domingo, 10 de abril de 2022

Maldad al cubo


Por Carlos Almenara

La maldad inaceptable

Pocos días después del inicio formal del conflicto entre Rusia y Ucrania salió a la luz la existencia de un conjunto de laboratorios biológicos. Dentro de Ucrania pero financiados por Estados Unidos. ¿Raro? Sí, financiados por Estados Unidos, no por un área de Salud ni alguna agencia de cooperación, sino directamente por el Departamento de Defensa y el Pentágono. Estados Unidos confesó (entre dientes) la existencia de tales laboratorios aunque negó que se dediquen a lo que, parece evidente, se dedican. 

No deberías dejar de ver el documental “Armas biológicas: amenaza real”


En términos del conocido refrán, “si tiene cuatro patas, mueve la cola y ladra, es perro”. Es muy difícil imaginar otro sentido de los laboratorios que la guerra biológica.

Entre los virus y bacterias mortales en esos centros estaba el coronavirus. A la luz de estos hechos habría que revisar las sospechas, que parecían paranoicas, de que la Covid-19 sea fruto de laboratorios (aunque no sea “de diseño” y también revisar esa opción), ya sea intencional o involuntariamente difundida. El laboratorio de Wuhan que se mencionó muchas veces por su cercanía a los primeros hallazgos del virus actuaba como una especie de “maquila” de contratos estadounidenses.

Si alguna duda quedara sobre el objeto de los laboratorios conjuntos estadounidense-ucranianos, además de virus y bacterias mortales como ántrax, botulismo, brucelosis y varios más, los estudios abarcaban aves migratorias, específicamente las que tienen como ruta habitual Rusia. Inclusive insectos. Es decir los vehículos que pudieran convertirse en vector de ataque biológico.

Maldad al cuadrado

Sobre lo anterior, que ya es impactante, los estudios incluyen un componente étnico. Esto es, ¿hay patógenos que afecten a los eslavos rusos y no a otras poblaciones?

Para ello se registra la participación de miles de soldados del ejército ucraniano en experimentos. La vocera de la Cancillería rusa, María Zajárova denunció una infección de militares ucranianos con fiebre porcina en 2016 en Jarkov con un saldo de 20 muertos, pero este “incidente” fue ocultado.

Es decir, tenemos dos cosas: la participación activa del ejército ucraniano en experimentos y la naturaleza racista de los mismos. Una especie de Menguele redivivo.

Uno tiene la impresión que no tomamos cabalmente nota de la naturaleza nazi del régimen ucraniano. No es una caracterización hiperbólica. Y Estados Unidos abraza ese nazismo desde su concepción supremacista, excepcionalista, que le permitió antes crear a los cortacabezas de ISIS, o antes a Al Qaeda y Osama Bin Laden, o antes a los talibanes, o antes a los dictadores latinoamericanos formados en torturas en la “Escuela de las Américas”, o antes arrojar dos bombas atómicas sobre ciudades cuando la II Gran Guerra estaba definida (efectivamente es un país excepcional, ningún otro es tan cruel).

En este video de Diario El Mundo se puede apreciar el comportamiento de los militares ucranianos. También se puede observar cómo funciona la manipulación informativa en Europa, de modo que esta prueba de crímenes de guerra ucranianos es convertida por un diario masivo de España en un ataque a Rusia. ¿Dónde he visto algo así? (tendrás que clickear aceptando ver imágenes sensibles)


Maldad al cubo

Entonces, armas biológicas, racismo y… matar a los socios.

Digamos que no es seguro que sea posible encontrar patógenos que afecten unas etnias y no otras, lo cierto es que lo estudiaban.

¿Por qué los laboratorios (muy vinculados con Hunter Biden, el hijo del presidente) usaban soldados ucranianos para sus experimentos racistas?

Porque son étnica y genéticamente muy parecidos a los rusos.

Entonces, no sólo preparaban un genocidio étnico, sino que en él, si las hipótesis de ataque triunfaran, los mismos ucranianos serían inmolados.

Es muy difícil pensar que el mando de Ucrania desconociera estas consecuencias. A pesar de la resistencia instintiva que uno tiene a aceptarlo, los argentinos sabemos muy bien que hay vendepatrias dispuestos a entregar su propio pueblo. Lo verificamos con Macri recientemente.

Inmunización

En un mundo en guerra, en que no hay derecho internacional al que recurrir, cuando aparecen armas de destrucción masiva y desquiciados dispuestos a usarlas, el único antídoto a todos estos riesgos es no dejar, por nada del mundo, que los vendepatria vuelvan a gobernar nuestro país.

miércoles, 2 de marzo de 2022

El faneróscopo de occidente

 

El faneróscopo de occidente

Por Carlos Almenara

2 de marzo de 2022

Aun no tenemos todas las piezas y quizás será imposible tenerlas. El mundo se reconfigura y para peor, o al menos da esa impresión. Hay quienes hablan, y no parece faltarles razón, de que hace tiempo estamos en una tercera Guerra Mundial, esta vez en cuotas y por mecanismos novedosos.

