domingo, 17 de marzo de 2024

Un DNU inconstitucional


Por Carlos Almenara

El jueves 14 el Senado de la Nación rechazó el Decreto de Necesidad y Urgencia que dictó Milei a pocos días de asumir.

El mamotreto, por su extensión y amplitud de materias, no tiene antecedentes históricos, nunca hubo algo igual, deroga o modifica más de 300 leyes y otras normas. Cuando se argumenta que no se impugnaron los DNU anteriores, con lo que se da a entender que se sería injusto con éste, se incurre en una falacia, porque nunca hubo un DNU de este tenor, una verdadera reforma de la Constitución de hecho. El único parangón histórico es la designación de dos jueces de la Corte, también por decreto, a cargo de Macri, intento que fue “normalizado” con la ayuda de Pichetto que le consiguió el apoyo senatorial.

¿Es sensato acaso derogar la ley de alquileres sin discutir? ¿Cuál es la necesidad y urgencia de derogar la ley de góndolas? ¿No podría ser una herramienta, junto a la Ley de Abastecimiento que también se deroga, para combatir la inflación que pega tan duro? No hay muchas alternativas que sospechar lo inconfesable para derogar la Ley de Tierras. ¿Es éste el mecanismo idóneo para modificar códigos de fondo, como el Civil y Comercial? Si tanto presumen de desregular todo, ¿por qué meten mano en la AFA que es una entidad privada? ¿Por algún negocio?

A las anteriores podemos sumar decenas de preguntas, pero las expuestas alcanzan para corroborar que el DNU es inconstitucional, que nunca hubo avasallamiento semejante, que en casi todos los artículos no hay necesidad ni urgencia (pero sí negociados) y que lo que corresponde es que cada temática se trate legislativamente por separado.

No hemos mencionado ni los considerandos ni las facultades delegadas.

En los considerandos se ve la pluma de Milei y los bolazos que le hemos escuchado. Por ejemplo afirma que “la emisión de dinero… (es) la única causa de la inflación empíricamente cierta y válida en términos teóricos”. La frase es mentira, pero en todo caso, corresponde a una discusión teórica de economía política. La pretensión de Milei de decretar qué es verdad y qué no en una ciencia social debería bastar para cambiarle el chaleco antibalas por un chaleco de fuerza.

A alguien inestable y mentiroso como Milei, que decreta que la inflación argentina en 2023 viajaba a 17.000%, cosa que vio él sólo, el DNU prevé arrogarle facultades delegadas en casi todas las materias.

Por supuesto, ningún opositor, ningún no oficialista tiene deber de “darle gobernabilidad”, “darle las normas que pide”. No sólo no tiene deber de hacerlo, al contrario tiene el deber de no hacerlo. Hacerlo implica incumplir las funciones de funcionario público.

Por ejemplo, los diputados Verasay, Nieri y otros que han anunciado que votarán a favor en Diputados, deben explicar por qué están a favor de derogar la Ley de Góndolas, por qué es negativo tener una Ley de Compre Nacional o un Observatorio de Precios. Si ellos no están de acuerdo con estas medidas, si nos las pueden fundamentar, si tienen al menos una disidencia parcial con el DNU no deben votarlo. Deben tratar individualmente proyectos legislativos. Todo el daño que causan y causen estas normas en el futuro no será imputable sólo a Milei sino también a sus cómplices aún en el Congreso.

Esto mismo vale para los propios diputados oficialistas de La Libertad Avanza. Cada uno de ellos tiene legitimidad para votar en disidencia con un mandato que consideren injusto o erróneo (y deberían considerar injusto y erróneo este esperpento).

Al rechazo en Senadores debe seguir su tratamiento en Diputados, que aún no tiene fecha. Si la cordura, la responsabilidad y la Patria se imponen a la rosca entre fulleros a espaldas del pueblo, si la decencia se impone a las coimas, el DNU debe ser rechazado.

domingo, 11 de febrero de 2024

En su madre patria

 


Por Carlos Almenara

No sorprende que el primer viaje oficial de Javier Milei como presidente haya sido a Israel.

Los asuntos que pretendemos abordar son profundos, intrincados, complejos, pero la naturaleza del personaje nos lleva por recorridos, al menos, sorprendentes.

Vayamos por la cuestión “espiritual”.

El judaísmo es una religión y una cultura extendida por todo el mundo. Miembros de ese rito y cultura son algunos de los más prominentes pensadores y artistas que modelaron nuestros modos de ver y estar en el mundo, y nos generan profunda admiración.

