Conviene recordar algunas cosas. No hay lugar en el mundo, no hay antecedentes, en toda la historia de las democracias, en que un vicepresidente vote en el Senado contra el presidente.
Esta particularidad ha sido presentada sistemáticamente en el terreno de una discusión personal, anecdótica, menor.
Se ha discutido por caso si Cobos traicionó a Kirchner o Kirchner traicionó a Cobos. Este debate es pobre en materia de análisis político, sólo laudable según el criterio del analista, subjetivo en grado sumo como la mayoría de los análisis y noticias que se difunden en estos tiempos.
La traición relevante en términos políticos debería referirse a algún asunto “objetivo”, ajeno a los sujetos y las relaciones entre ellos. Esto es, si hubo un cambio de programa, de línea política, un cambio de alianzas. Si se refiere a cuestiones objetivas resulta evidente y aceptado que el gobierno de Cristina Fernández es una continuidad del de Néstor Kirchner y que Cobos decidió, por lo menos, cambiar postulados programáticos, línea política y alianzas.
Esta defección se da en un momento y una situación en que tiene gran impacto. Hay una fuerte paridad legislativa y un escenario de gran agitación sectorial contra el gobierno.
Hasta pocas horas antes del famoso voto contrario al Poder Ejecutivo en el caso de la Resolución 125 (retenciones a los granos) desde el despacho del vicepresidente se militaba activamente a favor de la Resolución. Se repartían informes que mostraban la razonabilidad de la medida. Un cambio de posición así, entonces, sólo puede entenderse por especulación individual y no por convicciones.
A partir de ese voto Cobos fue un claro, sistemático opositor. De hecho el crecimiento de la imagen pública de Cobos fue curioso. Su imagen creció por ser quien más daño podía hacerle al gobierno. No creció por sus programas, por sus discursos, por su presencia en los medios, no. Creció porque le hizo daño al gobierno. Porque allí donde debía haber alguien del gobierno hubo quien le infringió una dura derrota política. Claro, los sectores que aprendieron a odiar al gobierno al calor de una televisión que les dice que consiste en un grupo de usurpadores violentos y autoritarios que se quedan con lo nuestro, lo endiosaron. Pero ya está, ya hizo su negocio y nada bueno le espera aferrado al cargo. Ya lo hizo y ya no es sorpresa, en el futuro todos serán sinsabores políticos como lo está comprobando.
Dos actitudes adopta Cobos cuando alguien señala lo “loco” de su situación. Por un lado se victimiza, se presenta atacado, por otro dice ser sólo un hombre común. Por ejemplo, dice en su perfil de facebook: “No entiendo por qué se molestan tanto. No fui a San Nicolás a participar de los debates internos del partido, sino a cenar con unos amigos... Yo soy el vicepresidente de todos los argentinos, no de un gobierno o de un partido”. La frase es fabulosa, está aquí sólo para demostrar que se victimiza. Pero Cobos no es víctima, es victimario. Cobos tiene un sueldo muy importante, tiene custodia personal, maneja el presupuesto del Senado, tiene 3.000 personas a cargo y cientos de contratos discrecionales entre los que se cuentan muchos connotados dirigentes provinciales. Es muy bien tratado por todos los factores de poder del país. Tiene inversiones y propiedades, por caso en Barrio Dalvian, cosa que sí tiene su importancia. Estos hechos muestran que Cobos ni es víctima de nada, ni es un hombre común.
¿Por qué Cobos es victimario?
Dice Mariano Saravia en su importante Honduras hoy:
“En los últimos tiempos ha surgido un nuevo golpismo que está encabezado por civiles y cuenta con el apoyo abierto o encubierto de las Fuerzas Armadas, cuando antes era justamente al revés: el golpe estaba encabezado por las Fuerzas Armadas, que contaban con el apoyo abierto o encubierto de civiles.
Este nuevo golpismo pretende conservar una imagen institucional mínima con el Congreso y la Corte Suprema de Justicia indemnes y en funcionamiento, y trata de que el uso de la violencia no sea tan ostensible.”
Este neogolpismo es el que se reúne en torno a Cobos. Fantasean con un cambio de rumbo para el que no tendrían que esperar las elecciones. Es un golpe y no un arreglo institucional porque, como lo muestra el caso Honduras, implica un cambio de rumbo más o menos radical.
Cobos, además, es responsable de la seguridad de la presidenta. Las amenazas de los trasnochados tienen que ver con que impulsan un complot con centro en el vicepresidente; las interferencias en la comunicación del helicóptero, la incitación al magnicidio sólo se explican por la expectativa que genera el personaje. Cobos también es culpable indirecto de estos delitos.
El tema cambió de registro. La picarezca vernácula del trepador que anuda roscas para subir un escalón mutó al entronque con lo más perverso y sangriento de la historia argentina; los grupos monopólicos, los grupos mafiosos, los genocidas, encuentran en Cobos la esperanza salvadora.
No es víctima está claro, es victimario. El daño hecho es muy grande.
La pendiente
Es general el reclamo de dirigentes políticos para que Cobos renuncie. Entre otros Alfonsín, Sanz, Michetti, Macri, Carrió, socialistas y por supuesto oficialistas, han pedido que Cobos renuncie o aclare su situación. El sigue usando cada ocasión para victimizarse, pero está visto que el pedido dista de provenir sólo del oficialismo.
El voto con el gobierno a favor de la remoción de Redrado del Banco Central puso en evidencia lo insostenible de su situación. Muchos de sus seguidores están enojados. Ellos querían que vote contra el gobierno.
Quienes se esperanzan con una hipotética futura presidencia suya le reclaman liderazgo opositor. El se ubicó en un marco donde “oposición” debe entenderse como contrariar toda medida gubernamental.
En ese contexto es un grave ataque al funcionamiento institucional que un vicepresidente sea opositor. Resulta hilarante la argumentación de que actúa como resguardo institucional (garante de la institucionalidad lo llaman los dirigentes del partido CONFE). Todo lo contrario, su presencia ataca el funcionamiento normal de las instituciones. El lugar de vicepresidente no es un lugar para ningún contrapeso, es un lugar que corresponde al oficialismo. En términos constitucionales, de equilibrio de poderes, haría un bien, daría cumplimiento al espíritu y a la letra de la Constitución si renuncia. Y en términos personales, Cobos se ha ganado un encono y una sospecha demasiado grande para pivotear cualquier acuerdo.
Los mismos seguidores de Cobos deberían pedirle que renuncie. ¿Qué clase de líder quieren? Quieren un líder condicionado por la gestión y el lugar institucional o uno que sea libre para decir lo que quiera, para exponer su pensamiento, para presentar sus diferencias radicales o inclusos sus acuerdos con el oficialismo. Porque hasta eso es absurdo, si Cobos fuera un dirigente político sin ataduras, podría ser feroz opositor o incluso podría acordar, hay un interesante lugar vacante de opositor racional en que podría posicionarse. No puede hacerlo porque es Vicepresidente.
Como suponen algunas teorías de los juegos utilizadas en ciencias sociales, los actores aprenden en función de decisiones anteriores. Aprendemos que Cobos sólo renunciará si le conviene renunciar. Al parecer esto es así. Por ejemplo, El Sol del 11 de febrero presenta una encuesta según la cual 60% de la gente piensa que debe renunciar. Hay versiones periodísticas de que lo haría en Vendimia.
Sería una buena noticia para las instituciones, para el país, conveniencias que habría mirar más seguido, las instituciones, el país, el pueblo.
viernes, 19 de febrero de 2010
jueves, 4 de febrero de 2010
Realidad y credenciales. Respuesta a Aguinis
Realidad y credenciales. Respuesta a Aguinis
Por: Carlos Almenara*
La derecha en consolidación ha pergeñado un grupo de intelectuales que denominó “Aurora de una nueva República”, aparentemente de fugaz intervención pública, puesto que hace ya un tiempo prolongado no se los ve públicamente.
Uno de los referentes de ese grupo era Marcos Aguinis, frecuente escriba de La Nación, reproducido el 2 de febrero por MDZ.
En esa nota golpista, cínica y mediocre Aguinis se pregunta si “¿Es de un progresista comprar dólares?”
Es una tendencia. Declaraciones que repiten la mecánica. ¿Qué sabe Aguinis de progresismo? ¿Por qué habla de progresismo? El no reivindica el progresismo, su frase sólo puede verse como una ofensa.
No es el único, está lleno de casos. Sólo dos más. Macri acusa al gobierno nacional de “¡fascista!”. Macri, con las picanas que les quiere dar a sus policías, las escuchas telefónicas de Ciro James a sus opositores políticos y el troglodita de Posse haciendo fascismo explícito acusa a otros de fascistas. La señora Mirtha Legrand se pregunta -¿Qué es esto una democracia o una dictadura? La señora que baja línea a favor de cualquier idea autoritaria asume implícitamente el papel de demócrata frente a “dictadores”.
En la misma línea Aguinis se cree autorizado a decir qué cosas son progresistas. Es una muestra de grosería, prejuicio y macartismo. En relación a la compra de dólares por parte de Néstor Kirchner pregunta retóricamente “¿Iba a usar esa cifra para una mejor distribución del ingreso? ¿Para castigar al imperio americano? ¿Para fortificar nuestra nación?”. Porque, sépalo, los fachos se creen autorizados a decirle a quien haya manifestado alguna preocupación social que tiene que cagarse de hambre. Ah, ¿Ud. quiere menos pobreza, más igualdad? Bueno, agarre su platita y repártala. Quieren privatizar la igualdad. No podemos desarrollar aquí el concepto pero refleja una avivada y una múltiple discriminación.
¿Pero por qué Macri critica el fascismo, Mirtha amplía la cultura democrática y Aguinis bucea los fundamentos del progresismo?
Mi hipótesis es que hay dos niveles discursivos. Desde ya, está la crítica al gobierno. Pero eso sería lógico y deseable, sin embargo esto no es crítica, esto es otra cosa. Un nivel sería el de intentar poner en tensión al sistema. –Así que vos sos democrático, chupate esta mandarina- Aguantate mi sedición. Así que los piqueteros cortan rutas y no reprimen, ahora los millonarios sojeros cortamos el país. Hay ahí una pinza entre el reclamo y la demanda de orden. Así que vos te decís progresista, a ver, te pongo el parámetro más alto para evaluar la realidad social. Y por supuesto mido lo que quiero. Entonces te pido las máximas mejoras y te critico el aumento de gasto.
El segundo nivel es la gran innovación política desde 2008. El discurso fascista elaborado por Clarín y repetido hasta el hartazgo por la mayoría de los medios. Para ese discurso existe un pueblo sano (orgánico) que debe liberarse de la lacra de los K. Por eso el pueblo debe replicarse íntegramente: en ese pueblo hay derecha, centro e izquierda, hay demócratas y autoritarios, hay progresistas y reaccionarios. Y los K? No, los K no. Los K no caben, son menos que humanos, son la ajenidad radical. El eslógan de este discurso es TN (Todos Nosotros).