Si es parte de esa guerra o no, dependerá de las categorizaciones, pero lo cierto es que se ha construido la más fenomenal maquinaria de manipulación de masas de la historia humana. En 2014 utilicé una palabra para referirme a esta idea: “faneróscopo”, un vocablo de invención propia basado en la semiótica de Charles Sanders Pierce. Consistiría en un artefacto que produce la realidad. Sin entrar en análisis más extensos, cuando explicamos qué pasa siempre hay una mediación entre nuestra percepción, evocación, comprensión y lo real, y esa mediación requiere alguna interpretación subjetiva. Sin embargo, el “faneróscopo” no pertenece a la dimensión subjetiva sino objetiva, es decir, no refiere a cuestión de la interpretación del sujeto y toda la problemática epistémica relacionada, sino al objeto, a lo previo al sujeto que aparece como pantalla anterior a lo real inaccesible.

Si se me permite la analogía, una especie de “bosón de Higgs” del pensamiento y la comunicación.

Las indagaciones de 2014 se referían a la posibilidad del grupo Clarín de construir semejante maquinaria semiótica. Mi impresión es que el grupo comandado por Magnetto sólo pudo hacerlo parcialmente por dos motivos principales: la muerte de su teórico Eliseo Verón, y, fundamentalmente, la heroica y conmovedora resistencia de la izquierda real de la Argentina que ha sido denominada “Kirchnerismo”. No corresponde a este análisis pero les espoileo la continuidad, luego de ello Clarín eligió el exterminio de sus enemigos. Como había hecho durante la dictadura, en ese terreno se mueven cómodos.

Es que si la realidad para ser efectiva debe ser universal, entonces cuando una buena parte de la población entiende esa realidad como una “verdad” impuesta a la fuerza, el faneróscopo fracasó.

El concepto tiene un parentesco bastante evidente con las distopías orwellianas de control total y, antes de Macri y Magnetto, la referencia con el nazifascismo es también reconocible.

El orden mundial

No puedo decir más que generalidades conocidas en relación a la cuestión geopolítica. La emergencia de China como potencia económica y tecnológica, la desestabilización de la globalización a manos de Trump y ahora de Biden, la reconstitución de Rusia como un actor importante principalmente a partir de su fortaleza militar.

La doctrina de la “destrucción mutua asegurada” fue el pilar sobre el que se rigió el mundo de posguerra y que ha vuelto a poner sobre la mesa Rusia. Toda vez que existen los arsenales nucleares con capacidad de destrucción planetaria es una lógica material inevitable. Esto es, si una potencia ataca, la otra responde simétricamente. Como han planteado el presidente Putin y el canciller Lavrov, la instalación de bases de la OTAN en Ucrania, con la posibilidad de misiles nucleares apuntando a Moscú no daría tiempo a la respuesta y, en consecuencia derribaría esa doctrina del equilibrio. Por eso Moscú no puede permitirlo, todos los actores saben que Moscú no puede permitirlo pero probaron con hacerlo.

Como confesó el presidente Joseph Biden en el discurso del estado de la Unión: “llevamos meses preparando la alianza para enfrentar a Rusia”. La empujaron a una guerra que no podía evitar con Ucrania. Por supuesto, la batalla de Ucrania es una de las partes de la guerra híbrida de la OTAN contra Rusia. Llegado el momento habrá que hablar de las tácticas de guerra de Europa y Estados Unidos violando todo ordenamiento internacional preexistente.

En realidad, si Estados Unidos creó, como demuestran los más informados, a los cortacabezas de ISIS, no debería asombrarnos que ahora actúe en alianza con nazis.

Ucrania

Tanto como el de Macri en Argentina, el de Ucrania es un caso hiper moderno de los mejores laboratorios imperiales. Sí, estamos en el mundo.

El golpe de 2014 financiado por Estados Unidos fue un éxito notable de su injerencia. Muchos dólares, políticos corruptos a sus órdenes, redes sociales y medios coordinando la desestabilización de Víktor Yanukóvich. No representaría, más allá de esperables particularidades, una especificidad novedosa en las revoluciones “de colores” que Estados Unidos prohijó en distintos países.

La estabilización del régimen subsecuente es consistente con las de los países dependientes, con gobiernos personalistas, alta incidencia mediática, partidos débiles, oligarcas que asumen posiciones de poder, todo sobre la base de una decadencia sistemática.

La parte dura, sólida, de las alianzas de gobierno fueron los grupos neonazis. Con un rol decisivo en el golpe de 2014 fueron quienes dieron el tono cultural a un nacionalismo xenófobo. Los regímenes fueron genocidas, como suele suceder, primero simbólicamente, luego en los hechos. Las víctimas fueron los ucranianos culturalmente rusos.

Ucrania tiene una corriente nazi con mucha tradición. Stepán Bandera responsable de asesinatos en masa de judíos en Lviv en alianza con los nazis y corresponsable de las matanzas en Kiev es el héroe de los nazis ucranianos que el conjunto del sistema político post Maidán llevó al panteón nacional. Solo la matanza de Babi Yar implicó el asesinato de más de 33.000 judíos.

Con esa estirpe no debería extrañar el modo de imponer el nuevo régimen. La muestra más ilustrativa se puede ver en la quema de la Casa de los Sindicatos de Odesa en 2014.


Las repúblicas autónomas de Donestk y Lugansk no se quedaron a ver cómo los quemaban y decidieron crear milicias que han resistido hasta hoy.

Europa y Estados Unidos no solo miraron hacia otro lado mientras se cometían estos crímenes contra la humanidad sino que los propiciaron. Como los nazis ucranianos eran anti-rusos, todo estaba justificado.

Decíamos que el devenir material de las cosas era de decadencia sistémica, como no puede ser de otro modo en países sometidos a Estados Unidos y al FMI, entonces ¿qué hace falta?

Eeeeso, televisión.

