60 años para mandarlos al frente. La corrupción generalizada preocupa en primer lugar a la Unión Europea que observa lo disminuidos que llegan sus aportes monetarios al frente de batalla. La economía, por supuesto, está destruida y comienza a verse desabastecimiento de productos básicos. La cantidad de muertos es algo sobre lo que sólo se puede especular. No es una apuesta segura la continuidad de Ucrania como Estado nacional.

Sin embargo, esta nota no habla de Ucrania, habla de Argentina.

Pretende advertirnos que cuando un degenerado usurpa en nombre de potencias extranjeras el gobierno de un país, utiliza ese poder al servicio de esas potencias de las que es delegado.

En una imperdible entrevista de 2017 de RT al corresponsal de guerra y director de Red Voltaire, Thierry Meyssan, que puede verse en este link: https://actualidad.rt.com/programas/entrevista/239088-eeuu-guerra-venezuela-thierry-meyssan-siria, el periodista explica la filosofía de Estados Unidos por entonces. No se trata de ocupar un territorio, no se trata de poner un gobierno títere, podríamos tener un “aliado” hoy pero ¿mañana?, de lo que se trata ahora es de destruir las capacidades de estatalidad, la posibilidad de tener un Estado Nación constituido, esa es la garantía imperial de que su poder no será discutido. Libia y Siria son el ejemplo.

Cuando revisamos los casos, cuando analizamos la doctrina, la luz con la que miramos la puesta en escena de Milei por Malvinas se vuelve mucho más tenebrosa.

A Trump le vendría bien una escalada bélica con Reino Unido para presionar al gobierno laborista británico. Por supuesto, Argentina no lleva nada en esa lid. Nos usaría y tiraría.

A Trump le vendría bien una escalada con Chile que le permita meterse en Magallanes, Drake y la proyección antártica. En esa clave pueden leerse las “equivocaciones” de dos militares sobre el estrecho de Magallanes. Para Argentina sería una calamidad que la belicosidad aumente. También para el pueblo hermano de Chile.

En algún momento también parecía lejano lo que hoy sucede en Ucrania. Nunca debe subestimarse el daño que un agente extranjero, como Milei, puede hacerle a un país cuando usurpa su gobierno.

 


sábado, 1 de agosto de 2026

Fuerte crecimiento en los gobiernos K. Desterrando la neolengua libertaria

 

Por Carlos Almenara

La guerra es la paz

La libertad es la esclavitud

La ignorancia es la fuerza

George Orwell, 1984.

 

El día 26 de julio el sr. Daniel Garro publicó en Diario Uno la nota titulada “Desterrando un mito: es falso el crecimiento de la economía y los salarios en gobiernos K”. Urge desmentir la alevosa falsedad que emana desde el mismo título.

La economía argentina durante los gobiernos kirchneristas creció fuertemente, al mayor ritmo de los últimos 50 años, al menos. El promedio fue  4,58% anual entre 2003 y 2015, con varios años consecutivos superior al 8%. El producto creció casi 80% en el período.

Los datos del INDEC son los siguientes:

2003

8.8

2004

9.0

2005

8.9

2006

8.0

2007

9.0

2008

4.1

2009

-5.9

2010

10.1

2011

6.0

2012

-1.0

2013

2.4

2014

-2.5

2015

2.7

 

Entre 2003 y 2015 el aumento de los salarios medios, en términos reales, superó el 60% según CIFRA ponderado con el IPC de 9 provincias. Deflactado según el IPC Congreso de Patricia Bullrich y aliados el aumento fue de 56%. Si se actualiza según INDEC, es aún mayor. La distribución funcional del ingreso arrojó más de 50% para los trabajadores, superando el fifty-fifty entre trabajo y capital, inédito en mucho tiempo.

El título propagandista de Garro engaña a la población pero su argumentación remite a falacias epistemológicas que me interesa señalar.