A las banderas que supuestamente tienen los Kirchner, estos personajes replican que no son tales, no son democráticos, no son progresistas. Es importante para el discurso nazi sacar a Kirchner de estos posicionamientos, negárselo. En la misma clave se ha visto a Nelson Castro recordando el juicio a la juntas; ¿Por qué? Para desposicionar a Néstor y Cristina Kirchner en materia de Derechos Humanos. Vincular los avances en esta materia a gobiernos anteriores, ocultando un hueco (o varios huecos) en el relato. Sería bueno que la llamada centroizquierda mimada por Clarín sea conciente de qué es cómplice. No sólo por cuestiones de conciencia y justicia sino porque es el destino de cualquier cuestionamiento al status quo.
Entonces una primer cuestión es empezar a exigir que cada quien hable de sí y desde sí. Pedir ampliación del vocabulario y enriquecimiento de la adjetivación, contestar, descubrir, hacer ver, que estas imposturas son malintencionadas. Ni Macri tiene interés en evitar el fascismo, ni Mirtha en ampliar la democracia, ni Aguinis en políticas progresistas.
Pero volvamos a nuestra estrella. Seguro no le disgustaría que lo llamáramos de este modo. Aguinis dice de sí mismo (en tercera persona) y de sus escritos cosas como:
- “Carta esperanzada a un general se convirtió en el punto de arranque para su extensa y exitosa carrera como ensayista”.
- “Al escribir La cruz invertida, que desmenuza la situación preconciliar de la Iglesia Católica, él mismo llegó a sorprenderse:
– ¡Carajo, cuánto sé de todo esto!”.
- “Los textos de Operativo siesta son un catálogo de la riqueza que habitaba en su espíritu: agudeza, humor, ternura, ironía, ojo crítico”.
- “A los doce años estalló su romance con la literatura”.
- “París tuvo también el raro privilegio de haber sido la ciudad que vio morir al Aguinis músico. A pesar de los aplausos en numerosos conciertos”.
Puede ver otras muchas generosas consideraciones para consigo mismo en: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-132079-2009-09-20.html.
Algunas perlitas en el curriculum de Aguinis. Escribió una biografía del Almirante Brown dedicada y en homenaje a Massera. Este libro fue impreso y presentado en la Armada en 1977, época de febril actividad genocida por parte de Massera, razón por la cual el homenajeado pegó el faltazo a la presentación mostrando la consideración que tenía al autor.
Aguinis cobra una jubilación de privilegio desde sus 50 años, jubilación obtenida luego de once meses como funcionario en el gobierno de Alfonsín. Ha cobrado desde entonces hasta hoy casi $ 2.000.000 por este concepto.
Su paso por la gestión pública es recordado por su frecuente uso del auto oficial y chofer para asistir a eventos protocolares de los que solía relatar lo brillante de sus intervenciones.
Este individuo, con estos antecedentes, con casi dos millones de pesos cobrados por una jubilación de privilegio es quien viene a pontificar sobre la ética y cómo cuidar lo público. Es la promesa intelectual de la derecha prohijada por La Nación.
Los argumentos de descalificación ad hominem no resuelven nada, pero es necesario mostrar estos hechos para acreditar la mala intención, la falta de autoridad moral y la operación destituyente.
La relación entre corrupción y política tiene, a mi entender, gran complejidad. A priori creo que en condiciones normales no deberían mezclarse. Es decir, no debería hacerse política (en el sentido de posicionar un candidato, un partido) a partir de denuncias de corrupción. Tampoco puede “suspenderse la política hasta que nos juntemos los honestos”. Porque no puede suspenderse la política; siempre hay distintas miradas, distintos intereses. Es el sueño de la derecha: suspender la política, entonces la única política que queda es la que hacen ellos que son el poder. Ellos que no necesitan decir porque hacen y está allí, en lo que hacen, la ideología. Hay evidencia histórica: Carrió. ¿Cuál era la promesa de Carrió? No, la ideología después, primero nos juntamos los honestos de todas las tendencias. Mentira, imposible. Es el discurso de la derecha y como se ve hoy, ya Carrió no esconde que es de derecha, como en realidad lo mostraba su promesa original. La utopía de finiquitar lo ideológico, la utopía de la derecha. Hoy también le dicen “consenso”. Bueno, lo que prueba el caso Carrió es que no sólo la politización de lo ético como clivaje central deriva en derechización, sino que fracasa en sus propios términos. Carrió terminó rodeada de corruptos, diciendo la letra del poder y al servicio mal retribuido del monopolio comunicacional.
Digo más. Los líderes populares han sido perseguidos con argumentos de supuestos casos de corrupción. Los perseguidores fueron siempre los sectores de la oligarquía. Pasó con los Lencinas en Mendoza, con Yrigoyen, con Perón, con Alfonsín, con Kirchner. Hay un comportamiento que se repite a lo largo de la historia. Han presentado supuestos casos de corrupción de líderes populares en la clave del escándalo más absoluto, mientras que a los corruptos del Jockey Club, a los que son aplaudidos en la Rural, los disimulan y consienten. A más del interés de clase, quizá tenga que ver lo inaceptable de un modo de liderazgo social que apunta a la transformación de la sociedad, a empoderar a los débiles. No es que estén en desacuerdo, es inaceptable. Entonces hay que demostrar que, digamos Kirchner, no tiene ningún interés en mejorar la vida de los pobres, sino que por ejemplo la asignación universal por hijo, no le importa nada y sólo es una excusa perversa para hacer negocios espurios, que lo único que le importa es su enriquecimiento por latrocinio. Hay que instalar su perfidia para que todos sepan que un dirigente político sólo puede ser un cagador o en términos de economía neoclásica un agente maximizador del beneficio. Es otro nombre de cerrar lo político.
Es deseable el mayor estándar ético y legal para la dirigencia política y social. Pero una mirada panorámica no augura en la llamada oposición mejor performance que en el gobierno. Sería deseable que frente a la polarización de las posiciones políticas y a la campaña destituyente del monopolio comunicacional, una justicia objetiva e imparcial dirima las controversias. Sin embargo aparece la sistemática componenda de un elenco judicial comprometido con el poder económico y con las élites partidarias tanto oficialistas como opositoras.
Para poner en contexto el hecho que escenifican Aguinis y otros como un escándalo, Kirchner, que es un hombre de fortuna desde antes de asumir como intendente de Río Gallegos, compró dólares en octubre de 2008, según dice él para pagar inmediatamente una propiedad. La operación está declarada. Si esto es así, no sólo no hay delito sino ninguna posibilidad de cuestionamiento ético. En relación a un supuesto uso de información privilegiada, no habría lugar para ello si son divisas utilizadas para pagar un precio fijado o usadas en un breve lapso. Igual, no parece que comprar dólares constituya privilegio toda vez que cualquier portafolio de inversiones de un patrimonio del volumen del de los Kirchner seguro tendrá un componente porcentual de activos nominados en dólares aunque más no sea como diversificación del riesgo.
Resulta simpático cómo los legitimadores de la sociedad jerárquica, del poder y la riqueza hacen demagogia criticando la fortuna de Kirchner.
Lo que se ha visto hasta ahora es una nueva puesta en escena de la estrategia destituyente. Es decir el escándalo que aducen es una impostura como simularían cualquier cosa que sirviera para debilitar a la presidenta. Superar la comunicación totalitaria es un prerrequisito para permitir un debate político más edificante.
*Referente de Espacio para la Reparación Social – Mendoza.
Miembro de Carta Abierta Mendoza.
c.almenara@hotmail.com
Por: Carlos Almenara*
La derecha en consolidación ha pergeñado un grupo de intelectuales que denominó “Aurora de una nueva República”, aparentemente de fugaz intervención pública, puesto que hace ya un tiempo prolongado no se los ve públicamente.
Uno de los referentes de ese grupo era Marcos Aguinis, frecuente escriba de La Nación, reproducido el 2 de febrero por MDZ.
En esa nota golpista, cínica y mediocre Aguinis se pregunta si “¿Es de un progresista comprar dólares?”
Es una tendencia. Declaraciones que repiten la mecánica. ¿Qué sabe Aguinis de progresismo? ¿Por qué habla de progresismo? El no reivindica el progresismo, su frase sólo puede verse como una ofensa.
No es el único, está lleno de casos. Sólo dos más. Macri acusa al gobierno nacional de “¡fascista!”. Macri, con las picanas que les quiere dar a sus policías, las escuchas telefónicas de Ciro James a sus opositores políticos y el troglodita de Posse haciendo fascismo explícito acusa a otros de fascistas. La señora Mirtha Legrand se pregunta -¿Qué es esto una democracia o una dictadura? La señora que baja línea a favor de cualquier idea autoritaria asume implícitamente el papel de demócrata frente a “dictadores”.
En la misma línea Aguinis se cree autorizado a decir qué cosas son progresistas. Es una muestra de grosería, prejuicio y macartismo. En relación a la compra de dólares por parte de Néstor Kirchner pregunta retóricamente “¿Iba a usar esa cifra para una mejor distribución del ingreso? ¿Para castigar al imperio americano? ¿Para fortificar nuestra nación?”. Porque, sépalo, los fachos se creen autorizados a decirle a quien haya manifestado alguna preocupación social que tiene que cagarse de hambre. Ah, ¿Ud. quiere menos pobreza, más igualdad? Bueno, agarre su platita y repártala. Quieren privatizar la igualdad. No podemos desarrollar aquí el concepto pero refleja una avivada y una múltiple discriminación.
¿Pero por qué Macri critica el fascismo, Mirtha amplía la cultura democrática y Aguinis bucea los fundamentos del progresismo?
Mi hipótesis es que hay dos niveles discursivos. Desde ya, está la crítica al gobierno. Pero eso sería lógico y deseable, sin embargo esto no es crítica, esto es otra cosa. Un nivel sería el de intentar poner en tensión al sistema. –Así que vos sos democrático, chupate esta mandarina- Aguantate mi sedición. Así que los piqueteros cortan rutas y no reprimen, ahora los millonarios sojeros cortamos el país. Hay ahí una pinza entre el reclamo y la demanda de orden. Así que vos te decís progresista, a ver, te pongo el parámetro más alto para evaluar la realidad social. Y por supuesto mido lo que quiero. Entonces te pido las máximas mejoras y te critico el aumento de gasto.
El segundo nivel es la gran innovación política desde 2008. El discurso fascista elaborado por Clarín y repetido hasta el hartazgo por la mayoría de los medios. Para ese discurso existe un pueblo sano (orgánico) que debe liberarse de la lacra de los K. Por eso el pueblo debe replicarse íntegramente: en ese pueblo hay derecha, centro e izquierda, hay demócratas y autoritarios, hay progresistas y reaccionarios. Y los K? No, los K no. Los K no caben, son menos que humanos, son la ajenidad radical. El eslógan de este discurso es TN (Todos Nosotros).