Y aquí aparece el componente más novedoso de la tragedia ucraniana: el comediante Volodímir Zelenski y el guión antipolítico.

Su aparición televisiva extrayendo dos metralletas a su guardaespaldas para matar a todos los parlamentarios refleja, mejor que ninguna otra, la fantasía de las oligarquías que a través de las corporaciones mediáticas construyen modelos de este tipo permanentemente. No parece ser muy consistente con la promesa democrática occidental.


Control total

El proyecto imperial estadounidense ha incorporado un conjunto de tecnologías semióticas que apuntan al control total a través del manejo de las emociones y las identificaciones. Control total debe entenderse como universalidad del alcance de sus armas (televisión, cine, redes sociales, etc.), y no como estabilidad de los regímenes subsecuentes. Como indicó en 2017 Thierry Meyssan, el plan actual estadounidense no es conquistar, ni imponer gobiernos, es, sencillamente, destruir los estados nacionales. Sí, es impactante pero verificable. Libia es tipo. Y es, exactamente, a lo que asistimos con los títeres de Kiev.


La construcción orwelliana de totalidad que se ha desatado contra Rusia es la amenaza más extraordinaria que ha enfrentado la razón moderna, el individuo libre y el lazo social probablemente desde el nazismo. Quizá más grave, en algún sentido. Y entonces no es azaroso que tenga ocurrencia en Ucrania.

Rusia ya venció al nazismo una vez. Entiendo que somos muchos quienes ponemos nuestra esperanza en que, de alguna forma, con todas las diferencias, lo haga de nuevo.

 

domingo, 16 de enero de 2022

El problema político de la Gestapo


Por Carlos Almenara

La impresionante filmación de una reunión en el Banco Provincia de Buenos Aires de la que participaron funcionarios bonaerenses y nacionales, directivos de la AFI y empresarios armando trampas extorsivas a sindicalistas es una prueba inapelable.

No tome esto, querido lector, como un acto de presunción. En lo personal, y con otras personas, decimos desde 2016 que el de Macri fue un gobierno terrorista de estado. Lo fuimos diciendo mientras ocurría. Estuvimos muy solos. Llamativamente, para nosotros, aun víctimas directas del régimen, extorsionados, encarcelados, no terminaban de caracterizar lo que ocurría. Las conclusiones de la Comisión Bicameral de Inteligencia fueron un bálsamo: el gobierno macrista “tuvo un comportamiento mafioso”. No es tan distinto.

Estos videos terminan con cualquier discusión. Funcionó, coordinado por el máximo nivel del gobierno nacional, los de Provincia y Ciudad de Buenos Aires, un sistema, un plan sistemático de utilización del Estado para, en conjunto con organizaciones paraestatales, cometer delitos. Esos delitos fueron de naturaleza política y económica. Es decir, encarcelaron ilegítimamente a sindicalistas pero también le robaron la plata de los sindicatos. Encarcelaron a los dueños de C5N y Radio Del Plata (con las implicancias para la libertad de prensa que esto tiene) pero además les robaron empresas.

La pregunta no es por qué aparecieron estas grabaciones, la pregunta es cómo no aparecieron antes, cómo no aparecen más pruebas con todo lo que hicieron.

Cada decisión, cada acto administrativo de cada funcionario de primer nivel entre diciembre de 2015 y diciembre de 2019 contiene un delito o una irregularidad. El que mire. El expediente que tome. Ni hablar de los más trascendentes como el del préstamo del FMI que, además de no ir al Congreso, de ser una trampa, no cumple requisitos administrativos como dictamen previo. Cada licitación esconde un curro. No hay ninguna que se salve. Sólo para tomar un parámetro, pero podría ser cualquiera: Macri compró los mismos trenes que Cristina a China, al mismo proveedor, pero los pagó 34% más caros en dólares, según una denuncia del recordado Pino Solanas. Y este es un caso nimio.

No estoy mencionando las causas conocidas que tienen alguna instancia judicial: Correo, peajes, parques eólicos. Cada una de las acciones del macrismo, desde arriba, fue un saqueo, un delito, y para cometerlos debieron someter a sus enemigos políticos con medios tiránicos.

Nunca tuvimos ningún empacho en decir que Macri es la dictadura. El tiempo nos da la razón. Pero quiero pedir a los lectores un ejercicio de escucha: Macri nunca negó ser la dictadura. Es decir, no se puede interpretar nada basado en lo que Macri diga o no diga. Es un mentiroso goebbeliano, coacheado para eso. Toda palabra, todo gesto proveniente del personaje no intenta comunicar ninguna verdad sino actuar como un arma de guerra contra su enemigo: el pueblo argentino. O sea, si el tipo tiene que decir que Videla fue un dictador que es justo que haya muerto en la cárcel, lo dice, pero si escuchás bien, si reconstruís el relato, siempre reivindica la dictadura. Un gran problema nacional es que toda su fuerza política también lo hace.

Lo único nuevo es que la dictadura se escondía para hacer estas mismas cosas y ellos las hacen casi a la luz del día. Buscan aplausos con ellas. Y hay una parte de la población que los defiende a la luz del día. Es decir, una parte de la población defiende a terroristas de estado. Es un serio problema. Máxime cuando tienen gobernadores, diputados, senadores, medios, jueces, empresarios.