El mundo estandarizó un indicador para medir el crecimiento de una economía, el producto bruto, que puede ser interno, nacional, geográfico, etc. En Argentina utilizamos el PBI (producto bruto interno) o PIB, según cómo se ordene el acrónimo. Es lo que utiliza todo el mundo, menos Garro.

El crecimiento es, además, lo que puede recordar cualquier persona con memoria de aquellos años en su experiencia vital, empresas que se abrían, fábricas a pleno, obras, trabajo.

Garro no cuestiona el crecimiento según el PBI, directamente afirma que no hay que medirlo según el PBI. Es decir, Garro no está peleado con el kirchnerismo, Garro está peleado con el mundo. Pero es peor, está peleado con la realidad.

El razonamiento es análogo al siguiente: supongamos que una investigación concluye con que en los hogares de Mendoza hay más perros que gatos, Garro dirá lo contrario, y para argumentarlo dirá que lo que se llama perro y lo que se llama gato deben denominarse de otro modo, probablemente al revés, los perros ahora son gatos y los gatos, perros. Ese es un universo que sólo sirve para Garro.

No es sólo Garro, sino toda la “escuela austríaca” la que carece de método científico. En la nota de referencia lo confiesa el propio autor: “cuando se busca en las estadísticas encontrar un principio o una teoría, se camina al revés de lo que la ciencia económica enseña. Este método sólo sirve en las ciencias naturales, pero no sirve en las ciencias de la acción humana como es la economía. Si queremos saber la verdad en ciencias de la acción humana, la teoría va primero como resultado de la una lógica ‘a priori’”. Construye así una teoría autorrefencial, carente de todo referente empírico que pueda validarla. Es “idealista” en sentido platónico, nada más contrario a la ciencia.

Es cierto que la teoría se relaciona con una metodología que recorte la realidad (relativamente) en función de sus hipótesis explicativas pero ello no puede amañar de tal manera las explicaciones que las hagan de imposible contrastación. Mencioné la distribución funcional del ingreso, un indicador que me resulta valioso y seguramente Garro repudiará, podemos utilizar categorías diversas pero deben estar sujetas a corroboración por la realidad. No ocurre con los jeroglíficos de Garro.

Es recomendable que Garro tenga presente a otro austríaco, Karl Popper, para quien una aseveración se aleja de la ciencia si no está sujeta a la falsación, al contraste con los hechos. Hacen de la economía en una disciplina formal, cuando por su naturaleza no puede ser sino fáctica, convirtiendo estas teorías en la peor de las pseudociencias al decir de Mario Bunge.

Por eso no es extraño encontrar a Milei, otro fan de la escuela austríaca, hablando de Moisés, cual predicador. Porque es eso, un dogma cerrado, una religión, que no tiene nada que ver con lo real y muchísimo menos con lo científico.

O como dirían en mi barrio, estamos ante un hato de bolaceros que hablan para beneplácito del capataz.

lunes, 1 de junio de 2026

Julio Le Parc


Organizar una especie de guerrilla cultural contra el estado actual de cosas, subrayar las contradicciones, crear situaciones donde la gente reencuentre su capacidad de producir cambios.

Guerrilla Cultural

Julio Le Parc - París, marzo 1968

 

Nació en Palmira, un pueblo del municipio de San Martín en la provincia de Mendoza, el 23 de septiembre de 1928 y murió en París, Francia, este 30 de mayo, a los 97 años.

Hijo de ferroviario en un pueblo que, hasta los años ’90, sería un importante centro logístico para los trenes. Su familia se traslada a Buenos Aires en 1942.

Trabajó desde niño y estudió en la Escuela de Bellas Artes. Participó de movimientos estudiantiles incluyendo asambleas y toma de establecimientos.

En el mundo artístico participó de los debates de las diferentes corrientes, especialmente las vinculadas con sus búsquedas, la cinética y los efectos ópticos. Es que, en la concepción de Le Parc, la obra solo se completa con la mirada, con la participación del público. Espejos capaces de reflejar al infinito, fragmentos que se combinan según la perspectiva, colores que asombran, luces que hipnotizan. Verlo es mejor que contarlo.