La cuestión de si debe haber un Estado judío es un asunto que se empieza a plantear con fuerza con el sionismo de Theodor Herzl a finales del Siglo XIX. Luego de la II Gran Guerra e impulsada por el Holocausto, Naciones Unidas decreta la partición de Palestina en dos estados, uno Israel, el otro, precisamente, Palestina. Puede hacerlo porque ese territorio era colonia británica. El Reino Unido tuvo un rol activo en la promoción de la inmigración judía a esos territorios mucho antes de la guerra. Cuando la recién creada ONU toma su decisión, buena parte de las fincas ya tenían propietarios judíos que las habían ido comprando al ocupante británico.

Por ello, muy distinto es el judaísmo que el Estado de Israel. Hay judíos que no creen que deba existir un “estado judío”, hay judíos patriotas del Estado de Israel y hay no judíos que también defienden al Estado de Israel.

Hoy no es cualquier momento. Hay un genocidio en Gaza. Las cifras crecen a cada minuto, pero por la segunda ley de la termodinámica sabemos que, seguro, los muertos en esta operación superan los 28.000 palestinos, de ellos más de 10.000 niños. Todos civiles. Se habla de una guerra pero no es tal cosa. Guerra se le puede llamar a dos ejércitos que se enfrentan, no es el caso.

Gaza es un territorio sitiado al que resulta difícil o imposible hacer llegar energía, combustible o alimentos y que carece de Estado por bloqueo israelí. Por ello aparecen modos autoorganizativos.

Este es el contexto en que Milei va a alentar al ejército profesional israelí, uno de los más feroces del mundo, a que profundice la masacre. ¡Como si hiciera falta, si hasta hubo ministros israelíes que prometieron tirar bombas atómicas en Gaza! (torpeza que implicó la admisión del arsenal atómico israelí).

La cuestión palestina no tiene nada de religiosa es puro y duro imperialismo y colonialismo.

Volvamos a Milei. ¿Es judío?

En diciembre declaraba:

“No voy a la iglesia, voy al templo. Tengo un rabino de cabecera y estudio la Torá. Se me reconoce internacionalmente como amigo de Israel. Estoy a poco de ser judío, sólo me falta el pacto de sangre”

El pacto de sangre, por supuesto, es la circuncisión. No sabemos si en los últimos dos meses algo habrá cambiado.

Sólo dos puntas, puntitas, de indagación tenemos. La primera es un rumor de redes sociales, que tal vez, sea motivo de indagación entre rabinos y especialistas.


Al respecto, tenemos pocas fuentes para dilucidar el tema. Descartada Fátima Florez por motivos contractuales, sólo se puede acudir a quien desde la Casa Rosada definen como primera dama, Karina Milei. Ver: https://www.casarosada.gob.ar/informacion/conferencias/50343-conferencia-de-prensa-del-vocero-presidencial-manuel-adorni-desde-casa-rosada-13

En Israel, Milei utilizó lenguaje profético para loar el genocidio y la política racista del gobierno de Netanyahu.

En internet abundan los vergonzantes mensajes de Milei. Algunos de ellos:

Milei postea en hebreo prometiendo venganza: https://www.infobae.com/politica/2024/02/08/el-posteo-en-hebreo-de-javier-milei-desde-israel-con-un-fragmento-biblico/

Milei pide destruir la tercer mezquita sagrada del Islam: https://x.com/HoyPalestina/status/1756147409384517838?s=20

Milei promete trasladar la embajada a Jerusalén violando la ley argentina: https://corta.com/embajada-argentina-en-israel-que-dice-la-ley/

La sangre del pacto

Argentina es un país importante para Israel y mucho más para la ultraderecha israelí. Ciertamente, tiene una colectividad judía importante que desde los años ’90 tiene varias organizaciones representativas como la DAIA y la AMIA, las más visibles, conducidas por la ultraderecha (israelí y argentina, es decir, representantes del partido Likud y aliados en Israel y del macrismo en Argentina). Lamentablemente, en lugar de representar a sus colectividades, tanto DAIA como AMIA decidieron convertirse en reproductoras de los intereses de la política internacional de Israel.

Tan importante es Argentina para Israel como la incidencia israelí en la política argentina.

Dos atentados en Argentina fueron decisivos para el sino actual de la política israelí. Claro, nos referimos al atentado a la embajada de 1992 y a la sede de DAIA en 1994. Ninguna de sendas investigaciones avanzó. Sobre 1992 hay una total opacidad porque el encubrimiento de la Corte Suprema no halló ningún tribunal superior para evaluarlo, pero sobre el de 1994 hay algo cierto, algo se sabe: se sabe que hubo un encubrimiento poderosísimo.