Decía recién que además de los casos que se ha conseguido, a pesar del blindaje mediático al macrismo, que tengan alguna repercusión, hay miles... Solo por dar dos casos aleatorios que encuentro rápido y los pinta de cuerpo entero. Jorge Triaca, ministro de Trabajo de Macri, intervino el Sindicato SOMU (encarcelando a su secretario general, “Caballo” Suárez, con el mismo método de la Gestapo filmada), con contratos de ese Sindicato pagó el sueldo de Sandra Heredia, personal que trabaja en su casa particular. Se hizo pública la situación cuando “Sandrín” recibió un insulto que fue públicamente conocido. VER. Elizabeth Gómez Alcorta es ministra del actual gobierno nacional. Antes fue abogada de Milagro Sala y denunció en enero de 2018 cómo los estudios de abogados incómodos para el gobierno eran robados. No tengo las pruebas yo y aparentemente tampoco la ministra, mas yo no tengo dudas como tampoco, en su momento, la ministra, que la AFI macrista estaba detrás de estos “misteriosos” robos que buscaban documentos y no dinero. VER.

Uno empieza a listar y no puede terminar, se me viene a la mente los agentes que infiltraban en las marchas. Casos bizarros como que hirieron de bala a un policía de la Metropolitana sus propios compañeros porque estaba infiltrado en una marcha social. Cosas que si en nuestro país las cosas se vieran como deben verse nunca habrían dejado dudas de que Macri y toda su banda son la dictadura. Y deben estar presos en cualquier estado de derecho.

Ahora bien, estas cosas que se dicen en el texto, que, de nuevo, perdóneme la soberbia, son las mismas que vengo diciendo desde 2016, son ya una realidad evidente. ¿Qué va a hacer el presidente? ¿Seguirá fingiendo que “discute con una oposición democrática”?

Por supuesto, no es fácil su situación. El macrismo tiene el apoyo de los medios hegemónicos, de parte del empresariado, de la Corte Suprema, tiene gobernadores, tiene muchos legisladores. Ahora, como hemos aprendido con amigos desquiciados y deberíamos haber corroborado con la pandemia al costo de cientos de miles de vidas: la realidad se impone.

Que Alberto Fernández se haga el distraído no cambia las cosas. Que dialogue “constructivamente” con Gerardo Morales no libera ni repara el secuestro de Milagro Sala y sus compañeros. Que el presidente no de la orden a sus ministros para que revisen los expedientes de sus antecesores no convierte en honestos a los macristas sino en cómplices a los actuales. Que simule que tiene una oposición democrática no cambia la naturaleza nazi goebbeliana del macrismo, que tiene un proyecto de exterminio. Y que le incumbe también a él, curiosamente.

Hacerse los distraídos no cambia las cosas. La realidad se impone. Y aunque esta mirada de las cosas no resulte victoriosa, lo cual es altamente probable, eso no hará que cada una de las verdades de este texto sean menos verdad. El macrismo en el gobierno (y antes y después también) fue un plan sistemático terrorista de estado, es la actualización de la dictadura, y frente a eso hacerse el distraído se llama negacionismo.

sábado, 8 de enero de 2022

Una carta de París


Por: Carlos Almenara

Atravesamos tiempos que ponen a prueba todas nuestras teorías explicativas del lazo social. Sobre la revolución tecnológica y semiótica de la segunda década del siglo XXI, el Covid-19 ha terminado de poner seriamente en aprietos lo que se creía entender.

Así, asistimos a acontecimientos difícilmente predecibles. En conjunto no sería sencillo describirlos pero una buena síntesis lo constituyen los “antivacuna”.

El fenómeno es antropológicamente muy complejo pero comparte familia con otras “curiosidades” de época. Fácilmente se lo relaciona con manifestaciones anti racionales y anticientíficas, empezando por los llamados “terraplanistas”. Entonces, hay una primera cuestión: lo irracional.

La ciencia, como enseñaba Mario Bunge, es la mayor expresión cultural de la civilización humana. Hay muchos tipos de saberes, los humanos los aplicamos en distintos órdenes de nuestra vida, la intuición, la experiencia, ideas místicas, creencias religiosas, instinto, estética y otros. Ninguno supera a la ciencia en materia de explicación, retrodicción y prognosis.

La ciencia no está exenta de crítica, discusión, polémica y farsantes. Buena parte del debate se da internamente a la ciencia. Así, existe disputa de paradigmas, hipótesis centrales acerca del funcionamiento de los hechos relativos a una disciplina. Con el pesimista Thomas Kuhn podemos decir que el cambio en los paradigmas científicos no se produce porque los científicos “se convencen” sino porque los viejos científicos mueren y los jóvenes llegan con nuevas ideas. Y aún más, Kuhn trató especialmente las ciencias naturales, en el caso de las ciencias sociales la coexistencia de distintos paradigmas, incluso contradictorios, se da coetáneamente.

Incluso así la ciencia deja fuera sinnúmero de hipótesis atendibles. También puede ser colonizada por farsantes. Tengo un ejemplo a mano para esto: los premios nobeles de Economía. Una caterva de predicadores del neoliberalismo lo ha recibido. Me refiero a propagandistas propiamente “anticientíficos”. Se puede alegar que esos premios no definen la disciplina, pero es una débil refutación. Recurriendo nuevamente a Mario Bunge decimos que esta economía ortodoxa es la más peligrosa de las “pseudociencias”, disciplinas que, con ropajes científicos, contrabandean dogmas y categorías que no resistirían un análisis profundo e imparcial. Para Bunge era la más peligrosa porque lleva al hambre y a la muerte a cientos de millones de personas.