A partir de 1958 se radica en Francia de modo más o menos permanente aunque viaja frecuentemente a América Latina y otros países de Europa.

En el marco de la efervescencia previa a lo que sería el “Mayo francés” publica, en marzo de 1968, un titulo que tendrá evocaciones actuales: “Guerrilla cultural” que puede (debe) leerse en este link: https://julioleparc.org/gu%C3%A9rilla-culturelle.html

Expuso en Nueva York, Venecia, Düsseldorf, Cuba, Colombia, en el Di Tella de Buenos Aires, entre otros lugares. Recibió numerosísimos premios y reconocimientos.

Participó de colectivos artísticos de solidaridad con los perseguidos por la dictadura chilena, de apoyo a la revolución sandinista y, en general, de agrupaciones de artistas antifascistas.

En octubre de 2012 se inauguró, con su presencia en Mendoza, un Centro Cultural que lleva su nombre, el mayor espacio para el arte con que haya contado la provincia, con un diseño arquitectónico modernista, acorde a su obra.

En este link se puede ver la inauguración junto a Cristina y Quino https://x.com/carlosalmenarav/status/2061299948386128297?s=20

Si hubiera que encontrar una palabra que recorra vida y obra de Le Parc, a mi criterio, sería VANGUARDIA. Una vanguardia que en arte y praxis de Le Parc es apuesta a un futuro bueno para todos, a un devenir de liberación.

martes, 27 de enero de 2026

Los valores de Occidente

 


Por Carlos Almenara

El 21 de enero, Milei habló en la conferencia que anualmente se realiza en Davos, un lugar al que accede como presidente pero perora como si fuera catedrático, o, más ajustadamente, predicador, teócrata.

La diferencia no es baladí. Los criterios de verdad que se usarán para ponderar los distintos campos (en el sentido de P. Bourdieu) no son iguales. Es de esperar que un presidente exponga un diagnóstico a partir del que formula un plan sobre el que intenta persuadir a la audiencia de su plausibilidad y conveniencia, un catedrático debería tener el canon del método científico (o métodos científicos en plural) que remiten a la provisoriedad de las teorías y a la apertura a la falsación/refutación en contraste con la realidad (aporte de un austríaco al que Milei hace poco tributo, K. Popper). El predicador trae la palabra de dios. Supongo que vale también para la palabra del diablo. Con ella no se puede discutir. Es dogma, no admite discusión. Corresponde a una dimensión del conocimiento abismalmente distanciada de la ciencia. Como la evidencia indica, es imposible una discusión con Milei, precisamente, porque ubica su relato en el territorio religioso, una profesión de fe.

Tenemos  nuestras creencias y dogmas, uno de ellos es la máxima que “al fascismo se lo combate”, la convicción de los partisanos que a mediados del Siglo XX liberaron al mundo de los Mussolini, pero aún así pensamos que es posible, también, discutir a Milei desde la lógica y la razón. No para convencerlo a él sino para reafirmar nuestros argumentos y apegarnos a la verdad.

El discurso de Milei en Davos pretendió dar un catecismo al auditorio acerca de la superioridad moral de Occidente y del capitalismo. Digamos, para comenzar, que Milei es un mentiroso. Esto es fácil probarlo a partir del hiato entre sus dichos y actos o en sus dichos contradictorios. Su ministro Caputo pasó de “se fumó U$S 15.000 Millones de dólares en tres meses” al “mejor ministro de la historia”, “antes de aumentar impuestos me corto una mano”, siendo que aumentó Ganancias, IVA y combustibles. O “no hago negocio con comunistas”, también otra convicción moral dejada de lado para mendigar a China que mantenga el swap de monedas. Peor que esto, a nuestros fines, es la manipulación de conceptos. Milei puede decir que el fascismo es socialista, lo que constituye un disparate atroz, tanto como la cifra de muertos que le adjudica con absoluta mendacidad.