Hasta años recientes en los máximos cargos de gobierno hubo encubridores, o al menos, encubridores de los encubridores. Uno de los numerosos escándalos del gobierno nacional de Mauricio Macri fue que el funcionario que él designó a cargo de la Unidad AMIA, Mario Cimadevilla, lo denunció por encubrir a los responsables de las bombas de calle Pasteur al 600. Elisa Carrió, conocida socia política de Macri, también denunció a su ministro Garavano por el mismo motivo.

Reputamos como los investigadores más profundos del atentado a AMIA a Juan José Salinas, Daniel Schnitman, Horacio Lutzky (guionista de la serie IOSI). Hay mucho material disponible de los autores para profundizar. Nadie demostró nunca una relación de Irán con aquel atentado, que es lo que dice la Cancillería israelí y la investigación “oficial”. Lo que sí mostró Horacio Verbitsky es que 24 horas después del atentado hubo un acuerdo Israel-Menem para “acordar una versión común” según los cables de Cancillería.

Ubiquémonos en aquel 1994. En Israel era primer ministro Yitzhak Rabin, quien había firmado el 13 de setiembre de 1993 los Acuerdos de Oslo con Yasser Arafat, líder de la Organización para la Liberación de Palestina. La paz aparecía en el horizonte, pero esa paz era inaceptable para una ultraderecha en ascenso.

¿Qué podría desestabilizar las negociaciones de paz?

Argentina siempre fue un buen lugar. El sionista militante de ultraderecha Rubén Beraja, presidía la DAIA y el Banco Mayo. El Banco Mayo estaba virtualmente quebrado y según múltiples indicios había “desaparecido” la plata del cártel de Medellín aprovechando la muerte de Pablo Escobar Gaviría en 1993. No se puede acreditar un solo caso de explosiones como las de Pasteur al 600 a Irán, pero sí decenas al cártel de Medellín.

Para la ultraderecha israelí los intereses eran concurrentes. 1992 y las negociaciones seguían, 1994 y las negociaciones marchaban.

El 4 de noviembre de 1995 Yitzhak Rabin encabezó un acto por la paz, al terminar Yigal Amir le disparó por la espalda, lo asesinó. Se comprobó que Amir era un militante de la ultraderecha, pero como no podía ser de otra manera, para la investigación oficial fue “un loco suelto”.

Desde entonces no hubo paz en Palestina.

Un plan siniestro del que Argentina fue una parte importante. Basta decir que el rol de Alberto Nisman hasta su muerte fue mantener bloqueada la investigación del atentado  de 1994. Un vez muerto su rol, sirviendo otra vez a la política exterior israelí, fue destituir a Cristina Fernández de Kirchner, tarea en la que Israel puso todos sus recursos.

Por eso, aún sin circuncisión, Milei ya tiene el pacto de sangre con la ultraderecha israelí. Mucha sangre, que el degenerado parece dispuesto a hacer correr.

Dejó de ser el apátrida anarquista de que presume para convertirse en un patriota de una potencia extranjera que nos hizo y hace mucho daño.

domingo, 28 de enero de 2024

¡Alerta! Monopolios al mando

 

Por Carlos Almenara

La intervención de Javier Milei en Davos dejó mucha tela para cortar.

“-Hoy estoy acá para decirles que Occidente está en peligro porque aquellos que supuestamente deben defender sus valores están cooptados por una visión del mundo que inexorablemente conduce al socialismo”, comenzó su discurso ante algunos de los personajes más poderosos del mundo en un espacio icónico del capitalismo. Una apuesta fuerte, asimilable a revolucionarios convencidos o delirantes desquiciados.

El discurso de 23 minutos puede verse en este link:


https://www.youtube.com/watch?v=hnZDVGCZxWE&t=23s

No nos vamos a detener en las mentiras evidentes de las que está plagada la intervención, muchas evidentes y constatables, como la afirmación de que Argentina en 1895 era la primer (sic) potencia mundial. Sí, en el inicio de la intervención podés escuchar esa frase que es una palmaria falsedad. Basta mirar la historia, mirar las expresiones culturales de la época, averiguar qué pasaba en el mundo para ver el terrible bolazo de la aseveración. Hay decenas falacias, fallas lógicas, conclusiones infundadas, engaños, errores, descalificaciones y groserías en el discurso pero no las señalaremos ahora.

Nos vamos a centrar en uno de los aspectos que estimamos centrales de la intervención: la defensa a ultranza de los monopolios. Milei sostiene que el crecimiento económico desde 1800 al presente se debe a los monopolios y sus curvas de costos decrecientes, y que cualquier intervención estatal, cualquier regulación, lo único que conseguiría es reducir los rendimientos crecientes, en consecuencia disminuir la rentabilidad, y mermar el aporte al crecimiento de ese monopolio.

Claro, ¿cómo no va a provocar erecciones al monopolista Elon Musk?