A las banderas que supuestamente tienen los Kirchner, estos personajes replican que no son tales, no son democráticos, no son progresistas. Es importante para el discurso nazi sacar a Kirchner de estos posicionamientos, negárselo. En la misma clave se ha visto a Nelson Castro recordando el juicio a la juntas; ¿Por qué? Para desposicionar a Néstor y Cristina Kirchner en materia de Derechos Humanos. Vincular los avances en esta materia a gobiernos anteriores, ocultando un hueco (o varios huecos) en el relato. Sería bueno que la llamada centroizquierda mimada por Clarín sea conciente de qué es cómplice. No sólo por cuestiones de conciencia y justicia sino porque es el destino de cualquier cuestionamiento al status quo.
Entonces una primer cuestión es empezar a exigir que cada quien hable de sí y desde sí. Pedir ampliación del vocabulario y enriquecimiento de la adjetivación, contestar, descubrir, hacer ver, que estas imposturas son malintencionadas. Ni Macri tiene interés en evitar el fascismo, ni Mirtha en ampliar la democracia, ni Aguinis en políticas progresistas.
Pero volvamos a nuestra estrella. Seguro no le disgustaría que lo llamáramos de este modo. Aguinis dice de sí mismo (en tercera persona) y de sus escritos cosas como:
- “Carta esperanzada a un general se convirtió en el punto de arranque para su extensa y exitosa carrera como ensayista”.
- “Al escribir La cruz invertida, que desmenuza la situación preconciliar de la Iglesia Católica, él mismo llegó a sorprenderse:
– ¡Carajo, cuánto sé de todo esto!”.
- “Los textos de Operativo siesta son un catálogo de la riqueza que habitaba en su espíritu: agudeza, humor, ternura, ironía, ojo crítico”.
- “A los doce años estalló su romance con la literatura”.
- “París tuvo también el raro privilegio de haber sido la ciudad que vio morir al Aguinis músico. A pesar de los aplausos en numerosos conciertos”.
Puede ver otras muchas generosas consideraciones para consigo mismo en: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-132079-2009-09-20.html.
Algunas perlitas en el curriculum de Aguinis. Escribió una biografía del Almirante Brown dedicada y en homenaje a Massera. Este libro fue impreso y presentado en la Armada en 1977, época de febril actividad genocida por parte de Massera, razón por la cual el homenajeado pegó el faltazo a la presentación mostrando la consideración que tenía al autor.
Aguinis cobra una jubilación de privilegio desde sus 50 años, jubilación obtenida luego de once meses como funcionario en el gobierno de Alfonsín. Ha cobrado desde entonces hasta hoy casi $ 2.000.000 por este concepto.
Su paso por la gestión pública es recordado por su frecuente uso del auto oficial y chofer para asistir a eventos protocolares de los que solía relatar lo brillante de sus intervenciones.
Este individuo, con estos antecedentes, con casi dos millones de pesos cobrados por una jubilación de privilegio es quien viene a pontificar sobre la ética y cómo cuidar lo público. Es la promesa intelectual de la derecha prohijada por La Nación.
Los argumentos de descalificación ad hominem no resuelven nada, pero es necesario mostrar estos hechos para acreditar la mala intención, la falta de autoridad moral y la operación destituyente.
La relación entre corrupción y política tiene, a mi entender, gran complejidad. A priori creo que en condiciones normales no deberían mezclarse. Es decir, no debería hacerse política (en el sentido de posicionar un candidato, un partido) a partir de denuncias de corrupción. Tampoco puede “suspenderse la política hasta que nos juntemos los honestos”. Porque no puede suspenderse la política; siempre hay distintas miradas, distintos intereses. Es el sueño de la derecha: suspender la política, entonces la única política que queda es la que hacen ellos que son el poder. Ellos que no necesitan decir porque hacen y está allí, en lo que hacen, la ideología. Hay evidencia histórica: Carrió. ¿Cuál era la promesa de Carrió? No, la ideología después, primero nos juntamos los honestos de todas las tendencias. Mentira, imposible. Es el discurso de la derecha y como se ve hoy, ya Carrió no esconde que es de derecha, como en realidad lo mostraba su promesa original. La utopía de finiquitar lo ideológico, la utopía de la derecha. Hoy también le dicen “consenso”. Bueno, lo que prueba el caso Carrió es que no sólo la politización de lo ético como clivaje central deriva en derechización, sino que fracasa en sus propios términos. Carrió terminó rodeada de corruptos, diciendo la letra del poder y al servicio mal retribuido del monopolio comunicacional.
Digo más. Los líderes populares han sido perseguidos con argumentos de supuestos casos de corrupción. Los perseguidores fueron siempre los sectores de la oligarquía. Pasó con los Lencinas en Mendoza, con Yrigoyen, con Perón, con Alfonsín, con Kirchner. Hay un comportamiento que se repite a lo largo de la historia. Han presentado supuestos casos de corrupción de líderes populares en la clave del escándalo más absoluto, mientras que a los corruptos del Jockey Club, a los que son aplaudidos en la Rural, los disimulan y consienten. A más del interés de clase, quizá tenga que ver lo inaceptable de un modo de liderazgo social que apunta a la transformación de la sociedad, a empoderar a los débiles. No es que estén en desacuerdo, es inaceptable. Entonces hay que demostrar que, digamos Kirchner, no tiene ningún interés en mejorar la vida de los pobres, sino que por ejemplo la asignación universal por hijo, no le importa nada y sólo es una excusa perversa para hacer negocios espurios, que lo único que le importa es su enriquecimiento por latrocinio. Hay que instalar su perfidia para que todos sepan que un dirigente político sólo puede ser un cagador o en términos de economía neoclásica un agente maximizador del beneficio. Es otro nombre de cerrar lo político.
Es deseable el mayor estándar ético y legal para la dirigencia política y social. Pero una mirada panorámica no augura en la llamada oposición mejor performance que en el gobierno. Sería deseable que frente a la polarización de las posiciones políticas y a la campaña destituyente del monopolio comunicacional, una justicia objetiva e imparcial dirima las controversias. Sin embargo aparece la sistemática componenda de un elenco judicial comprometido con el poder económico y con las élites partidarias tanto oficialistas como opositoras.
Para poner en contexto el hecho que escenifican Aguinis y otros como un escándalo, Kirchner, que es un hombre de fortuna desde antes de asumir como intendente de Río Gallegos, compró dólares en octubre de 2008, según dice él para pagar inmediatamente una propiedad. La operación está declarada. Si esto es así, no sólo no hay delito sino ninguna posibilidad de cuestionamiento ético. En relación a un supuesto uso de información privilegiada, no habría lugar para ello si son divisas utilizadas para pagar un precio fijado o usadas en un breve lapso. Igual, no parece que comprar dólares constituya privilegio toda vez que cualquier portafolio de inversiones de un patrimonio del volumen del de los Kirchner seguro tendrá un componente porcentual de activos nominados en dólares aunque más no sea como diversificación del riesgo.
Resulta simpático cómo los legitimadores de la sociedad jerárquica, del poder y la riqueza hacen demagogia criticando la fortuna de Kirchner.
Lo que se ha visto hasta ahora es una nueva puesta en escena de la estrategia destituyente. Es decir el escándalo que aducen es una impostura como simularían cualquier cosa que sirviera para debilitar a la presidenta. Superar la comunicación totalitaria es un prerrequisito para permitir un debate político más edificante.
*Referente de Espacio para la Reparación Social – Mendoza.
Miembro de Carta Abierta Mendoza.
c.almenara@hotmail.com
martes, 26 de enero de 2010
Haití: dolor y abusones
Haití: dolor y abusones
Por: Carlos Almenara*
23 de enero de 2010
Ver la tragedia
Hay que decir sobre Haití porque estamos ante un hecho fuerte. ¿Fuerte? ¿Esa es la palabra?
Empiezan los problemas. ¿Hay que decir, pero qué, cómo?
Hay hechos indecibles.
Hay horrores frente a los cuales toda letra, toda palabra es superflua.
Como dar el pésame. Cómo decir algo que tenga sentido y que abstraiga los decires de un burocrático protocolo. Que el acompañamiento sea acompañamiento. Sea para el deudo y no para el hablante. Cómo salir del ámbito de las imposturas, de la autoexpresión. Cómo decir sin que ese mensaje esté acompañado por un metamensaje que refiera a un formalismo social.
Pero claro, esta cuestión es como más de cien mil pésames. Incluyendo atrocidades de todo tipo. Espantos. Bueno, la dimensión de lo indecible, el terreno en que toda palabra desentona, sobra, no describe o en el mejor de los casos no dice lo que debiera decir. Una situación que remite a la idea de Adorno, aquella de que después de Auschwitz escribir un poema sería un acto de barbarie.
Pero hay que hablar de Haití.
¡Qué suerte la de Haití!
Uno se siente tentado de usar una explicación vudú. Sólo una brujería maligna muy potente podría explicar estos sucesos. Uno siente la tentación de pensar explicaciones autóctonas para tanto dolor. Probablemente así lo expliquen muchos de ellos. Y quizá tengan razón. ¿Cómo explicar ESO? ¿Cómo encontrar un sentido?
Una historia nacional
Haití es una tierra de maravillas.
Fue la encarnación del paraíso terrenal. La Española, la más americana de las tierras, la isla a la que llegó Colón en 1492. Colón la describió como el Paraíso. Por la selva, por la tierra, por los paisajes, por sus gentes. - El clima tropical era fresco. ¡Era un verdadero Paraíso! - decía Colón.
Colón se encontró con los pueblos originarios, en ese momento los Arawaks, procedentes de la actual Venezuela. De una población que en el año 1.500 era de cerca de 60.000 habitantes en La Española se pasó al exterminio total de toda la población autóctona hacia 1540. Todos los habitantes originarios habían muerto a esa fecha producto de las enfermedades y las matanzas.
Fue por quedarse sin población autóctona que los conquistadores comenzaron a importar población africana.
Bucaneros dedicados a la piratería, al contrabando y al tráfico de esclavos que se habían instalado en un sector de la isla, pidieron apoyo a Francia que tomó posición de la parte occidental, quedando España en el resto. Francia impuso un imperialismo esclavista feroz.
Pero en 1791 (dos años después de la revolución francesa, que nada contempló sobre la esclavitud, ni de gentes ni de pueblos) comenzó un levantamiento liderado por Toussaint Louverture, Boukman y Jean Jacques Dessalines que insurreccionó 500.000 mil esclavos de la colonia. Francia intentó una primera reconquista en la que fracasó. Disputas internas en Haití entre blancos, mulatos y negros dificultaron su consolidación. Los blancos fueron expulsados de Haití pero prosiguieron las disputas entre mulatos y negros. La contienda con Francia se mantendrá hasta que en 1802 Napoleón manda al general Leclerc con 86 barcos y cerca de 30.000 hombres para retomar la isla. Allí sufrirá la primera gran derrota de su historia militar. Sin embargo capturan a Louverture quien muere preso en Francia un año después. Dessalines toma el mando y en 1803 vence una nueva expedición francesa. En 1804 proclama la independencia de Haití. En 1806 Dessalines es asesinado y el país se divide en dos. En el norte se conforma una dictadura política al mando de Christophe y en el sur Alexandre Petión establece una República democrática, que a decir de Alcira Argumedo puede ser considerada la primera en el mundo de alcance integral si se tiene en cuenta que Estados Unidos y Francia mantenían la esclavitud y el colonialismo . Petión gobernó en un clima de paz, repartiendo tierras entre los antiguos esclavos. Esa democracia integral y su líder ejercerán decisiva influencia en las ideas de Simón Bolívar.