Vamos al corazón del argumento, en el que mezcla mal a Maquiavelo. Lo que produce riqueza es bueno, es éticamente bueno, y la riqueza la producen los monopolios, por lo tanto las corporaciones monopólicas son productivas y buenas éticamente, y, entonces, “los políticos deben dejar de fastidiar a quienes están haciendo un mundo mejor”. Un bolazo terrible y dañino.

Aplica Milei una de sus especialidades. Al economista le habla como predicador, al predicador como economista, al político y al público dice que les habla como economista pero usa discursos de predicador, en los hechos aplica la peor praxis política para recaudar los 3%.

Replica la proposición de la “teología de la prosperidad”, un punto de encuentro de sectores evangélicos y sionistas: dios ya dio su sentencia, eligió los suyos, los reconoceréis por sus riquezas. Los ricos son elegidos por dios que manifiesta en ello, precisamente, su gracia. Quien ose cuestionar al millonario, es un hereje que cuestiona la obra divina. Es exactamente lo que dijo Milei en Davos pero haciendo una ensalada entre economía y religión.

En particular, repite algo que ya había intentado teorizar: el monopolio es bueno. El teórico clásico del monopolio fue el cientista político y economista Joseph Schumpeter, otro austríaco que Milei tampoco estudió. Para Schumpeter, la necesidad de grandes escalas para conseguir eficiencia económica llevaba a la constitución de grandes empresas, en el límite, a la empresa monopólica. El monopolio conseguía un costo unitario ínfimo con el que la pequeña empresa no podría competir. Hasta aquí un razonamiento idéntico al de Milei, hay rendimientos de escala crecientes. Ahora, para Schumpeter, el devenir inevitable de ello sería un crecimiento del Estado que, sí o sí, debía crecer en volumen y competencias para poner límites y regular a la corporación monopólica. Siendo el propio Schumpeter conservador, veía como inevitable una expansión socialista por aquella necesidad de las sociedades. Jamás hubiera pensado que llegara un desquiciado que diga “no hay que regular los monopolios”. Esta es una audacia consistente con tiempos muy oscuros para la Humanidad, tan oscuros que ni quienes vivieron la II Guerra Mundial los imaginaron, un tiempo en que ciertas corporaciones pretenden suplantar Estados y encuentran en Milei un vocero de su proyecto.

Vayamos a “los valores de Occidente”.

Es difícil aventurar a qué se refiere Milei con ese concepto. La categoría misma de Occidente suele referenciarse en la “modernidad”, lo cual es necesario pues como siempre recordaba el gigantesco maestro Enrique Dussel, hasta la conquista y colonización de América, a partir del Siglo XVI, Europa nunca había sido “el centro del mundo”, que estaba hacia medio y extremo oriente. Hacia 1492, el mundo árabe e islámico se extendía desde España (ese es el año de su expulsión) y Marruecos hasta Indonesia. El comercio y el intercambio, la cultura, fluía por esas vías o por las Rutas de la Seda, que vinculaba con mongoles y chinos. Esa Europa marginal pasa a ser metrópoli cuando construye su periferia en América.

Pero probablemente a lo que se refiere Milei es a la propiedad privada y al Derecho romano.

Una característica de este tiempo es la proliferación de discursos que invierten los valores morales. Nos hacen presente al diablo con sus miserias hablando, sin inhibiciones, desde el sitial que pensábamos divino. El exterminio de los pueblos originarios de América, la esclavitud y el tráfico de negros desde África, los campos de concentración nazis, los experimentos de Mengele, son actos indiscutiblemente basados en éticas occidentales. Probablemente sea del tipo que nos propone Milei. No es exagerado, apoyó el genocidio de los tres últimos años en Gaza, más de 70.000 civiles asesinados, incluyendo más de 20.000 niños, a manos de un ejército profesional, de los más equipados y avanzados del mundo.