Musk cachondo con Milei


Por supuesto, y afortunadamente, el razonamiento es erróneo y falaz.

El crecimiento económico tiene muy poco que agradecer a los monopolios. Fue la revolución industrial, la innovación en métodos productivos, la tecnología, la que permitió multiplicar la producción y la riqueza. Al contrario, todo ello se produjo más fuertemente cuando hubo disputa, competencia, que cuando una empresa gozó de una posición plácida que le permitió ganancias extraordinarias.

En cada sector que uno pudiera mirar encontraría que la innovación se multiplicó cuando hubo competencia, pero eso no fue de la mano con la acumulación de riqueza extraordinaria que es lo que defiende Milei y excita a Elon Musk.

Aún para la teoría neoclásica, un monopolio produce un perjuicio a la población. El monopolista fija precios mayores a los precios de competencia que suponen la apropiación de un excedente, que correspondería al consumidor si hubiera disputa entre oferentes.

En verde ganancia extraordinaria del monopolio. En violeta pérdida social por la existencia de monopolio.

Uno ha discutido toda su vida con la teoría ortodoxa. Ahora viene Milei y critica el único punto atendible de esa corriente.

Un teórico que trabaje para justificar que el monopolista se apropie de algo que corresponde al consumidor sería ética y moralmente reprochable. Pero cuando un presidente se pone del lado del monopolista el problema no es abstracto, es bien real.

Imagínese usted cómo defenderá sus intereses (los suyos de usted lectora, lector) el presidente Milei cuando negocie tarifas de luz o gas con monopolios. “No hay fallos de mercado, son transacciones voluntarias”, “si no le gusta el precio de la luz que puso la empresa, no use la energía eléctrica”. Imagínese el empresario PyME qué puede esperar de un presidente que los piensa parasitarios porque “los que tienen la posta son los monopolistas”.

Con el poder público en estas manos no estamos indefensos, estamos atacados.




sábado, 20 de enero de 2024

La hora del gerente

 


Por Carlos Almenara

Un periodista que se asemeja a alguien que aparece actualmente en la pantalla, pero que debe ser otra persona, escribió en los ’90 del siglo pasado un par de libros con un título decidor: “Los dueños de la Argentina”. Los textos indagan en la vida y las empresas de algunos de los empresarios, por entonces, más ricos del país. Más marketinero que analítico, responde sin embargo, por lo menos en su título, a una tradición sociológica que bien valdría la pena retomar, aquella que tiene en “Los que mandan” de José Luis de Imaz, escrito en los ’60, un hito medular. Independientemente de las conclusiones de de Imaz en torno de la eventual existencia o no de una élite por aquellos años en Argentina, el estudio tenía el doble mérito de una frondosa recopilación de datos empíricos y del realismo, es decir, la primacía de la realidad a la hora de validar cualquier teoría. Haríamos muy bien en referenciar en el presente aquellas virtudes epistemológicas.

La vocación por determinar “los dueños de la Argentina” reconoce, también, muchos antecedentes. En términos de categorías políticas y sociológicas, oligarquía ha recorrido todo el Siglo XX y XXI en los discursos nacional populares y de izquierdas.

Hay una clase, una parte de la dirigencia, principal aunque no únicamente empresarial, que actúa como un grupo de poder con estrategia y táctica. El tiempo, nunca igual a sí mismo, hasta por razones biológicas va cambiando quiénes son “los dueños de la Argentina”.

¿Dónde están hoy “los dueños de la Argentina”?

No digo nada sorprendente si propongo buscarlos en AEA, Asociación Empresaria Argentina. Allí veremos las caras de Magnetto, Rocca, Galperín, Elsztain, Pagani, Migoya, entre los empresarios más poderosos del presente. Un asterisco simbólico para la UIA (Unión Industrial Argentina) cuyo trágico devenir no podemos abordar aquí pero se manifiesta en la presencia en AEA de Paolo Rocca, dueño absoluto de todos los piolines de esa entidad.

Hacer un listado de ricos no los convierte en una clase o una élite (el problema de de Imaz). ¿Tienen un programa?

Y, bueno, ahora parece que sí. El de Milei.

En este link se puede ver los comunicados de AEA, en particular “Una oportunidad histórica”, el apologético texto con el que se encolumnan detrás de Milei (o viceversa): https://www.aeanet.net/prensa.html.

La foto, tomada de Ámbito Financiero fue la ilustración elegida para semejante apoyo.


¿ Es la primera vez en que hay un apoyo empresarial de tal magnitud y tan explícito a un gobierno?

Por supuesto que no, en los últimos 45 años ocurrió con la dictadura cívico militar, con Menem, con De La Rúa, con Macri y ahora con Milei.