Haití fue la primera democracia integral en el mundo, fue el primer gobierno independiente de América Latina, pero además produjo dos revoluciones juntas: la emancipación nacional y la social. El proceso aún no ha concluido en el continente y también quedó trunco en Haití por supuesto.
Entre 1915 y 1934, Estados Unidos que ya había invadido República Dominicana, ocupó Haití, reprimiendo duramente la protesta de la población.
La influencia estadounidense continuó como ha sido frecuente en el continente alentando la inestabilidad y a través de fuerte ingerencia en el ejército. Así tras un periodo de inestabilidad y golpes de estado, en 1957 asume Francois Duvalier (Papa Doc) quien con su fuerza de choque, los tontons macoutes, instaura una política represiva brutal que se continúa en los ’70 con su hijo, Jean-Claude Duvalier (Baby Doc). En 1986 un levantamiento popular derroca a Duvalier, quien sigue hoy plácidamente viviendo en Francia desde donde ofrece millones de dólares para la reconstrucción de Haití. Quizá esos mismos que si estuvieran en la isla habrían menguado la catástrofe.
La partida de Baby Doc no significó el fin de la dictadura, sino que una junta militar tomó el poder.
En 1990 Jean-Bertrand Aristide, un sacerdote, que como recuerda Roberto Follari estos días se formó en Costa Rica en un centro religioso de ideas sociales avanzadas, obtuvo una brillante victoria electoral. Pero no duró mucho, al año siguiente, se produjo un nuevo golpe de estado. En 1994 Estados Unidos interviene nuevamente y la historia más reciente como afirma Roberto parece haberse convertido en una incomprensible tragedia de enredos.
El terremoto
Lo primero que hay que destacar en el contexto actual es que la enorme vocación por ayudar es una viva muestra de la vigencia de la sensibilidad en el mundo. Por supuesto que la situación es gravísima y la ayuda sirve y como humanos se agradece.
Dicho esto en primer lugar, parece que algunos no olvidan la geopolítica, tampoco en estas situaciones.
Francia y Bolivia a través de su presidente Evo Morales, entre otros, han advertido sobre la intención usurpadora de los Estados Unidos. Una cosa es ayudar y otra es ocupar. Mientras las misiones internacionales envían médicos y asistentes, Estados Unidos envía miles de soldados, militariza la ayuda de modo, por lo menos, sospechoso.
La ayuda tiene que ser ayuda, no imposición. Si Haití llegó al grado de miseria que nos aterra cuando vemos las imágenes es precisamente por las políticas imperiales de saqueo que sufrió primero de España, luego de Francia y en el último siglo de Estados Unidos. Estados Unidos no es ajeno, al contrario, es responsable de la miseria haitiana. Basta recordar que su invasión al país fue para cobrar hasta el último peso de su deuda y “defender los intereses estadounidenses”. ¿Les suena? Esos intereses eran la liberación del comercio, las privatizaciones. Pero más cerca, las condiciones que impusieron para reponer a Aristide fueron el acatamiento del “Consenso de Washington” y el pago de la deuda.
Para complicar más la situación existen denuncias sobre asesinatos de opositores de izquierda por paramilitares estos días.
Como siempre, la historia interpela el presente. Allá, aquí y acullá. Mientras la historia de depredación imperial de Haití dejó tierra arrasada, probablemente inhabitable , pululan en nuestro entorno cultores de un retorno feliz a las fauces del imperio. Tienen casi toda la prensa para machacar en nuestras cabezas.
Párrafo aparte merece el destacable esfuerzo de Argentina y de gran parte del continente para asistir a la población, que en todo caso deberá orientarse también al resguardo de la soberanía haitiana.
*Espacio para la Reparación Social - Mendoza
Por: Carlos Almenara*
23 de enero de 2010
Ver la tragedia
Hay que decir sobre Haití porque estamos ante un hecho fuerte. ¿Fuerte? ¿Esa es la palabra?
Empiezan los problemas. ¿Hay que decir, pero qué, cómo?
Hay hechos indecibles.
Hay horrores frente a los cuales toda letra, toda palabra es superflua.
Como dar el pésame. Cómo decir algo que tenga sentido y que abstraiga los decires de un burocrático protocolo. Que el acompañamiento sea acompañamiento. Sea para el deudo y no para el hablante. Cómo salir del ámbito de las imposturas, de la autoexpresión. Cómo decir sin que ese mensaje esté acompañado por un metamensaje que refiera a un formalismo social.
Pero claro, esta cuestión es como más de cien mil pésames. Incluyendo atrocidades de todo tipo. Espantos. Bueno, la dimensión de lo indecible, el terreno en que toda palabra desentona, sobra, no describe o en el mejor de los casos no dice lo que debiera decir. Una situación que remite a la idea de Adorno, aquella de que después de Auschwitz escribir un poema sería un acto de barbarie.
Pero hay que hablar de Haití.
¡Qué suerte la de Haití!
Uno se siente tentado de usar una explicación vudú. Sólo una brujería maligna muy potente podría explicar estos sucesos. Uno siente la tentación de pensar explicaciones autóctonas para tanto dolor. Probablemente así lo expliquen muchos de ellos. Y quizá tengan razón. ¿Cómo explicar ESO? ¿Cómo encontrar un sentido?
Una historia nacional
Haití es una tierra de maravillas.
Fue la encarnación del paraíso terrenal. La Española, la más americana de las tierras, la isla a la que llegó Colón en 1492. Colón la describió como el Paraíso. Por la selva, por la tierra, por los paisajes, por sus gentes. - El clima tropical era fresco. ¡Era un verdadero Paraíso! - decía Colón.
Colón se encontró con los pueblos originarios, en ese momento los Arawaks, procedentes de la actual Venezuela. De una población que en el año 1.500 era de cerca de 60.000 habitantes en La Española se pasó al exterminio total de toda la población autóctona hacia 1540. Todos los habitantes originarios habían muerto a esa fecha producto de las enfermedades y las matanzas.
Fue por quedarse sin población autóctona que los conquistadores comenzaron a importar población africana.
Bucaneros dedicados a la piratería, al contrabando y al tráfico de esclavos que se habían instalado en un sector de la isla, pidieron apoyo a Francia que tomó posición de la parte occidental, quedando España en el resto. Francia impuso un imperialismo esclavista feroz.
Pero en 1791 (dos años después de la revolución francesa, que nada contempló sobre la esclavitud, ni de gentes ni de pueblos) comenzó un levantamiento liderado por Toussaint Louverture, Boukman y Jean Jacques Dessalines que insurreccionó 500.000 mil esclavos de la colonia. Francia intentó una primera reconquista en la que fracasó. Disputas internas en Haití entre blancos, mulatos y negros dificultaron su consolidación. Los blancos fueron expulsados de Haití pero prosiguieron las disputas entre mulatos y negros. La contienda con Francia se mantendrá hasta que en 1802 Napoleón manda al general Leclerc con 86 barcos y cerca de 30.000 hombres para retomar la isla. Allí sufrirá la primera gran derrota de su historia militar. Sin embargo capturan a Louverture quien muere preso en Francia un año después. Dessalines toma el mando y en 1803 vence una nueva expedición francesa. En 1804 proclama la independencia de Haití. En 1806 Dessalines es asesinado y el país se divide en dos. En el norte se conforma una dictadura política al mando de Christophe y en el sur Alexandre Petión establece una República democrática, que a decir de Alcira Argumedo puede ser considerada la primera en el mundo de alcance integral si se tiene en cuenta que Estados Unidos y Francia mantenían la esclavitud y el colonialismo . Petión gobernó en un clima de paz, repartiendo tierras entre los antiguos esclavos. Esa democracia integral y su líder ejercerán decisiva influencia en las ideas de Simón Bolívar.
Haití fue la primera democracia integral en el mundo, fue el primer gobierno independiente de América Latina, pero además produjo dos revoluciones juntas: la emancipación nacional y la social. El proceso aún no ha concluido en el continente y también quedó trunco en Haití por supuesto.
Entre 1915 y 1934, Estados Unidos que ya había invadido República Dominicana, ocupó Haití, reprimiendo duramente la protesta de la población.
La influencia estadounidense continuó como ha sido frecuente en el continente alentando la inestabilidad y a través de fuerte ingerencia en el ejército. Así tras un periodo de inestabilidad y golpes de estado, en 1957 asume Francois Duvalier (Papa Doc) quien con su fuerza de choque, los tontons macoutes, instaura una política represiva brutal que se continúa en los ’70 con su hijo, Jean-Claude Duvalier (Baby Doc). En 1986 un levantamiento popular derroca a Duvalier, quien sigue hoy plácidamente viviendo en Francia desde donde ofrece millones de dólares para la reconstrucción de Haití. Quizá esos mismos que si estuvieran en la isla habrían menguado la catástrofe.
La partida de Baby Doc no significó el fin de la dictadura, sino que una junta militar tomó el poder.
En 1990 Jean-Bertrand Aristide, un sacerdote, que como recuerda Roberto Follari estos días se formó en Costa Rica en un centro religioso de ideas sociales avanzadas, obtuvo una brillante victoria electoral. Pero no duró mucho, al año siguiente, se produjo un nuevo golpe de estado. En 1994 Estados Unidos interviene nuevamente y la historia más reciente como afirma Roberto parece haberse convertido en una incomprensible tragedia de enredos.
El terremoto
Lo primero que hay que destacar en el contexto actual es que la enorme vocación por ayudar es una viva muestra de la vigencia de la sensibilidad en el mundo. Por supuesto que la situación es gravísima y la ayuda sirve y como humanos se agradece.
Dicho esto en primer lugar, parece que algunos no olvidan la geopolítica, tampoco en estas situaciones.
Francia y Bolivia a través de su presidente Evo Morales, entre otros, han advertido sobre la intención usurpadora de los Estados Unidos. Una cosa es ayudar y otra es ocupar. Mientras las misiones internacionales envían médicos y asistentes, Estados Unidos envía miles de soldados, militariza la ayuda de modo, por lo menos, sospechoso.
La ayuda tiene que ser ayuda, no imposición. Si Haití llegó al grado de miseria que nos aterra cuando vemos las imágenes es precisamente por las políticas imperiales de saqueo que sufrió primero de España, luego de Francia y en el último siglo de Estados Unidos. Estados Unidos no es ajeno, al contrario, es responsable de la miseria haitiana. Basta recordar que su invasión al país fue para cobrar hasta el último peso de su deuda y “defender los intereses estadounidenses”. ¿Les suena? Esos intereses eran la liberación del comercio, las privatizaciones. Pero más cerca, las condiciones que impusieron para reponer a Aristide fueron el acatamiento del “Consenso de Washington” y el pago de la deuda.