Este excurso epistemológico sirve para introducir la primera novedad. Tecnología, semiótica y Covid arrasaron con la ciencia. Básicamente todos los discursos son socialmente colocados a un mismo nivel de legitimidad, entonces, la recomendación de cualquier médico, biólogo o repartición pública de “no tomar lavandina” compite con Viviana Canosa que en pantalla recomienda su consumo vía oral. Todo en pie de igualdad. Peor, Canosa tiene cientos de miles de televidentes dispuestos a creerle. Y así fue que murió gente por seguir el consejo de Canosa.

Canosa recomendó ingerir lavandina


Gente la tomó enserio y terminó muerta

Tan dramático es el contraste. Es claro que con Canosa nos acercamos a los antivacuna. Espere, por favor querido lector, que hay más por analizar.

Sin embargo la ciencia ostenta una legitimidad que tiene valor. O al menos eso piensa Horacio Rodríguez Larreta que aplicó las peores políticas sanitarias de cualquier distrito argentino en toda la pandemia a pesar de tener más vacunas y más pronto que cualquier otro, pero siempre “en nombre de la ciencia”. “Nuestras políticas están respaldadas por la ciencia” decía mientras abría escuelas que cerraba a las semanas por infecciones masivas. La Corte, que responde al macrismo, lo habilitó a matar decenas de niños y docentes para hacer propaganda. El modo de caracterizar el discurso de Larreta es claro, es un mentiroso. Chanta Feroz le dice Víctor Hugo. Como su jefe Macri, no dice ni una sola verdad. Lo que quería señalar es lo siguiente: Larreta tuvo el peor desempeño sanitario como distrito, introdujo las variantes Delta y Ómicron al país, pero el personaje decía que lo hacía “en nombre de la ciencia”. Es decir, la contracara en espejo e igualmente falaz de la versión Canosa. Canosa pretende al curandero que recomienda lavandina al nivel del biólogo, Larreta actúa como curandero pero dice hacerlo “en nombre de la ciencia”.

A setiembre de 2021 nuestro análisis, con datos oficiales, colocaba a CABA como el distrito que, por lejos, tenía mayor cantidad de muertos en relación a sus habitantes. VER:  https://la5tapata.net/pandemia-suarez-no-nos-cuido/

Veo que el texto, para los cánones de la revolución tecnológica-semiótica se vuelve extenso y que por otro lado sería inagotable el análisis de las causas y naturaleza de lo que quiero establecer como hipótesis (bastante evidente, por cierto): hay una nueva subjetividad que exacerba un tipo particular de individualismo, un individualismo funcional al poder.

Repasemos, banalización de la ciencia al tiempo que curanderos disfrazados de científicos, todos discursos que se pretenden igualmente legítimos. Asimismo una revolución tecnológica que difumina los límites de lo virtual y lo real. Pero sobre todo, y como causa eficiente, una derecha desbocada que quemó todos sus compromisos con la vida y emprendió una revolución semiótica del exterminio. De los tres puntos hemos analizado el primero, quedan los otros dos para seguir compartiéndolos. Mi tesis es estos tres factores confluyen en la conformación una nueva subjetividad.

En esa nueva subjetividad predomina lo individual a lo colectivo, lo emocional a lo racional, lo expresivo a lo reflexivo o fundamentado, los discursos son equivalentes en cuanto a legitimidad como ya mostramos. Una subjetividad superficial, en que no existen convicciones sino creencias pasajeras aunque ellas sean profundas y lleven al fanatismo o la violencia.

Un párrafo merece la curiosa situación de la sospecha, de la conspiración. Aparecen las más insólitas teorías conspirativas, sin embargo en ninguna de ellas, hasta donde conozco, surge como denuncia el mayor escándalo de la organización social del último siglo: una concentración de la riqueza a los mayores niveles de la historia de la humanidad. Es decir, los poderes oscuros son capaces de realizar las más rebuscadas trapisondas excepto lo que realizan a la luz del día: quedarse con la guita.

Ahora sí, si el lector me acompaña, vamos al tema.

Esta nueva subjetividad ha puesto en severos problemas a los gobiernos débiles con la emergencia del covid. Aún no estamos en condiciones de dimensionar la hecatombe. Imágenes horribles como filas de camiones transportando cadáveres en las noches del norte italiano, o fosas comunes en el corazón de Nueva York. Pareciera bastante claro que la organización social china fue más eficiente que la occidental pero esto sería materia de otra discusión. Lo que acá importa es que los gobiernos occidentales democráticos enfrentaron y enfrentan una fenomenal crisis de legitimidad.

Esto es, un gobierno puede recomendar el barbijo, puede hacer obligatorio el barbijo en todos o en ciertos espacios y no faltarán grupos numerosos que se opongan alegando “un atentado a su libertad individual”. Todo lo previo es necesario para vislumbrar al “sujeto” que reclama “libertad”. Por supuesto que en este marco lo que ellos llaman libertad es en realidad capricho criminal, un uso del propio cuerpo como agente de daño a terceros. Hombres bomba, como los quiere el poder.

Esa nueva subjetividad, bien trabajada por los medios hegemónicos, realiza otro servicio. Pone en cuestión la soberanía estatal, el poder de imperio del Estado para imponer la norma. Estos desquiciados ‘ma non troppo’ dirán al Estado: “ud. no se puede meter conmigo”. Pero los gigantes corporativos sí, se pueden meter con cada uno de los habitantes. Y sin control colectivo, porque el Estado, según nos convencieron estos “liberotarios” (E. Bollati dixit), es enemigo de la libertad y no debe inmiscuirse.