En cada uno de los casos hubo manifestaciones empresariales de apoyo a esas gestiones. Por supuesto, no alcanza decir “apoyo empresarial”, hay que ver qué empresarios. Abstrayéndonos de esa discusión que no podemos abordar, podemos decir que el apoyo fue ampliamente mayoritario desde ese sector. Si descartamos a De La Rúa, por la brevedad de su gestión, podemos intentar una caracterización de la representación de los “dueños de la Argentina” con los distintos gobiernos.

Representar, re-presentar, hacer presente. ¿A quién “hacen presente” nuestros gobernantes?

Si, luego de los militares, el de Menem fue un gobierno de políticos a favor de los dueños de la Argentina, el de Macri fue el gobierno del país por sus propios dueños, el de Milei promete ser el gobierno de los gerentes encomendados por los dueños de las cosas.


Con Milei vemos una novedad radical que puede tener un gran impacto psíquico (psicológico y psiquiátrico). No es un militar, no es un político clásico, no es un empresario, se presenta como economista (no podemos analizar aquí la pertinencia de tal autopercepción) pero más que economista es un gerente. Su pertenencia a Corporación América, su relación (de dependencia) con Eduardo Eurnekian muestra una vocación de servicio al empresario manifiesta. No sólo servir a Eurnekian, servir a los empresarios que acepten ser servidos. Allí están sus palabras nombrando por primera vez en la historia en cadena nacional que abrirían un negocio a una empresa con nombre y apellido (Starlink de Elon Musk). No reconoce límites entre la esfera pública y privada, incluso con una justificación ideológica fundada en la destrucción terrorista de lo público.

Lo ha dicho, su esquema no es el tradicional de la ciencia política basado en la RE-PRESENTACIÓN, es el agente que actúa a nombre de un principal, el gerente puesto por los accionistas para satisfacer sus objetivos de rentabilidad.

La deriva psicológica de esta hipótesis que intentamos argumentar puede tener consecuencias catastróficas. El político, el militar, el empresario, son responsables, ante propios y ajenos, de los resultados de sus acciones y la realidad le marca los límites. Los militares debieron entregar el poder cuando el reclamo popular creciente hizo insostenible su régimen, Menem se retiró de la carrera electoral de 2003 por el repudio que causaba su persona, Macri también se vio forzado por una realidad que no es maleable a voluntad. No está claro que estos mecanismos funcionen para el gerente. Para decirlo brutalmente, si luego de la masacre de Avellaneda con el asesinato de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, Duhalde se vio obligado a llamar a elecciones anticipadas, nada indica que Milei sea sensible al dolor y la sangre. ¿Hasta dónde es capaz de llegar?

La deriva política es manifiesta, el agente apretará hasta donde lo permita o exija el principal. Como hemos visto, no es sencillo determinar el principal, los que podemos rastrear en Argentina, en general, están en la foto de arriba, pero también hay de afuera. Los intercambios de tuits con Elon Musk demuestran que la locura no es patrimonio exclusivo de nuestro país.

Una prueba de lo anterior es esta declaración de Milei: “Yo hice lo que tengo que hacer, son ellos los responsables”. Por supuesto, alega que él firmó el DNU y envió el proyecto de Ley Ómnibus. ¿Pero quién le dijo qué es lo que tiene que hacer? Ya a principios del Siglo XX Max Weber señalaba como propio del político la ética de la responsabilidad, hacerse cargo de las consecuencias de sus decisiones. Consciente o inconscientemente, todo político lo tiene presente. Milei irrumpe con todo lo contrario, “yo mandé el proyecto, lo demás no es mi problema”. Podría pensarse que “ahora es problema de los legisladores”, pero queda claro que no es a ellos a quienes refiere. Hizo los deberes del principal, de los dueños de las cosas, y son ellos, y no es la primera vez que lo harán, los encargados de domesticar al Congreso y a la Justicia.

Si siempre que pasó, fueron ellos, hoy más que nunca resulta imprescindible exhibir y responsabilizar a los de la foto para minimizar la tragedia.

martes, 16 de enero de 2024

La casta que te tocó

 


Por Carlos Almenara

“Casta” es probablemente la palabra estrella del último tiempo político.

Según nuestro registro, el vocablo fue utilizado por PODEMOS en España a partir del año 2014. El partido de izquierdas surgido al calor de las protestas populares inorgánicas se rebeló ante lo que entendieron como una burocratización de la política profesional. Así, populares (derecha) y socialistas (izquierda) se “prestaban la pelota” pero todo iba igual. Estaba cercenada la política como la discusión del poder y el rumbo de la sociedad. Ponerse en frente de “la casta” tenía que ver con un reclamo de volver a discutir los aspectos sociales primordiales, recuperar la política para el pueblo, no negarla.