Sin embargo Occidente ha producido, también, obras culturales sublimes, precisamente las que desprecia Milei. La ilustración, la revolución francesa, los derechos del hombre, los derechos humanos, el voto femenino y la lucha por la igualdad de géneros, la ciencia en términos metódicos y disciplinares, en fin, tanto que hoy nos constituye identitariamente, como a la mayor parte del mundo. La crónica de los mejores valores de Occidente incluye la regulación de la propiedad privada, como corresponde a cualquier estándar de respeto a los Derechos Humanos, una propiedad no sujeta a restricción alguna, como pretende Milei, no sería un valor occidental, sencillamente sería algo imaginario, casi inexistente. Quizá exista en Haití y pocos lugares más.

Lo importante no es cómo definir cuáles son “los valores de Occidente”, lo importante es comprender que Argentina no es Occidente, Argentina es el Sur. Milei habla de Occidente, pero él no pertenece a Occidente, es un marginal pensándose perteneciente a un centro del que no participa y en el que es recibido como inmigrante temporalmente funcional. Uno se tienta con recordar la anécdota de Perón y su perro León:

“Yo tenía un perro que se llamaba León, y yo lo llamaba… León, León, y León venia, pero yo sabía que no era un león, era un perro…”.

Es algo que podríamos, hoy, poner en boca de Donald Trump para referir a su devoto Milei. Trump tiene un perro fiel al que llama y palmea cuando se dice Occidente. Trump sabe que no es Occidente, Occidente sabe que Milei no es Occidente, ¿sabrá Milei que no es Occidente?

En todo caso, el psicoanálisis también es occidental, y se lo debemos a otro austríaco que Milei tampoco estudió.

Para ver el discurso de Milei en Davos hacer click aquí.


domingo, 18 de enero de 2026

Hechiceros de la economía

 


Por Carlos Almenara

El INDEC de Marco Lavagna publicó la inflación de diciembre: 2,8%. Completa una serie de siete meses consecutivos de ascenso. El gobierno de Milei y los medios de propaganda goebbeliana que lo acompañan (incluyendo el grupo Clarín y el grupo La Nación) repitieron el mismo guion: festejaron por ser la inflación más baja en 8 ocho años. Los mercenarios de la pantalla repitieron idénticamente el texto, incluyendo, desde ya, la obligada referencia a 8 años.

Hay una cuestión metodológica que hace que el impacto de la suba de precios sea mucho mayor en nuestros bolsillos que lo que indica la oficina estadística. El indicador se arma en base a ponderaciones de una canasta que tiene poco que ver con las cosas en que los comunes gastamos la mayor parte de nuestros ingresos. Para un gobierno que vino a destruir el Estado y a los argentinos, un mérito es haber conseguido aumentar más los precios de alimentos y servicios que el promedio de la economía. Asimismo, hay “salarios (o jubilaciones) indirectos” en la provisión estatal de bienes de los que ahora se carece, por ejemplo, los medicamentos otrora gratuitos o las prestaciones para discapacidad, esto genera un “efecto pobreza” muy perceptible en la economía familiar.

Veamos puntualmente lo siguiente: el 13 de enero el INDEC publicó la inflación de diciembre que muestra una aceleración respecto de los meses anteriores y la maquinaria propagandística la convierte en una “buena noticia”. Uno de los desafíos argentinos es desentrañar estos mecanismos que, a esta altura, bien podríamos llamar “métodos de guerra híbrida de las oligarquías contra los pueblos”.


Uno podría terminar el análisis diciendo que Milei es un farsante, porque lo es. Comenzó diciendo que dejaba de emitir y se acababa la inflación, luego aclaró que había un “rezago” de 12 meses, luego 18 meses. Ya va por 26 meses de “rezago” por “una tesis” publicada en Córdoba y aparecerán más.

No nos interesa decir que Milei es un mentiroso, eso está a tiro de cualquier persona sensata. Pretendemos descalificar epistemológicamente su alegación teórica.