Para complicar más la situación existen denuncias sobre asesinatos de opositores de izquierda por paramilitares estos días.
Como siempre, la historia interpela el presente. Allá, aquí y acullá. Mientras la historia de depredación imperial de Haití dejó tierra arrasada, probablemente inhabitable , pululan en nuestro entorno cultores de un retorno feliz a las fauces del imperio. Tienen casi toda la prensa para machacar en nuestras cabezas.
Párrafo aparte merece el destacable esfuerzo de Argentina y de gran parte del continente para asistir a la población, que en todo caso deberá orientarse también al resguardo de la soberanía haitiana.
*Espacio para la Reparación Social - Mendoza
sábado, 9 de enero de 2010
El tema Banco Central
Por: Carlos Almenara
9 de enero de 2010
Sólo la concentración monopólica de la comunicación y la decidida construcción de un discurso fascista posibilitan la manipulación de significados que vivimos.
Todo lo que Clarín y sus socios agarran lo transforman en el siguiente mensaje o metamensaje:
Estos usurpadores (el gobierno) con malas artes nos quitan lo nuestro. Lo propio del pueblo sano, de Todos Nosotros (TN). Ergo urge detenerlos. Todos los medios son válidos.
Por supuesto que una transmisión en continuado dará a los espectadores una idea más acabada de la zozobra que se vive.
Así construyeron los cacerolazos de teflón y así esperan derrumbar al gobierno.
En otro lugar he abordado este tema. Lo presento ahora a cuento de la cuestión Redrado y BCRA porque aquí también hacen el mismo juego.
Violando la Carta Orgánica del Banco Central, el gobierno echa a Redrado, egregio defensor de nuestras reservas, patrimonio de TN todos nosotros. No hay que dejarlos pasar. No hay que dejarlos que sigan avasallándonos, violando las instituciones. No hay que dejarlos que roben nuestro dinero.
Ese es el discurso de Clarín, que vemos repetirse hasta el cansancio en todos los medios de propiedad del grupo (entre otros Canal 13, TN, Diario Los Andes, pero también repetidos cada media hora en los titulares de quienes levantan la señal) y también de sus socios que se han percatado la profesionalidad de Clarín para manipular opinión (La Nación, Crítica, Fontevecchia, Vila-Manzano, América y otros, no muchos, pero sí repetidos).
Claro que no es así. Expliquemos.
Hay instituciones funcionando plenamente y de hecho jueces que están dando dolores de cabeza al gobierno. También habría que mirar a los jueces que en muchos casos dejan que desear, por caso en Mendoza tenemos jueces que viven en el Dalvian y suelen fallar a favor de los intereses del dueño del predio. Pero como sea, hay jueces, hay instancias jurídicas y están actuando plenamente.
No hay nada de autoritario en que el gobierno quiera intervenir en la fijación de la política monetaria. Está bien que lo haga. La idea de que el Banco Central es intocable es tributaria del neoliberalismo. Como explica Tomás Lukin en Página 12 del 7 de enero citando un informe de Cefidar “los defensores de estos modelos ‘tienden a considerar a los gobiernos electos como agentes insensatos, ineptos y oportunistas, en tanto aprecia a las autoridades monetarias como funcionarios sensatos, idóneos y consustanciados con los intereses de los ciudadanos’”. Esto es falso claramente en el caso argentino toda vez que entre 2003 y 2009 las reservas pasaron de 8 a 48 mil millones de dólares, no fruto de la independencia sino de un modelo económico sustentado en superávits gemelos. Los más asépticos técnicos del Central no resistieron la corrida de final de convertibilidad, liquidaron las reservas con fuga de capitales y megacanjes incluidos. Quienes hoy hacen dogma de la independencia del Banco Central no pueden abstraerse de inscribirse en el más ramplón recetario neoliberal. La maniobra de presentar esto como un avasallamiento institucional esconde este fondo, el de sustraer la potestad monetaria del instrumental estatal.
Pero además no hay ningún avasallamiento sino la plausible decisión de promoción económica totalmente legal, legítima y sustentable. Legal porque están dadas todas las garantías jurídicas (resulta notable el modo en que se escuchan legos pontificando con que se violó una norma legal), legítima porque es absolutamente legítimo que el gobierno maneje resortes de política macroeconómica, siendo además éste un gobierno con autoridad moral toda vez que sextuplicó las reservas y lógico resulta que pretenda que el Central acompañe objetivos de crecimiento y baja de desempleo, y sustentable porque las reservas resultan compensadas con bonos y representan un monto que no pone en riesgo la estabilidad monetaria.
Es ilustrativo recordar que el mismo Redrado hoy reivindicado por la oposición hizo todos los deberes que le pidieron desde el Ministerio de Economía hasta ahora, por caso la política de sostenimiento del tipo de cambio es una muestra palpable que el Central, correctamente, no ha estado ausente de las políticas macroeconómicas nacionales.
Por supuesto está todo abierto a debate, se puede estar más o menos de acuerdo con el Fondo del Bicentenario, se puede tener una opinión favorable al gobierno nacional o no, lo que hace imposible el debate es la supresión del pluralismo, la inscripción de cualquier mensaje en el relato “el otro, el radicalmente ajeno, el menos que humano, nos roba” que hace Clarín. Los medios tienen una responsabilidad extraordinaria en posibilitar debates democráticos. No es respuesta la “libertad de prensa” como libertad del editor de manipular, deformar, mentir y machacar con un discurso fascista. El derecho a la información de los ciudadanos tiene un rango por lo menos semejante y son los medios la arena del debate público. Tienen entonces los medios un deber con la democracia.
9 de enero de 2010
Sólo la concentración monopólica de la comunicación y la decidida construcción de un discurso fascista posibilitan la manipulación de significados que vivimos.
Todo lo que Clarín y sus socios agarran lo transforman en el siguiente mensaje o metamensaje:
Estos usurpadores (el gobierno) con malas artes nos quitan lo nuestro. Lo propio del pueblo sano, de Todos Nosotros (TN). Ergo urge detenerlos. Todos los medios son válidos.
Por supuesto que una transmisión en continuado dará a los espectadores una idea más acabada de la zozobra que se vive.
Así construyeron los cacerolazos de teflón y así esperan derrumbar al gobierno.
En otro lugar he abordado este tema. Lo presento ahora a cuento de la cuestión Redrado y BCRA porque aquí también hacen el mismo juego.
Violando la Carta Orgánica del Banco Central, el gobierno echa a Redrado, egregio defensor de nuestras reservas, patrimonio de TN todos nosotros. No hay que dejarlos pasar. No hay que dejarlos que sigan avasallándonos, violando las instituciones. No hay que dejarlos que roben nuestro dinero.
Ese es el discurso de Clarín, que vemos repetirse hasta el cansancio en todos los medios de propiedad del grupo (entre otros Canal 13, TN, Diario Los Andes, pero también repetidos cada media hora en los titulares de quienes levantan la señal) y también de sus socios que se han percatado la profesionalidad de Clarín para manipular opinión (La Nación, Crítica, Fontevecchia, Vila-Manzano, América y otros, no muchos, pero sí repetidos).
Claro que no es así. Expliquemos.
Hay instituciones funcionando plenamente y de hecho jueces que están dando dolores de cabeza al gobierno. También habría que mirar a los jueces que en muchos casos dejan que desear, por caso en Mendoza tenemos jueces que viven en el Dalvian y suelen fallar a favor de los intereses del dueño del predio. Pero como sea, hay jueces, hay instancias jurídicas y están actuando plenamente.
No hay nada de autoritario en que el gobierno quiera intervenir en la fijación de la política monetaria. Está bien que lo haga. La idea de que el Banco Central es intocable es tributaria del neoliberalismo. Como explica Tomás Lukin en Página 12 del 7 de enero citando un informe de Cefidar “los defensores de estos modelos ‘tienden a considerar a los gobiernos electos como agentes insensatos, ineptos y oportunistas, en tanto aprecia a las autoridades monetarias como funcionarios sensatos, idóneos y consustanciados con los intereses de los ciudadanos’”. Esto es falso claramente en el caso argentino toda vez que entre 2003 y 2009 las reservas pasaron de 8 a 48 mil millones de dólares, no fruto de la independencia sino de un modelo económico sustentado en superávits gemelos. Los más asépticos técnicos del Central no resistieron la corrida de final de convertibilidad, liquidaron las reservas con fuga de capitales y megacanjes incluidos. Quienes hoy hacen dogma de la independencia del Banco Central no pueden abstraerse de inscribirse en el más ramplón recetario neoliberal. La maniobra de presentar esto como un avasallamiento institucional esconde este fondo, el de sustraer la potestad monetaria del instrumental estatal.
Pero además no hay ningún avasallamiento sino la plausible decisión de promoción económica totalmente legal, legítima y sustentable. Legal porque están dadas todas las garantías jurídicas (resulta notable el modo en que se escuchan legos pontificando con que se violó una norma legal), legítima porque es absolutamente legítimo que el gobierno maneje resortes de política macroeconómica, siendo además éste un gobierno con autoridad moral toda vez que sextuplicó las reservas y lógico resulta que pretenda que el Central acompañe objetivos de crecimiento y baja de desempleo, y sustentable porque las reservas resultan compensadas con bonos y representan un monto que no pone en riesgo la estabilidad monetaria.
Es ilustrativo recordar que el mismo Redrado hoy reivindicado por la oposición hizo todos los deberes que le pidieron desde el Ministerio de Economía hasta ahora, por caso la política de sostenimiento del tipo de cambio es una muestra palpable que el Central, correctamente, no ha estado ausente de las políticas macroeconómicas nacionales.
Por supuesto está todo abierto a debate, se puede estar más o menos de acuerdo con el Fondo del Bicentenario, se puede tener una opinión favorable al gobierno nacional o no, lo que hace imposible el debate es la supresión del pluralismo, la inscripción de cualquier mensaje en el relato “el otro, el radicalmente ajeno, el menos que humano, nos roba” que hace Clarín. Los medios tienen una responsabilidad extraordinaria en posibilitar debates democráticos. No es respuesta la “libertad de prensa” como libertad del editor de manipular, deformar, mentir y machacar con un discurso fascista. El derecho a la información de los ciudadanos tiene un rango por lo menos semejante y son los medios la arena del debate público. Tienen entonces los medios un deber con la democracia.
jueves, 31 de diciembre de 2009
Las cosas por su nombre
Por: Carlos Almenara
Quiero responder la nota de Pablo Gómez “Sobre suertes y traiciones cléticas” aparecida en MDZ el 30/12/09. Link http://www.mdzol.com/mdz/nota/181078
Confieso que algunas de las afirmaciones que leerá en la presente nota me mortifican como duele confrontar con quienes se ha compartido. Pero en fin, uno elige por qué camino transitar y yo no voy a regalar el debate público, no sin lucha por lo menos.