Es conocida la investigación del sociólogo alemán Robert Michels sobre la “ley de hierro de la oligarquía”. En su época socialista, Michels encontró que las élites, por distintos motivos, tenían una tendencia a la continuidad aún en partidos revolucionarios. Los conductores de esas fuerzas estaban más incentivados por preservar sus posiciones de poder que por encarnar las aspiraciones de las mayorías. Independientemente de que los partidos fueran conservadores, de centro o socialistas, sus líderes (y sus diputados) tendían a ser los mismos por prolongados períodos y estaban más preocupados por preservar el cargo que por solucionar los problemas de las masas.

Desde que Michels publicó su “Zur Soziologie des parteiwesens in der modernen demokratie” en 1911 no parece haberse modificado mucho esta “oligarquización” de los partidos, cuestión que se manifiesta en cíclicas crisis de representación.

¿Es ésta la genealogía del concepto que en la reciente campaña electoral popularizó Javier Milei?

Como tantas veces, y más en estos tiempos, y más con telecandidatos, se tergiversan significados.

¿Dónde criticó Milei a la casta política?

Por supuesto, en ese lugar en que ud. lo conoció estimada lectora, estimado lector, sí LA TELEVISIÓN. No tengo ninguna duda, sé que las probabilidades de fallar son 1 en 1.000.000 o algo por el estilo. Usted conoció a Milei en televisión, o en algún derivado, por ejemplo un fragmento de participación televisiva replicado en redes sociales, particularmente Tik Tok.

¿Son los personajes que ud. conoce en televisión ajenos a “la casta”? ¿De qué casta puede hablarse en televisión?

Evidentemente en televisión, en los medios hegemónicos al menos, sólo participan poderosos o gente que dice lo que quieren los poderosos.

Es el caso de Milei. El discurso de crítica a “la casta” es un discurso radicalmente distinto a aquel de PODEMOS, pero no es desconocido. La televisión nos presenta lo que mejor hace y que más le gusta, el viejo discurso antipolítica que ya escuchamos muchas veces. El outsider que viene “de afuera” porque la política “está podrida”. El modelo más acabado es Macri, pero hay decenas de casos que podemos explorar, en Argentina y en otras latitudes.

El discurso de Milei contra “la casta” no es una impugnación a la burocratización, no es una pretensión de que la política vuelva al pueblo en una reconstrucción democrática, es todo lo contrario. Entre muchas cosas, que no podemos aquí desarrollar, es la expresión de un proyecto de acumulación económica del gran capital que pretende volver a tomar ganancias y disciplinar, quizás de modo definitivo, a lo que hoy llamamos pueblo argentino.

El discurso “anti-casta”, enunciado en la televisión hegemónica, requiere aclarar los términos. Casta tiene varios significados. Evidentemente, Milei no lo utilizó como impugnación del poder porque, además de ser claro lo contrario, no podría hacerlo en televisión. Si hay un poder permanente, superior y disciplinador de la mayoría de los políticos, es la televisión.

Tal vez, como empiezan a percatarse muchos ciudadanos de a pie, la casta eran ellos, somos nosotros. Y probablemente, si el proyecto de Milei prospera, la acepción de “casta” que deberemos tomar en adelante, de las que nos presenta el Diccionario de la Real Academia, sea:

2. f. En la India, grupo social al que se pertenece por nacimiento, y que, dentro de una etnia, se diferencia por su rango e impone la endogamia.

Es decir la clausura definitiva de la movilidad social. El que nació pobre, vivirá y morirá pobre. El que nació y creció en clases medias es muy posible que muera pobre. El que nació rico tiene todas las probabilidades de vivir y morir rico.

Una verdadera sociedad de castas.

jueves, 11 de enero de 2024

La lapicera desorientada


Por Carlos Almenara

La lapicera presidencial de Casa Rosada pasó de una breve caminata diaria durante cuatro años a una maratón de un mes continuado. Así no hay tinta que resista, se la escucha quejarse.

El gobierno de Alberto Fernández fue criticado por “no usar la lapicera”, nada menos que por su vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner.


Milei, en cambio, firmó un decreto de necesidad y urgencia de 366 artículos que, en una sola medida, modifica y deroga algo así como 300 leyes en un cambio normativo sin antecedentes.

Por si lo anterior fuera poco, envió una ley (“ómnibus”) al Congreso, pomposamente titulada “Bases y puntos de partida para la libertad de los argentinos” emulando explícitamente las Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina, el texto de Juan Bautista Alberdi que fue pilar de la Constitución Nacional de 1853.