Entonces, hagamos de cuenta que Milei no es un sempiterno embustero que diría cualquier sanata para seguir robando el patrimonio público de los argentinos y, por un momento, analicemos teóricamente su discurso sobre la inflación.

Milei: “la inflación es un fenómeno monetario”


Adorni: “la inflación es un tema que, desde lo técnico, está terminado”


Los videos exponen la posición de Milei y su claqué, “la inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario”.

Empecemos por la escuela. Veamos una clase de los cursos de Macroeconomía de la UBA. El profesor presenta distintas teorías explicativas de la inflación. No hay unanimidad, hay explicaciones disímiles. Como corresponde a un ámbito académico y científico, las hipótesis están sujetas a refutación, hay diálogo y confrontación entre las teorías.

¿Quién tiene razón?

La ciencia tiene una respuesta clara, quien verifique su hipótesis. Si nuestra teoría explica mejor lo que ocurre, entonces será más aceptada que aquellas que lo explican peor. Pero esto no vale para la escuela austríaca, ni para Milei ni para la caterva de subnormales que lo acompañan, sencillamente porque son medievales que desprecian el conocimiento científico.

El método de Milei, pero que no es una originalidad de su parte, sino que abarca la corriente a la que adscribe, es la construcción de modelos “ideales” que se confirman y ratifican en sí mismos. Se puede ver en el primer video, Milei utiliza una analogía tautológica, presentando un supuesto caso de falsificación de oro, pretende, con ello, “demostrar” su explicación. Por eso Adorni puede decir, en el segundo video, “desde lo técnico, la inflación es un tema terminado”, porque les resulta inaceptable poner en discusión su modelo. Esto es una aberración epistemológica.

Las ciencias fácticas, la economía política (que ese es el nombre de la disciplina) lo es, requieren corroboración de los hechos. Milei no demuestra nada con su explicación. Una demostración requiere apelación a los hechos. ¿Dónde los encontramos? Precisamente, en su gobierno encontramos hechos. Dicen que no emitieron, si es así, y siendo que su teoría sostiene que si no hay emisión no hay inflación, su teoría es errónea ya que sí hay inflación. Esto es una verificación fáctica, por los hechos, como corresponde a la ciencia. El discurso del “rezago” es muy gracioso, pues si hay rezago la baja de la inflación que se atribuyen sería mérito de Alberto Fernández.

Predicadores

El discurso de Milei y su secta no corresponde al de la ciencia, es un discurso fundado en dogmas. El dogma tiene un estatus distinto, es abismalmente incompatible con la ciencia. La runfla que en mala hora usurpó la Casa Rosada no admite discusión ni debate académico, su sistemático fracaso no modifica sus creencias, que se basan en la fe.

No convenceremos con argumentos y demostraciones a los libertarios degenerados, la única salida para Argentina es vencerlos, no convencerlos.

domingo, 2 de noviembre de 2025

Un héroe bueno

 


Por Carlos Almenara

“Sobre el ring y en el fondo de su ignominia voluntaria, los luchadores de catch siguen siendo dioses, porque son, durante algunos instantes, la llave que abre la naturaleza, el gesto puro que separa al bien del mal y revela la figura de una justicia finalmente inteligible”.

Roland Barthes. Mitologías.


Este 30 de octubre Diego Maradona hubiera cumplido 65 años. Las redes sociales se inundaron de recuerdos del astro. Habiendo tantos maradonólogos serios no seré yo quien haga una reseña ni aporte nuevo material.

Lo cierto es que los cientos de videos que se publicaron muestran al genio del fútbol pero también a una persona sensible, humana, leal, comprometida con causas nobles. Dueño de un coraje que lo llevó a enfrentar el poder, perder reconocimientos que le correspondían y recibir ataques arteros y calumniosos. Basta verlo en imágenes, como la de este link, con niños con discapacidad, para vislumbrar la bonhomía de Diego.

https://x.com/DiezPerfecto_10/status/1820945337718083769

Hay decenas, cientos, de imágenes semejantes porque nunca fue una pose. Diego era bueno, sencillamente, bueno. Gaucho, de ayudar, de dar una mano cuando una causa lo conmovía, y se conmovía fácil.