Pablo es un propagandista de Cobos, tarea, la de propagandista, que vuelve a manifestar en esta nota. Como buen propagandista sabe qué vender de su producto aunque suene cada vez más forzado. Cobos tiene un estilo de comunicación histérico. Se lo presenta, se presenta él a sí mismo, como el objeto de deseo. Habla de sí, de su familia, de sus sensaciones, de que corre maratones, se saca fotos haciendo eso. Todo gira en torno a su ego. En los noventa fue un estilo muy difundido, en la farándula lo es.
Así lo trata el escriba de marras en la nota. Que están enojados con Cobos, que si lo acusan de una cosa o de la otra...
Esta estrategia es una pose. Fuerzan una y otra vez a hablar naderías de Cobos porque es el único modo posible de forzar que sea centro de algo, es decir hacen que sea centro de sí mismo. Por supuesto considero mucho más sustancioso el análisis político material o en términos de proyectos de país que de la personalidad de alguien.
De lo que sí es centro Cobos es de una fenomenal conspiración pero para cuya explicación Cobos es sólo un accidente marginal.
Vamos por partes. En sus términos, en los de Gómez.
Dice Gómez a los que lo acusan de traidor “No es él un traidor por seguir siendo igual”. Esa frase es un problema, es más o menos así: no es un traidor por haber sido un traidor siempre. Es el tipo de frases paradójicas que no tienen solución lógica. La traición no se refiere a un atributo de la personalidad se refiere a una cuestión objetiva. Cobos es un traidor por llegar a la vicepresidencia prometiendo distribución de la riqueza y terminar abrazado con Biolcati, la Sociedad Rural y los mayores expoliadores del pueblo.
No es relevante si Cobos es traidor a Kirchner o a Iglesias. Eso quedará entre ellos. Lo importante es que Cobos traicionó al pueblo, traicionó un proyecto, una línea de acción política.
Por más que Gómez se esfuerce en hacer sonar esa misma campanita zonza, Cobos es absolutamente irrelevante. El hecho de que tenga personalidad de traidor también. Sí es relevante si los grupos concentrados le roban las tierras a la UNCu, si ponen palos blancos en el Estado, si extorsionan, si los sectores populares viven mejor o no. Sí es relevante si vamos hacia una sociedad más justa y más igual o no.
Insiste Gómez con la cantinela de que “Cobos es un hombre común”. Terminenla con esa fenomenal mentira. Cobos tiene un ejército de guardaespaldas, tiene una casa en el Dalvian y maneja 3.000 puestos en el Senado, además de contratos y todo lo que puedan deducir de ello. Cobos no es un hombre común. En todo caso si lo es, los comunes queremos nuestra parte, quiero ser tan común como Cobos y vivir y ganar como él.
Pero la comunicación histérica, posible por su batallón de comunicadores pagados con presupuesto público, lleva a esta idea equivocada que tienen algunos. No hay nada en común entre la vida y las propiedades de Cobos y las de la mayoría de la población.
Pero no contento con estas delicias comentadas, Gómez nos promete un 2010 lleno de desempates de Cobos en la presidencia del Senado.
Esto es una grosería institucional. Cobos tiene que renunciar inmediatamente.
Los radicales que habían claudicado de cualquier proyecto de cambio social tiran encuadrándose detrás de este papelón el último jirón de honra que les quedaba.
Señores que se dicen radicales, ¿se acuerdan de la ética krausista fundante del pensamiento yrigoyeniano? ¿Cómo puede explicarse en términos de la historia que uds. dicen reivindicar lo que hace Cobos? ¿Se acuerdan de la intransigencia? No mencionaré la revolución.
Uds. se ríen de Cobos, pero dicen “mientras mida bien en las encuestas...” No señores, la historia pasa facturas y tienen que entender que este es un momento de excepcionalidad donde sólo la concentración monopólica de la comunicación explica que disvalores universales sean vistos como valores por parte de la población.
Dice Mariano Saravia en su importante Honduras hoy:
“En los últimos tiempos ha surgido un nuevo golpismo que está encabezado por civiles y cuenta con el apoyo abierto o encubierto de las Fuerzas Armadas, cuando antes era justamente al revés: el golpe estaba encabezado por las Fuerzas Armadas, que contaban con el apoyo abierto o encubierto de civiles.
Este nuevo golpismo pretende conservar una imagen institucional mínima con el Congreso y la Corte Suprema de Justicia indemnes y en funcionamiento, y trata de que el uso de la violencia no sea tan ostensible.”
Este neogolpismo es el que se reúne en torno a Cobos. Fantasean con un cambio de rumbo para el que no tendrían que esperar las elecciones.
Cobos es responsable de la seguridad de la presidenta. Las amenazas de los trasnochados tienen que ver con que impulsan un complot con centro en el vicepresidente; las interferencias en la comunicación del helicóptero, la incitación al magnicidio sólo se explican por la expectativa que genera el personaje. Cobos también es culpable indirecto de estos delitos.
El tema cambió de registro. La picarezca vernácula del trepador que anuda roscas para subir un escalón mutó, hay que asumirlo, al entronque con lo más perverso y sangriento de la historia argentina; los grupos monopólicos, los grupos mafiosos, los genocidas, encuentran en Cobos la esperanza salvadora.
Entonces, el señor consenso que siempre se victimiza no es tal cosa, es victimario de las instituciones.
Aunque debió haberlo hecho hace tiempo, por el bien de la república, por la paz, Cobos debe renunciar.
Que se dedique a armar su plataforma opositora para 2011, pero que no lo haga desde la vicepresidencia. ¿Es que hay que explicar que es un papelón?
Pablo Gómez: abandoná la picarezca y pedile a tu jefe que renuncie.
Quiero responder la nota de Pablo Gómez “Sobre suertes y traiciones cléticas” aparecida en MDZ el 30/12/09. Link http://www.mdzol.com/mdz/nota/181078
Confieso que algunas de las afirmaciones que leerá en la presente nota me mortifican como duele confrontar con quienes se ha compartido. Pero en fin, uno elige por qué camino transitar y yo no voy a regalar el debate público, no sin lucha por lo menos.
Pablo es un propagandista de Cobos, tarea, la de propagandista, que vuelve a manifestar en esta nota. Como buen propagandista sabe qué vender de su producto aunque suene cada vez más forzado. Cobos tiene un estilo de comunicación histérico. Se lo presenta, se presenta él a sí mismo, como el objeto de deseo. Habla de sí, de su familia, de sus sensaciones, de que corre maratones, se saca fotos haciendo eso. Todo gira en torno a su ego. En los noventa fue un estilo muy difundido, en la farándula lo es.
Así lo trata el escriba de marras en la nota. Que están enojados con Cobos, que si lo acusan de una cosa o de la otra...
Esta estrategia es una pose. Fuerzan una y otra vez a hablar naderías de Cobos porque es el único modo posible de forzar que sea centro de algo, es decir hacen que sea centro de sí mismo. Por supuesto considero mucho más sustancioso el análisis político material o en términos de proyectos de país que de la personalidad de alguien.
De lo que sí es centro Cobos es de una fenomenal conspiración pero para cuya explicación Cobos es sólo un accidente marginal.
Vamos por partes. En sus términos, en los de Gómez.
Dice Gómez a los que lo acusan de traidor “No es él un traidor por seguir siendo igual”. Esa frase es un problema, es más o menos así: no es un traidor por haber sido un traidor siempre. Es el tipo de frases paradójicas que no tienen solución lógica. La traición no se refiere a un atributo de la personalidad se refiere a una cuestión objetiva. Cobos es un traidor por llegar a la vicepresidencia prometiendo distribución de la riqueza y terminar abrazado con Biolcati, la Sociedad Rural y los mayores expoliadores del pueblo.
No es relevante si Cobos es traidor a Kirchner o a Iglesias. Eso quedará entre ellos. Lo importante es que Cobos traicionó al pueblo, traicionó un proyecto, una línea de acción política.
Por más que Gómez se esfuerce en hacer sonar esa misma campanita zonza, Cobos es absolutamente irrelevante. El hecho de que tenga personalidad de traidor también. Sí es relevante si los grupos concentrados le roban las tierras a la UNCu, si ponen palos blancos en el Estado, si extorsionan, si los sectores populares viven mejor o no. Sí es relevante si vamos hacia una sociedad más justa y más igual o no.
Insiste Gómez con la cantinela de que “Cobos es un hombre común”. Terminenla con esa fenomenal mentira. Cobos tiene un ejército de guardaespaldas, tiene una casa en el Dalvian y maneja 3.000 puestos en el Senado, además de contratos y todo lo que puedan deducir de ello. Cobos no es un hombre común. En todo caso si lo es, los comunes queremos nuestra parte, quiero ser tan común como Cobos y vivir y ganar como él.
Pero la comunicación histérica, posible por su batallón de comunicadores pagados con presupuesto público, lleva a esta idea equivocada que tienen algunos. No hay nada en común entre la vida y las propiedades de Cobos y las de la mayoría de la población.
Pero no contento con estas delicias comentadas, Gómez nos promete un 2010 lleno de desempates de Cobos en la presidencia del Senado.
Esto es una grosería institucional. Cobos tiene que renunciar inmediatamente.
Los radicales que habían claudicado de cualquier proyecto de cambio social tiran encuadrándose detrás de este papelón el último jirón de honra que les quedaba.
Señores que se dicen radicales, ¿se acuerdan de la ética krausista fundante del pensamiento yrigoyeniano? ¿Cómo puede explicarse en términos de la historia que uds. dicen reivindicar lo que hace Cobos? ¿Se acuerdan de la intransigencia? No mencionaré la revolución.
Uds. se ríen de Cobos, pero dicen “mientras mida bien en las encuestas...” No señores, la historia pasa facturas y tienen que entender que este es un momento de excepcionalidad donde sólo la concentración monopólica de la comunicación explica que disvalores universales sean vistos como valores por parte de la población.
Dice Mariano Saravia en su importante Honduras hoy:
“En los últimos tiempos ha surgido un nuevo golpismo que está encabezado por civiles y cuenta con el apoyo abierto o encubierto de las Fuerzas Armadas, cuando antes era justamente al revés: el golpe estaba encabezado por las Fuerzas Armadas, que contaban con el apoyo abierto o encubierto de civiles.
Este nuevo golpismo pretende conservar una imagen institucional mínima con el Congreso y la Corte Suprema de Justicia indemnes y en funcionamiento, y trata de que el uso de la violencia no sea tan ostensible.”
Este neogolpismo es el que se reúne en torno a Cobos. Fantasean con un cambio de rumbo para el que no tendrían que esperar las elecciones.
Cobos es responsable de la seguridad de la presidenta. Las amenazas de los trasnochados tienen que ver con que impulsan un complot con centro en el vicepresidente; las interferencias en la comunicación del helicóptero, la incitación al magnicidio sólo se explican por la expectativa que genera el personaje. Cobos también es culpable indirecto de estos delitos.