Si el DNU aborda materia legislativa, la “Ley ómnibus” lo hace con la materia constitucional como confiesan sus impulsores tomando la referencia alberdiana. Alberdi escribió las bases de una Constitución, no de una ley. Milei promete “volver a Alberdi” (lo que es, al menos, tan discutible como su “liberalismo”) modificando leyes, pero para ello debería proponer una nueva Constitución. Una reforma constitucional requiere un procedimiento especial.

Más allá de los aspectos doctrinales y prácticos del derecho, lo que interesa aquí es mirar la cuestión de la lapicera, esto es, la potestad del Poder Ejecutivo Nacional de definir política. Este asunto es uno de los más tratados en la teoría política y en la historia concreta de los pueblos de Nuestra América.

Belgrano y Güemes con la postulación de una monarquía incaica morigerada, Bolivar y su propuesta de una presidencia vitalicia, entre muchos, dan cuenta del debate del problema desde los albores de la independencia.

Claro, el devenir trajo a estas tierras repúblicas con división en tres poderes, Ejecutivo, Legislativo, Judicial, bajo la inspiración de la Constitución estadounidense.

Valga la redundancia, siempre fue motivo de análisis el poder del Poder Ejecutivo.

El Siglo XX fue pródigo en golpes militares y dictaduras. Los Poderes Judiciales los legitimaron, en general gustosos y algunas veces forzados. Pero un golpe militar seguido de una dictadura es una ruptura del estado de derecho, de la Ley, no hay legalidad legítima. Se impone la fuerza y se acabó.

Como sabemos, paulatinamente según el país, las últimas dos décadas del siglo pasado y las dos primeras de éste tuvieron mayormente gobiernos elegidos por sus pueblos e imperó el estado de derecho.

Sin embargo pareciera, en esta última década al menos, que hay lapiceras distintas para distintos tipos de gobierno.

Los gobiernos de derecha pueden realizar transformaciones radicales y virulentas sin encontrar obstáculos que los detengan. Los gobiernos que representan algún tipo de izquierda se enfrentan a impedimentos insalvables y son acusados de violar las instituciones republicanas (acusaciones que responden a hechos que no transformarían ni la milésima parte de lo que a los conservadores les resulta posible).

A cuento del primer mes del gobierno de Milei, repasamos con Víctor Hugo Morales algunos de los hechos del primer mes de Macri. El racconto es estremecedor. Entre muchos más:

  • -     Acortamiento en un día del mandato de Cristina Kirchner.
  • -     Asunción de un presidente no votado, Federico Pinedo, por doce horas.
  • -     Designación de dos jueces de la Corte Suprema (40% por entonces) por decreto.
  • -      Muerte de 43 gendarmes por, al menos, negligencia de Patricia Bullrich al mandarlos a reprimir un hecho inexistente en condiciones no aptas.
  • -     Eliminación del “cepo” y devaluación del 60%. Fortísima caída del poder adquisitivo de la población.
  • -      Eliminación de las retenciones. Enorme aumento de precio de los alimentos esenciales de los que Argentina es exportador. La rentabilidad sojera extraordinaria aumenta entre 50 y 150% según los casos.
  • -       Brutal represión a trabajadores en Cresta Roja.
  • -       Intervención de AFSCA y AFTIC.
  • -       Anuncio de modificación de la “Ley de Medios” por decreto.
  • -        Fuga de la cárcel de los hermanos Lanatta, reos que les hicieron ganar las elecciones en Provincia de Buenos Aires (y el país) con sus calumnias al candidato opositor.

El listado dista mucho de ser exhaustivo.

Como vemos, Milei no es el primer apurado. Los gobiernos de derecha producen de arranque feroces transferencias de ingresos de las mayorías populares a los sectores concentrados. No hay Constitución ni leyes que lo impidan. Tampoco jueces que tengan vocación para aplicar la ley.

La pregunta está en el aire, está planteada. Los impulsores de proyectos de derecha no deberían pensar que siempre podrán hacer lo mismo, como si nadie se diera cuenta.

Con ese mapa, con esa topografía, está claro que el único actor que falta es el que enuncie y concrete un cambio radical a favor de las mayorías, a favor de la igualdad, terminando con los privilegios corporativos mal habidos. Y eso también comienza a escucharse en las brisas que llegan al pueblo.

 

Imagen: La Voz. Una lapicera que dispara.




miércoles, 27 de diciembre de 2023

Miseria humana y falacia teórica


 Por Carlos Almenara


El presidente Javier Milei, y es difícil suponer que no fuera él personalmente por el tenor del escrito, emitió en vísperas de Navidad un tweet agrediendo a Hugo Arana, actor conocido y querido por el pueblo, fallecido en 2020.