A ese sujeto, al individuo que antepone capricho delirante a salud pública, a los que pusieron en aprietos el poder de gobiernos de países centrales, Emmanuel Macron les dice “los quiero emmerder”.

Los medios lo traducen como “joder” aunque no parece que nos alejemos de la intención del emisor si decimos que “los quiere hacer mierda”.

La entrevista de Le Parisien sólo está disponible para suscriptores así que linkeo El País y Télam.

https://elpais.com/sociedad/2022-01-04/macron-dice-que-quiere-fastidiar-a-los-no-vacunados.html

https://www.telam.com.ar/notas/202201/579941-macron-francia-no-vacunados-coronavirus.html

Por supuesto, mi opinión es especulativa. No estoy ni en la cabeza ni en gabinete de Macron. No creo que haya sido una grosería azarosa. Entiendo que fue una contundente frase planificada. Francia es un país del que es perfectamente esperable una respuesta seria al terrorismo semiótico. Y los políticos franceses suelen no ser improvisados al respecto.

Al sujeto caprichoso se le responde con toda la fuerza de la legitimidad democrática. Claro que Macron, un hombre de derecha, corre con ventaja para hacerlo. La derecha no enfrenta los cucos que construyen contra las fuerzas progresistas. Nadie tratará de tirano o dictador a Macron por esto.

El futuro siempre es desconocido, abierto a la sorpresa, incierto. No sabemos si funcionará bien o no la apuesta comunicacional de Macron. Pero no estaría mal, también en Argentina, tomar nota que a los caprichosos se les responde de modo categórico.

Al final eso es mejor para el conjunto, y hasta ellos estarán más contentos. Y como niños chicos, se olvidarán de su lucha contra la vacuna y encontrarán un nuevo capricho con el cual entusiasmarse. 



domingo, 26 de diciembre de 2021

Sin presupuesto pero con lamentos

 

Por Carlos Almenara

En su primera victoria legislativa luego de las elecciones, el macrismo frustró el proyecto oficialista de presupuesto nacional para 2022. Con 132 votos en contra y 121 a favor del proyecto del gobierno, Cambiemos lideró el rechazo a la llamada “ley de leyes”.

No es sorpresa, resulta totalmente esperable toda vez que la conducción de esa entente política, mediática y judicial decidió hace tiempo encarar el camino de la sedición y no el de la participación institucional.

La vocación golpista de Cambiemos se expresa, entre otras cosas, en el fuerte componente histriónico de los agentes que encarnan el guion. Así, Cristian Ritondo marcó la posición del macrismo fingiéndose enojado con un discurso de lo más mesurado de Máximo Kirchner e iniciando el reiterado “nado sincronizado” de los medios hegemónicos golpistas. Pusieron en el jefe de bloque del Frente de Todos en Diputados la responsabilidad del rechazo.


VER VOTACIÓN NOMINAL DEL PRESUPUESTO EN DIPUTADOS

El nado sincronizado de los medios macristas




De la necesidad, virtud

Lo que pareció una derrota política del Frente de Todos, analizado más detenidamente, presenta una oportunidad.

Ha sido una constante desde la recuperación democrática que los gobiernos tengan su presupuesto. Con mayoría parlamentaria o sin ella, todos tuvieron su presupuesto aprobado. Se entendió como un acuerdo democrático implícito que quien ejerce el Poder Ejecutivo tiene legitimidad para implementar sus planes de gobierno. Los oficialismos no siempre han tenido el voto opositor pero sí el quórum, o levantar una cantidad de legisladores a la hora de votar, etc. La única excepción a ese pacto cívico fue el Presupuesto 2011 que le escamotearon a Cristina. Y 2022.

Pero veamos, ¿qué pasó en 2011? Fue reelecta Cristina... Ohhh. La oposición tardó en caer en la cuenta.

La misma Cristina ha referido estos días que las situaciones son incomparables porque en aquel momento Néstor nos había sacado el yugo del Fondo Monetario y Argentina crecía a ritmo acelerado luego de la crisis de las hipotecas de 2009.

Es que la Ley de Administración Financiera autoriza al Poder Ejecutivo a prorrogar el del presente año en una contingencia como ésta. Y dado la posibilidad de reasignar algunas partidas, y, sobre todo, en un contexto inflacionario como el nuestro, carecer de presupuesto es dejar a discreción del presidente el destino de los fondos.

En su columna del programa radial Temprano para Imposibles, el economista radicado en Mendoza, Carlos Rojo Font lo explicó claramente:

Columna de Carlos Rojo Font en TpI

https://archive.org/details/carlos-rojo-font-columna-tp-i-17122021

Una misa de lamentos

Caídos en la cuenta, los gobernadores opositores se reunieron ¡a pedirle al presidente que vuelva a mandar el presupuesto!


Los gobiernos provinciales perdieron todas las obras previstas en el presupuesto oficialista que, contrariamente a la cantinela macrista, era bastante equilibrado y no dejaba gobernadores “sin techo”. Ahora se les llenó el horizonte de preguntas.

¿Si vos fueras Alberto Fernández qué harías?

La situación otorga al presidente una herramienta insustituible para fortalecerse frente a una oposición que utiliza sus curules, sus jueces,  y sus gobernaciones para derrocarlo. ¿Debería Fernández resignar uno de los pocos instrumentos que “cayó” en su camino para defenderse (y defendernos) de la sedición sistemática? Si lo hiciera, merecería lo que el destino le depare. El problema es que nosotros no merecemos volver a estar gobernados por la mafia macrista.