El tema cambió de registro. La picarezca vernácula del trepador que anuda roscas para subir un escalón mutó, hay que asumirlo, al entronque con lo más perverso y sangriento de la historia argentina; los grupos monopólicos, los grupos mafiosos, los genocidas, encuentran en Cobos la esperanza salvadora.
Entonces, el señor consenso que siempre se victimiza no es tal cosa, es victimario de las instituciones.
Aunque debió haberlo hecho hace tiempo, por el bien de la república, por la paz, Cobos debe renunciar.
Que se dedique a armar su plataforma opositora para 2011, pero que no lo haga desde la vicepresidencia. ¿Es que hay que explicar que es un papelón?
Pablo Gómez: abandoná la picarezca y pedile a tu jefe que renuncie.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
El sonido de Clarín
Acercamiento Uno
Lapegüe pide, en el comedor de casa, que seamos amigos, -Acompañenme hasta la una- agrega. ¿Cómo no ser amigo de un tipo cordial, ameno, simpático que nos habla en el comedor de nuestra casa? ¿Por qué no lo habríamos de acompañar?
Uno trata de tener amigos. Ese tipo, además, comparte la intimidad de nuestro hogar. Compartimos muchas cosas: palabras, compañía, significados, típicamente “noticias”, miradas, gestos. Compartimos en realidad un mundo de significados, de interpretaciones.
Lapegüe es amigo. Presenta al rifle. Vemos los goles. Se hacen chistes entre ellos. ¡Son tan divertidos!
Lapegüe cuenta las noticias. Las presenta.
Puede mostrarnos un tifón en Indonesia. Puede mostrarnos una operación “antisubversiva” en Afganistan. Puede mostrarnos la sequía.
Lapegüe tiene sentido común. Es un hombre sensible y de valores. Se conmueve con lo que nos conmovemos, es partidario de las causas nobles y se da cuenta de cosas bien importantes. Por ejemplo, que la paz es mejor que la violencia. No le escucharemos un exabrupto. No es que no se indigne, no. Se indigna, reacciona como corresponde que reaccione ante las noticias de este mundo descarriado una persona de bien. Porque, seamos claros, lo que no puede ser, no puede ser.
Acercamiento dos
Fascismo. Autoritarismo. Dictaduras. Hay una caracterización histórica posible. Hay también la descripción del discurso autoritario, si se permite la licencia, fascista.
El discurso fascista es básicamente éste: hay un pueblo, sano, que preserva la esencia de nuestro ser nacional, esencial, y que debe ser salvado de las lacras menos que humanas que impiden su manifestación, su desarrollo.
Las lacras que impiden el ser del pueblo sano son, como dijimos, menos que humanos. No hay espacio para la justicia. La justicia es para los ciudadanos y las lacras no merecen carta de ciudadanía. Los derechos humanos son para los humanos, estos son menos que humanos.
Los genocidios se han inscripto en esta lógica.
No hay diálogo posible con la lacra. La razón puede ser uno de sus ardides. ¿Y si encima nos engatusan?
Lo único posible es la extirpación. Hay que eliminarlos. El pueblo sano debe tomar medidas. Lo único que puede sentirse hacia ellos es odio.
Acercamiento tres
Lapegüe es el pueblo sano. ¿Quién puede dudarlo? Por eso es un buen representante de Todos Nosotros.
Luego Clarín vía Lapegüe es el pueblo sano. Clarín es Todos Nosotros.
Lapegüe nos da los caracteres de esta sanidad por medio de sus dichos, sus títulos, sus gestos.
Ay, sus gestos! –La presidenta- implicará labios apretados y un suspiro al final de la noticia. Todos sabemos la crispación que vivimos...
¡Hay que hacer enojar a Lapegüe! Si han conseguido crispar a Lapegüe deben ser una concentración muy peligrosa del mal.
El pueblo sano sí hace política. No es que no participe, pero lo hace como se debe, como corresponde a personas sanas. Es independiente, porque no se vende por un choripán y una gaseosa. Y no participa de organizaciones. No, de ningún modo. El pueblo sano participa indignándose cuando corresponde, haciendo sonar las cacerolas y juntándose con los vecinos independientes, pero informados porque ven televisión, se enteran y les importa lo que pasa.
En fin, ellos nos indican con sus títulos, sus comentarios, sus imágenes y sus gestos qué puede esperarse de la gente de bien. Y también nos dirán del mismo modo cuáles son las lacras, menos que humanas, que agreden a nuestro pueblo.
Foco
Clarín ha construido un discurso inédito desde el ’83, claramente fascista. Ha demolido una construcción de casi treinta años de democracia. Una lenta, contradictoria, esforzada cultura de la convivencia democrática, que el poder de la concentración oligopólica deshizo en dos años.
Los K es el nuevo sujeto del escarnio. Se agrega como problema político que la presidenta legítima es objeto del ataque, con la relevancia institucional del caso.
Pueden ser ellos o cualquiera que a juicio del relator sea funcional a ellos. Así serán los piqueteros K, los gremialistas K, los gobernadores K, los levantamanos K.
Clarín hace el siguiente relato: con malas artes, estos montoneros monstruosos, usurparon el poder en Argentina, atacan lo mejor de nuestro pueblo (el pueblo sano que ilustrarán de distintos modos y mediante personajes caricaturizados), y lo atacan utilizando organizaciones sociales y políticas violentas y oscuras. Intentan quedarse con lo que es nuestro, nuestro Estado, nuestros bienes, nuestro estilo de vida. La salida de todos los males del país es librarse de los usurpadores.
Establecen sistemáticamente la dicotomía Todos Nosotros, el pueblo sano / ellos (la ajenidad radical) que se quieren apropiar de lo nuestro.
El relato lo transmitirán en la selección de noticias, en sus títulos, sus imágenes, sus comentarios y los gestos de los periodistas.
Adelanto: como el objeto de escarnio son los K, una vez demolidos políticamente se diluirá la prueba de la ignominia. Ellos dirán “hemos cumplido con el sacro deber de la prensa que es cuestionar el poder”. No es cierto, no han hecho eso, han bastardeado la democracia, instituyendo nuevos valores que son un espanto para la civilización moderna y deslegitimando en actitud sediciosa un gobierno electo legal y legítimo.
¿Qué, no pueden editorializar?
Sí claro, es imposible no hacerlo. No deberían manipular.
Lo de Clarín no es una editorial, es una manipulación peligrosa y violenta. Mucho más peligrosa y violenta porque Clarín reúne inteligencia e impacto. Clarín titula con el diario, comenta los títulos por la radio, muestra imágenes en el noticiero del mediodía y de la noche y analiza y entrevista en su programa político del canal de cable. Es un poder de persuasión sin precedentes.
Clarín no editorializa, manipula según una bien diseñada estrategia de construcción fascista del discurso.
Algunas técnicas usadas en otros lares y también por Clarín pueden verse en: http://mateysopaipillas.blogspot.com/2009/07/cualquier-parecido-con-la-mediocracia.html
Libertades
La libertad de prensa no tiene nada que ver en esto. De hecho no la tienen los periodistas de Clarín toda vez que su actuar es articulado según un libreto.
La libertad de prensa como principio intangible está justificada, como el régimen jurídico liberal todo, en orden a poner coto a un poder estatal que puede restringir libertades individuales en una relación asimétrica de un poder casi omnímodo del Estado a uno mínimo del individuo. Eso no ocurre en este caso. Hay un poder casi omnímodo de Clarín que, como bien supo Alfonsín (con un Clarín mucho menos poderoso), es el verdadero poder en Argentina. Usar la idea de la libertad de prensa para defender el discurso fascista, discriminador, xenófobo y golpista de Clarín es un contrasentido y todas las fuerzas democráticas deberían reaccionar.
No es un problema de los Kirchner, es un problema de todos, de toda la comunidad política y mucho más de los que aspiran a gobernar después.
El daño cultural que se ha hecho llevará mucho tiempo repararlo.
Lapegüe pide, en el comedor de casa, que seamos amigos, -Acompañenme hasta la una- agrega. ¿Cómo no ser amigo de un tipo cordial, ameno, simpático que nos habla en el comedor de nuestra casa? ¿Por qué no lo habríamos de acompañar?
Uno trata de tener amigos. Ese tipo, además, comparte la intimidad de nuestro hogar. Compartimos muchas cosas: palabras, compañía, significados, típicamente “noticias”, miradas, gestos. Compartimos en realidad un mundo de significados, de interpretaciones.
Lapegüe es amigo. Presenta al rifle. Vemos los goles. Se hacen chistes entre ellos. ¡Son tan divertidos!
Lapegüe cuenta las noticias. Las presenta.
Puede mostrarnos un tifón en Indonesia. Puede mostrarnos una operación “antisubversiva” en Afganistan. Puede mostrarnos la sequía.
Lapegüe tiene sentido común. Es un hombre sensible y de valores. Se conmueve con lo que nos conmovemos, es partidario de las causas nobles y se da cuenta de cosas bien importantes. Por ejemplo, que la paz es mejor que la violencia. No le escucharemos un exabrupto. No es que no se indigne, no. Se indigna, reacciona como corresponde que reaccione ante las noticias de este mundo descarriado una persona de bien. Porque, seamos claros, lo que no puede ser, no puede ser.
Acercamiento dos
Fascismo. Autoritarismo. Dictaduras. Hay una caracterización histórica posible. Hay también la descripción del discurso autoritario, si se permite la licencia, fascista.
El discurso fascista es básicamente éste: hay un pueblo, sano, que preserva la esencia de nuestro ser nacional, esencial, y que debe ser salvado de las lacras menos que humanas que impiden su manifestación, su desarrollo.
Las lacras que impiden el ser del pueblo sano son, como dijimos, menos que humanos. No hay espacio para la justicia. La justicia es para los ciudadanos y las lacras no merecen carta de ciudadanía. Los derechos humanos son para los humanos, estos son menos que humanos.
Los genocidios se han inscripto en esta lógica.
No hay diálogo posible con la lacra. La razón puede ser uno de sus ardides. ¿Y si encima nos engatusan?
Lo único posible es la extirpación. Hay que eliminarlos. El pueblo sano debe tomar medidas. Lo único que puede sentirse hacia ellos es odio.
Acercamiento tres
Lapegüe es el pueblo sano. ¿Quién puede dudarlo? Por eso es un buen representante de Todos Nosotros.
Luego Clarín vía Lapegüe es el pueblo sano. Clarín es Todos Nosotros.
Lapegüe nos da los caracteres de esta sanidad por medio de sus dichos, sus títulos, sus gestos.
Ay, sus gestos! –La presidenta- implicará labios apretados y un suspiro al final de la noticia. Todos sabemos la crispación que vivimos...
¡Hay que hacer enojar a Lapegüe! Si han conseguido crispar a Lapegüe deben ser una concentración muy peligrosa del mal.