El compromiso de Diego con Argentina ha marcado generaciones de deportistas, no sólo futbolistas, que representan nuestro país en competencias internacionales. Desde Diego, a pesar del negocio, los argentinos prestamos atención a la enjundia en el canto del himno o a quiénes defeccionan en las convocatorias.

Su creatividad, su inventiva para resumir en una frase breve y genial una situación sólo puede ser producto de un talento único, que, de algún modo, es el mismo que manifestaba en la cancha. Pero, además, de una raigambre cultural argentina hasta el tuétano. Diego no tendría tanta escuela pero siempre fue una esponja para aprender y conectar rápido.

“Lástima, a nadie, maestro”; “me cortaron las piernas”; “se le escapó la tortuga”; “a mi mamá la llevé a Disney y todavía piensa que estaba en la Salada”; “la pelota no se mancha”; y tantas más, son originalidades increíbles.

En tiempo de mentiras, disvalores, fake news, impostura y "héroes" sádicos, en momentos en que un mandatario del país ataca a un niño de 12 años autista, golpea ancianos cada miércoles, quita medicamentos a adultos mayores, produce decenas de muertes por falta de medicación oncológica, cierra comedores que asisten a gente con hambre al tiempo que empobrece el país; cuando ese tipo de personajes se ponen un disfraz de héroe de historieta, nada más adecuado que un Diego para dejarlos como lo que son, ridículos. Aunque dañinos, sólo ridículos.

Hablamos de figuras incomparables. Un ídolo que a partir de su talento proyectó su figura en el mundo con una ética solidaria; con un mediocre, aspirante a gerente de multinacional, que con una carpetita en la mano rinde cuentas a un amo imperial mostrándole como éxito el sufrimiento de un pueblo, un esperpento que usa disfraces, canta o actúa tonterías para llamar la atención. Perdón Diego, necesitaba usar tu nombre, cual ruego en una ermita maradoniana, con la esperanza que alumbre la justicia en nuestra Patria. Como un golpe de catch según el relato de Barthes. O mejor, uno de boxeo. Y que esta vez, los que esquilman al pueblo argentino reciban su merecido.



jueves, 30 de enero de 2025

Otra vez, NO

 

Por Carlos Almenara*

Uspallata ha vuelto a decir NO al proyecto minero San Jorge. Un viejo conocido de los mendocinos, emblema del rechazo a la megaminería con sustancias tóxicas que produjo una reacción popular durante la primera década de este siglo. Fue un impulso importante para que la Legislatura sancionara en 2007 la Ley 7722.

Recordemos, el Artículo 1 de la L. 7722 prevé que “se prohíbe en el territorio de la Provincia de Mendoza, el uso de sustancias químicas como cianuro, mercurio, ácido sulfúrico, y otras sustancias tóxicas similares en los procesos mineros metalíferos…”. A fines de 2019, la Legislatura, a instancias del Poder Ejecutivo, modificó la 7722 con el objeto de excluir cianuro, ácido sulfúrico y otras sustancias tóxicas de las prohibiciones de la Ley. Recibió una curiosa y sugerente confluencia transversal de apoyos:



A fines de diciembre de 2019, una movilización popular inédita en Mendoza obligó al gobernador Rodolfo Suárez a dejar sin efecto la modificación a la Ley (aunque recopilando materiales para esta nota encontré que en páginas web del gobierno nacional figura el texto de la derogada Ley 9.209. Ver: https://www.argentina.gob.ar/normativa/provincial/ley-7722-123456789-0abc-defg-227-7000mvorpyel/actualizacion).