 


jueves, 18 de noviembre de 2021

Apuntes sobre la elección en Mendoza

 


Por Carlos Almenara

Discúlpeme querida lectora, querido lector, si soy cansador. Siempre me detengo en este asunto que parece inconexo. Es que soy un predicador del pensamiento riguroso, de la aplicación de métodos científicos. La realidad “es” y aprehenderla resulta una tarea ardua. A esta altura casi que no me preocupa que me tilden de positivista, así no lo sea.

Cualquier aseveración sobre por qué los resultados electorales fueron los que fueron en un distrito, cuál fue el “mensaje de las urnas”, requiere una investigación, que por supuesto no hemos realizado. Aun así, sus conclusiones tendrían alto grado de provisoriedad y siempre, como todo, estaría sujeta a falsación, es decir a que la realidad la desmienta. Lector, lectora, no haga como los economistas de la televisión, quienes si la realidad demuestra que sus recetas fracasan culpan a la realidad. No, si las aseveraciones del analista no se corroboran, lo erróneo son las aseveraciones del analista, nunca la realidad.

Creo que se entiende que este breve excurso al que damos fin es para que no tome nada de esto como definitivo.

Cada vez que culmina una elección me gusta reiterar que no existe tal cosa como el “mensaje de la gente”, o en todo caso, hay que establecer de qué hablamos. En primer lugar porque no hay tal “la gente”. Las sociedades son diversas, plurales y coexisten universos diferenciados. Pero tampoco hay tal mensaje. ¿Qué mensaje? No, lo que hay son votos en una urna un domingo, en este caso, de noviembre. Entender por qué una persona hace lo que hace debe contarse entre las cosas más difíciles, comprender eso mismo por cientos de miles conlleva mucha complejidad.

Sí, es cierto que hay climas sociales. Y esta elección se dio en un clima nacional muy adverso al Frente de Todos. Ubico aquí la principal explicación de la victoria del radicalismo macrista en la provincia de Mendoza. Después vienen una interminable cantidad de factores secundarios.

Empecemos entonces por lo principal.

Ciertamente la pandemia se procesó de un modo tal que terminó imponiendo un malestar muy injusto con un gobierno nacional que tuvo un comportamiento relativamente plausible para enfrentarla. No sirve decir que los gobernadores macristas no aportaron una sola vacuna, que quemaron barbijos o que boicotearon la salud. Es cruel corroborar costos absurdos que pagó Fernández por naderías, mientras Rodolfo Suárez responsable de la muerte de 15 ancianos en Montecomán por darle el fármaco a un cura antivacuna en lugar de vacunarlos sale indemne. Suárez, cuya hija adolescente organizó fiestas clandestinas cobrando entrada y cuyo hijo sobrevolaba la ciudad en helicóptero sanitario para sacar fotos en plena cuarentena y mientras heridos necesitaban el transporte, con una muy buena elección, y quien sí consiguió las vacunas (que Suárez había prometido pero no consiguió) mucho menos ponderado. Cruda realidad.

¿Había alternativa?

Mi interpretación es que el principal error del presidente fue querer enfrentar la pandemia con “mi amigo Horacio”. Horacio, a pesar de recibir vacunas antes y en mayor cantidad que nadie, no se portó como amigo.

Lo diré nuevamente. El macrismo y Clarín son culpables de decenas de miles de muertos por su terrorismo sanitario. Y Alberto Fernández miró pasivamente el boicot a las medidas de salubridad.

El problema no es comunicacional, es político. Profundizarlo será materia de otro análisis.

En síntesis, mi interpretación es que los resultados electorales en Mendoza tienen en lo nacional un peso decisivo.

Dicho esto, vayamos a especificidades muy necesarias que ocasionan acalorados debates.

Organización y profesionalismo. El radicalismo macrista mendocino ha perfeccionado una maquinaria electoral muy eficaz. También es superior al Frente de Todos en estrategia y disciplina. Sus principales candidatos entienden qué comunicar, cuál será el centro de su relato y no se corren de allí. La idea de que disciplina es no hacer nada si no hay instrucción del jefe/jefa es un terrible error. Casi descalificante. Es incomprensible que los concejales del Frente de Todos no denuncien día por día las falencias de los oficialismos municipales del Gran Mendoza. Todos los días se puede fotografiar un pozo nuevo en una calle si hay vocación de hacerlo. No hubo mucha.

A Cornejo nadie le cascoteó el rancho, fue el título de una entrevista al sociólogo Enrique Bollati. Sin embargo, Anabel Fernández Sagasti comenzó a realizar fuertes críticas después de las PASO. Evitó el desgranamiento luego de aquella derrota y creció unos puntos. No es poco pero quizá tardío.

Como arena entre los dedos. Entre los militantes aparece como un ritual sagrado rendir honores al “territorio”. Vuelvo a la vocación herética de mis años mozos y pongo en duda la cuestión. Muchos de quienes presumen de “tener territorio” no lo tienen tanto, y, en muchos casos, constituye una actualización de la vieja política punteril de “los que tienen los votos”. Por supuesto que es reivindicable la militancia social pero hay muchos equívocos y muchos vendehumo en materia de “territorio”. El “territorio” está hibridado con la construcción social de sentido. Las unidades básicas, locales, comités, son valiosísimas instancias de participación cívica, quizá insustituibles, a defender, pero enfrentan con dificultad al intruso que emite luz y machaca las cabezas de los miembros de la familia 24 horas por días desde los comedores de las casas (o de las pantallas de los celulares o cualquiera de sus variantes). Esta relación compleja debe repensarse.