El pueblo sano sí hace política. No es que no participe, pero lo hace como se debe, como corresponde a personas sanas. Es independiente, porque no se vende por un choripán y una gaseosa. Y no participa de organizaciones. No, de ningún modo. El pueblo sano participa indignándose cuando corresponde, haciendo sonar las cacerolas y juntándose con los vecinos independientes, pero informados porque ven televisión, se enteran y les importa lo que pasa.
En fin, ellos nos indican con sus títulos, sus comentarios, sus imágenes y sus gestos qué puede esperarse de la gente de bien. Y también nos dirán del mismo modo cuáles son las lacras, menos que humanas, que agreden a nuestro pueblo.
Foco
Clarín ha construido un discurso inédito desde el ’83, claramente fascista. Ha demolido una construcción de casi treinta años de democracia. Una lenta, contradictoria, esforzada cultura de la convivencia democrática, que el poder de la concentración oligopólica deshizo en dos años.
Los K es el nuevo sujeto del escarnio. Se agrega como problema político que la presidenta legítima es objeto del ataque, con la relevancia institucional del caso.
Pueden ser ellos o cualquiera que a juicio del relator sea funcional a ellos. Así serán los piqueteros K, los gremialistas K, los gobernadores K, los levantamanos K.
Clarín hace el siguiente relato: con malas artes, estos montoneros monstruosos, usurparon el poder en Argentina, atacan lo mejor de nuestro pueblo (el pueblo sano que ilustrarán de distintos modos y mediante personajes caricaturizados), y lo atacan utilizando organizaciones sociales y políticas violentas y oscuras. Intentan quedarse con lo que es nuestro, nuestro Estado, nuestros bienes, nuestro estilo de vida. La salida de todos los males del país es librarse de los usurpadores.
Establecen sistemáticamente la dicotomía Todos Nosotros, el pueblo sano / ellos (la ajenidad radical) que se quieren apropiar de lo nuestro.
El relato lo transmitirán en la selección de noticias, en sus títulos, sus imágenes, sus comentarios y los gestos de los periodistas.
Adelanto: como el objeto de escarnio son los K, una vez demolidos políticamente se diluirá la prueba de la ignominia. Ellos dirán “hemos cumplido con el sacro deber de la prensa que es cuestionar el poder”. No es cierto, no han hecho eso, han bastardeado la democracia, instituyendo nuevos valores que son un espanto para la civilización moderna y deslegitimando en actitud sediciosa un gobierno electo legal y legítimo.
¿Qué, no pueden editorializar?
Sí claro, es imposible no hacerlo. No deberían manipular.
Lo de Clarín no es una editorial, es una manipulación peligrosa y violenta. Mucho más peligrosa y violenta porque Clarín reúne inteligencia e impacto. Clarín titula con el diario, comenta los títulos por la radio, muestra imágenes en el noticiero del mediodía y de la noche y analiza y entrevista en su programa político del canal de cable. Es un poder de persuasión sin precedentes.
Clarín no editorializa, manipula según una bien diseñada estrategia de construcción fascista del discurso.
Algunas técnicas usadas en otros lares y también por Clarín pueden verse en: http://mateysopaipillas.blogspot.com/2009/07/cualquier-parecido-con-la-mediocracia.html
Libertades
La libertad de prensa no tiene nada que ver en esto. De hecho no la tienen los periodistas de Clarín toda vez que su actuar es articulado según un libreto.
La libertad de prensa como principio intangible está justificada, como el régimen jurídico liberal todo, en orden a poner coto a un poder estatal que puede restringir libertades individuales en una relación asimétrica de un poder casi omnímodo del Estado a uno mínimo del individuo. Eso no ocurre en este caso. Hay un poder casi omnímodo de Clarín que, como bien supo Alfonsín (con un Clarín mucho menos poderoso), es el verdadero poder en Argentina. Usar la idea de la libertad de prensa para defender el discurso fascista, discriminador, xenófobo y golpista de Clarín es un contrasentido y todas las fuerzas democráticas deberían reaccionar.
No es un problema de los Kirchner, es un problema de todos, de toda la comunidad política y mucho más de los que aspiran a gobernar después.
El daño cultural que se ha hecho llevará mucho tiempo repararlo.
martes, 3 de noviembre de 2009
Comentarios sobre la asignación universal por hijo
La asignación por hijo de trabajadores desocupados, informales y no trabajadores implica la creación de un derecho extraordinariamente importante, quizá (como derecho social) el más relevante en décadas.
En términos de política social, desde la aparición de los “estados de bienestar” hubo una dicotomía de modelos entre el anclaje de los derechos sociales en la ciudadanía y por ende de carácter universal e igualitario; o el anclaje en el trabajo y en consecuencia desiguales en función de los aportes individuales, y otras particularidades. El primer peronismo fue un caso típico del segundo modelo, y reflejó en Argentina un proceso exitoso de cobertura social llegando a una, ahora añorada, distribución del ingreso por mitades entre capital y trabajo a comienzos en los setenta.
Aún así por las desigualdades internas que se producen (no es lo mismo el convenio colectivo de un sindicato con poder que el de uno raquítico, además de otras cuestiones), personalmente me manifiesto partidario de que los derechos sociales tengan anclaje en la ciudadanía y no en el trabajo. Finalmente, de modo necesario, la lógica del trabajo es desigualitaria: “A cada uno según su trabajo/capacidad/logro”. Aún en comunidades pequeñas fundadas en ideas fraternales la división de las tareas y roles rompe lo que de igual tiene esa comunidad y establece una jerarquía, también en los ingresos materiales o simbólicos.
Si a esto agregamos que aparentemente el trabajo ya no es lo que era, que resulta mucho más difícil crearlo y que convivimos crónicamente en todo el mundo con tasas de desempleo alarmantemente altas para los estándares de hace 30 años, pareciera aún más claro que un derecho destinado a paliar la pobreza y la indigencia no podría anclarse en el trabajo y menos en el trabajo formal.
La nueva asignación por hijo va en sentido de la universalización y en el de la creación de un derecho ciudadano.
Ahora, y destinado a contrarrestar algunos discursos:
Del dicho al hecho: Eso que dicen algunos “opositores”: que es letra de ellos; no es cierto, pero aunque lo fuera, como idea es bastante simple, lo audaz es tomar la decisión política de destinar una masa muy importante de recursos a esta política social. Los que gobernaron antes por lo que hicieron y los que aún no gobernaron por sus juntas y sus dichos desdicen que tengan intención de destinar dinero a los pobres. Parece que su agenda real tiene otras prioridades.
Si el trabajo no se pone como centro volvemos a Menem. A pesar de que sostengo arriba y ratifico, que para cierto piso de igualdad los derechos tienen que fundarse en la ciudadanía y no en el trabajo; si no hubiésemos tenido un gobierno con sesgo productivista como el de Néstor y el de Cristina Kirchner la crisis internacional nos hubiera impactado de modo fulminante y, ciertamente, esta puja refleja la tensión de siempre en Argentina: resignarnos a un modelo agroexportador que nuestras oligarquías impulsan desde nuestra alborada nacional o impulsar el desarrollo nacional. Una vertiente crítica a esta propuesta (por ej. Carrió) demuestra cómo la crítica por “falta de universalidad” se entronca con el desprecio a cualquier alternativa productiva nacional y la aceptación complaciente del supuesto rol de productor de materia prima que “El Señor” asignó a nuestro país (con Prat-Gay, economista de la banca internacional, como custodio/angel guardián de su compromiso). Es decir la crítica de Carrió es también una crítica a que el trabajo esté en el centro del discurso político. Por esto es saludable y necesario que al mismo tiempo que presenta esta iniciativa “más universal”, la presidenta ratifique como hizo su compromiso con la creación de trabajo digno. Lo es por la posibilidad del desarrollo nacional, cuestión ausente en los discursos “opositores”.
En términos de política social, desde la aparición de los “estados de bienestar” hubo una dicotomía de modelos entre el anclaje de los derechos sociales en la ciudadanía y por ende de carácter universal e igualitario; o el anclaje en el trabajo y en consecuencia desiguales en función de los aportes individuales, y otras particularidades. El primer peronismo fue un caso típico del segundo modelo, y reflejó en Argentina un proceso exitoso de cobertura social llegando a una, ahora añorada, distribución del ingreso por mitades entre capital y trabajo a comienzos en los setenta.
Aún así por las desigualdades internas que se producen (no es lo mismo el convenio colectivo de un sindicato con poder que el de uno raquítico, además de otras cuestiones), personalmente me manifiesto partidario de que los derechos sociales tengan anclaje en la ciudadanía y no en el trabajo. Finalmente, de modo necesario, la lógica del trabajo es desigualitaria: “A cada uno según su trabajo/capacidad/logro”. Aún en comunidades pequeñas fundadas en ideas fraternales la división de las tareas y roles rompe lo que de igual tiene esa comunidad y establece una jerarquía, también en los ingresos materiales o simbólicos.
Si a esto agregamos que aparentemente el trabajo ya no es lo que era, que resulta mucho más difícil crearlo y que convivimos crónicamente en todo el mundo con tasas de desempleo alarmantemente altas para los estándares de hace 30 años, pareciera aún más claro que un derecho destinado a paliar la pobreza y la indigencia no podría anclarse en el trabajo y menos en el trabajo formal.
La nueva asignación por hijo va en sentido de la universalización y en el de la creación de un derecho ciudadano.
Ahora, y destinado a contrarrestar algunos discursos:
Del dicho al hecho: Eso que dicen algunos “opositores”: que es letra de ellos; no es cierto, pero aunque lo fuera, como idea es bastante simple, lo audaz es tomar la decisión política de destinar una masa muy importante de recursos a esta política social. Los que gobernaron antes por lo que hicieron y los que aún no gobernaron por sus juntas y sus dichos desdicen que tengan intención de destinar dinero a los pobres. Parece que su agenda real tiene otras prioridades.
Si el trabajo no se pone como centro volvemos a Menem. A pesar de que sostengo arriba y ratifico, que para cierto piso de igualdad los derechos tienen que fundarse en la ciudadanía y no en el trabajo; si no hubiésemos tenido un gobierno con sesgo productivista como el de Néstor y el de Cristina Kirchner la crisis internacional nos hubiera impactado de modo fulminante y, ciertamente, esta puja refleja la tensión de siempre en Argentina: resignarnos a un modelo agroexportador que nuestras oligarquías impulsan desde nuestra alborada nacional o impulsar el desarrollo nacional. Una vertiente crítica a esta propuesta (por ej. Carrió) demuestra cómo la crítica por “falta de universalidad” se entronca con el desprecio a cualquier alternativa productiva nacional y la aceptación complaciente del supuesto rol de productor de materia prima que “El Señor” asignó a nuestro país (con Prat-Gay, economista de la banca internacional, como custodio/angel guardián de su compromiso). Es decir la crítica de Carrió es también una crítica a que el trabajo esté en el centro del discurso político. Por esto es saludable y necesario que al mismo tiempo que presenta esta iniciativa “más universal”, la presidenta ratifique como hizo su compromiso con la creación de trabajo digno. Lo es por la posibilidad del desarrollo nacional, cuestión ausente en los discursos “opositores”.
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