Con la asunción del segundo gobierno de Alfredo Cornejo la promoción de la megaminería recuperó impulso. En abril de 2024 se aprobó una modificación al Código de Procedimientos Mineros. Como en otras ocasiones, por caso la materia penal y contravencional, la Unión Cívica Radical mendocina, con mayoría legislativa y judicial automática, vía procedimiento altera de iure o de facto las garantías legales de la ciudadanía. A fines del año pasado la Legislatura aprobó 34 Declaraciones de Impacto Ambiental (DIA) en lo que llamaron “Malargüe, Distrito Minero Occidental”. Un segundo capítulo está pendiente por observaciones de organismos técnicos y académicos.

En un frenesí minero que incluyó viajes por el mundo del gobernador reapareció, recientemente, el interés en el desarrollo del Proyecto San Jorge. La empresa propietaria de la concesión querría avanzar en la extracción del mineral. Desde el gobierno, más presurosos que la propia empresa, aclaran que cumplirían con la Ley 7722. Se desconoce qué método de extracción utilizarían para conseguirlo.

El viernes 24 de enero se inauguró en Uspallata una Cámara Minera. Al acto asistió el intendente de Las Heras, Francisco Lo Presti, a decir de los pobladores, visitó por primera vez el pueblo en todo un año de gestión. Fueron desde Gran Mendoza cuatro colectivos embanderados por la UOCRA, sindicato de la Construcción.

 


Espontáneamente se reunió un grupo de pobladores defensores del agua. El intendente no fue bien recibido por los vecinos.


El grupo de la UOCRA, que ha sido señalado como parte de una barra brava de uno de los clubes importantes del fútbol mendocino, atacó brutalmente a Flavio González, empresario turístico de Uspallata y militante ambiental. Su relato es impactante, vale la pena leerlo aquí: https://www.lalunacongatillo.com/el-peor-dia-de-mi-vida/


Hubo un incidente al producirse un intento incendiario. Los medios con mayor audiencia en la provincia lo imputaron a los vecinos autoconvocados, pero los asambleístas, pobladores conocedores de las cuitas locales, alegan que es un asunto personal que nada tiene que ver con el ambiente, el agua o la minería. Resulta que uno de los acusados del ataque imputa al empresario, Edgardo Vera, organizador de la Cámara Minera uspallatina, ser culpable del encarcelamiento de su hijo por dos años.

El comunicado de los vecinos puede leerse aquí: https://agenciaparalalibertad.org/comunicado-urgente-de-autoconvocados-de-uspallata

Al contrario, circula una foto que vincularía a uno de los detenidos con el grupo de UOCRA.


Señalan los uspallatinos que no recuerdan una represión policial con gases lacrimógenos y balas de goma como la del viernes 24. Llama la atención el por qué del despliegue policial y el modo en que se trasladaron los cuatro colectivos de UOCRA, encapsulados por la Policía y, según denuncias, con, al menos, una persona armada. La connivencia de empresarios mineros, patotas, barras bravas, gobierno provincial e intendencia, parece difícil de esconder.

Lo más interesante llegó el día siguiente, sábado 25. Una multitud poca veces vista en Uspallata volvió a decir que NO al proyecto San Jorge.

La decisión de gran parte de la población de Mendoza de cuidar el agua ha sido desafiada por empresarios con enorme capacidad corruptora y por un gobierno con pésimos antecedentes en materia de cuidado del ambiente. Venimos de presenciar a fines del año pasado cómo el gobierno provincial echó a María Emilia Scatolón de la Inspección de Cauce de Lunlunta cuando denunció contaminación de aguas con petróleo. Si esa fue la decisión en un caso de contaminación ¿por qué habría de actuar de otro modo en el cuidado del agua de la cuenca del Río Mendoza? Hablamos del agua que bebemos casi tres cuartos de los mendocinos.

El reclamo comenzó, este año, el sábado 25 en Uspallata. Todo indica que seguirá. Ya hay nuevas protestas convocadas.

*Agradezco imágenes e información a Sebastián Nanfro.