El significante vacío. Usemos la categoría de Ernesto Laclau. Cuál es la parte que llena el concepto. Izquierdas y derechas, proyectos populares y proyectos elitistas confrontan porque está en el ser de las cosas que lo hagan. Si no se expresa la disidencia es porque el conflicto se tapó con autoritarismo o alienación. El Siglo XXI en Latinoamérica mostró un surgir o resurgir de gobiernos antiimperialistas, con vocación de integración y políticas de igualación social. La derecha, que siempre reconoce a su enemigo, los llamó populismos. Laclau levantó el guante. En Argentina el significante vacío de lo popular fue llenado por el proyecto nacional y popular del kirchnerismo. Néstor fue y Cristina es peronista de toda la vida. Cuadros orgánicos de partido. Pero, con eso, la instancia de lo popular tenía un anclaje en una nueva síntesis histórica. Eso también está en cuestión. No solo en Mendoza mas también en Mendoza.

La nueva formulación es que el significante vacío es llenado por el peronismo. La operación deja en evidencia una derechización y burocratización. “Nuestra” estructura madre vuelve como en cada ciclo histórico a cerrarse sobre sí misma independientemente de los avatares sociales.

Para ser claro, si el peronismo será el pilar en que se base “lo popular”, lo será en su versión kirchnerista y frentista o no lo será. Ese cerrarse sobre sí mismo, a mi criterio, aunque no descarto buenas explicaciones para hacerlo, restó capacidad de convocatoria a lo que socialmente es “lo popular”.

Lo conocido. Por lo demás, sabemos que los oficialismos traccionan muchos votos por diferentes motivos. Sobre el sistema de medios ya hemos hablado suficiente. El cornejo suarismo (lo de suarismo está por verse) se ha convertido en la organización política, mediática, judicial y empresarial hegemónica en la provincia y toda construcción popular se realizará en la confrontación con ese hegemón.

Hay un momento en que el diagnóstico revierte en pregunta. Sobre la ominosa ostentación de violencia, burla, saqueo, antirrepublicanismo, manipulación y engaño que muestra la derecha ¿estamos haciendo lo necesario? ¿damos la pelea adecuada? Sí, nosotros, cada uno, en forma de pregunta sobre lo que nos toca. Y la respuesta debería darse con generosidad porque el desafío es civilizatorio.

domingo, 14 de noviembre de 2021

Soplando en el viento*


Por: Carlos Almenara

Me alertó Jorge que este miércoles 10 se cumplen dos años de la muerte de Ramón Ábalo.

La pérdida de alguien admirado y querido como Ramón supone un duelo. La experiencia me dice que algunas veces el duelo tiene una bisagra en el momento en que uno comprende algo. ¿Comprende qué? No podría responder esa pregunta con precisión. Intentaré dar una idea a partir de mis sentimientos con Ramón.

Convertí a Ramón en una especie de “fetiche”. Siempre lo quería entrevistar. Lo hice varias veces. En distintas radios. Yo le preguntaba de todo. Ramón contestaba. Contaba sus historias, nada mezquinaba. Yo repreguntaba, él contestaba, pero cada cosa que contestaba era distinta a lo que yo esperaba. Yo le preguntaba por el pasado y él siempre se ingeniaba para responder algo en relación al futuro. A mí me producía cierta perplejidad. Yo insistía. Había un secreto en un pasado revolucionario con el que el presente tenía un abismo. Él lo tenía, el “Negro” tenía el tesoro. Yo preguntaba y preguntaba, pero no lo encontraba. Contame más. De la Media Luna, del Armando, del peronismo y el comunismo, de la revolución, del Che. No, él no mezquinaba la respuesta, pero siempre terminaba diciendo “Mendoza no es conservadora, en el ’72 hicimos flor de revuelta y ahora, qué esperamos”. A mí me desconcertaba cómo pasaba de ese secreto idílico que yo pretendía encontrar en el pasado a contestarme que había que reclamar contra los tarifazos.

Nunca fue de otro modo. Cada vez que lo entrevistaba el compromiso era el mismo, “esto sigue, te vuelvo a entrevistar”. Siempre se repetía el mismo círculo, yo le preguntaba por sus andanzas, como sondeando cuál sería la clave para entender por qué hubo un pasado más pleno y hoy un presente tan mediocre. Ramón no me dio respuesta a esa pregunta. Una pregunta que, por cierto, nunca supe ni sé formular.

No es que no pudiéramos encontrar lo evidente en los diálogos y arriesgar teorías. Sí, eso, todo el tiempo. Pero un tesoro, una palabra mágica, la explicación total, la llave que permite entender, no, eso nunca lo encontré.

Y el Negro se fue y no lo encontré.

Pero fui comprendiendo. Bastante antes de que se fuera. Fui entendiendo. Él no sabía la respuesta a la pregunta que yo no podía formular. Seguramente no existía la respuesta a mis balbuceos. O sí. Siempre estuvo allí donde Ramón me dijo la primera vez que titubeé con mi pregunta. La respuesta está adelante. Soplando en el viento, como decía Dylan.


*Nota publicada originalmente en La 5ta Pata. La imagen ilustrativa corresponde a dicho medio.