Milei parece no comprender que no es un influencer ni un panelista de televisión sino el presidente de la Nación y, en su rol, sus conductas tienen un tenor absolutamente distinto. Sus declaraciones violentas no son un acto civil, constituyen una amenaza a tener muy en cuenta en prevención del terrorismo estatal, una burla a la forma republicana de gobierno y un acto absolutamente deslegitimador de la institución presidencial. En lo judicial, pasible de examen y, creemos, sanción.

La naturaleza miserable y cobarde de su actitud es manifiesta. Repudiado, se mantuvo en su provocación.

Señalada la naturaleza ética de la agresión, interesa aprovechar la grosería para hablar de la otra parte de su mensaje, la cuestión económica.

Desmenucemos las aseveraciones en cuestión:

…les cuento que en el capitalismo de libre empresa los intercambios son VOLUNTARIOS

Intercambios voluntarios suponen la libertad de negociar, esto es aceptar o rechazar. Esto sólo es posible con un piso mínimo de igualdad y de abundancia. Si la asimetría de la negociación impide que la parte débil rechace, el intercambio NO ES VOLUNTARIO. Si un inquilino está desesperado porque esta noche su familia dormirá en la calle, o un trabajador apremiado por el hambre de sus hijos, esos intercambios no son voluntarios; el sometido, el esclavo, no puede rechazar, no puede decir no, no hay libertad.

…si existiera el derrame, ello sería en favor de las dos partes que deciden hacer la transacción… en el capitalismo de libre empresa no hay derrame, porque de ser así ello implicaría ineficiencia y en el sistema en cuestión ello conlleva a la quiebra.

Esto tiene que ver con lo que Milei responde a Hugo Arana en el tweet. Arana repudia la “teoría del derrame” por considerar que un ser humano no puede ser tratado con las sobras del banquete de los ricos. Milei contesta, ¿qué dice? Que es una aberración desperdiciar las sobras.

Es muy difícil adjetivar esto. Es de una violencia desconocida por los argentinos.

El supuesto detrás de esta agresión es el de la búsqueda de los máximos paretianos (por Vilfredo Pareto) por agentes económicos racionales, algo que nunca nadie en ninguna parte verificó pero que ordena los pajaritos de la cabeza de Milei.

Entiendo que Hugo Arana no tenía la más mínima idea sobre la teoría del valor subjetiva y repetía frases llenas de envidia, odio y resentimiento propio de la izquierda basadas en la obsoleta teoría del valor trabajo, ya que lo suyo era ser un gran actor pero ni por lejos era ser economista, a diferencia de los que difunden estas burradas desde la izquierda.

El desprecio hacia Arana, la falta de respeto describe a Milei, no a Arana. La calificación de la izquierda debe leerse como una amenaza a la que nos hemos acostumbrado pero que cuando el país recupere el orden constitucional debe tener sanción penal.

En cuanto a la teoría del valor, efectivamente, es un aspecto relevante para retomar el debate. Desde Adam Smith a David Ricardo y Karl Marx, la teoría valor trabajo fue omnipresente en los textos fundantes de la Economía Política, que así se llama la disciplina. Los “marginalistas”, en el último cuarto del siglo XIX dieron por el piso con ella, catalogándola como “metafísica” y entronizaron esta “teoría subjetiva”, que, dicho en criollo, sería algo más o menos así: haga lo que se le dé la gana, total su deseo es libre y absolutamente inconmensurable al resto de los deseos, con lo cual si usted tiene ganas de comprar caviar y tiene la plata para hacerlo, eso es tan legítimo como quien necesita polenta para sobrevivir. No hay nada más allá. Ese modo de actuar fundamentaría la “mano invisible” que llevará a los óptimos económicos.

Por supuesto, esta explicación viene como anillo al dedo de los ricos y poderosos que, como decía John Kenneth Galbraith, saben premiar la “virtud social conveniente” de los economistas profesionales, es decir aquellos discursos que establecen como justas sus riquezas y poderes.

El sepulturero de la teoría del valor trabajo y del adjetivo “Política” de la disciplina fue Alfred Marshall, quien integró la teoría subjetiva a la corriente ortodoxa.

No hay posibilidades aquí de profundizar esta cuestión sin desviarnos del objetivo, pero lejos está este asunto de ser algo saldado ni unánime, y, claramente, la afirmación de Milei no es más que una mentira, una agresión y una grosería.

Lo que puedo decir a quienes piensan como pensaba Hugo Arana es que esa afirmación conlleva a ir por la solución socialista, la cual ha sido un fracaso en lo económico, lo cultural y lo social al margen de haber asesinado a más de 100 millones de seres humanos.

Todo mentira. Eslóganes absurdos, más faltas de respeto. Lo que Milei llama socialismo es una pastosa mezcla que se produce en su boca o en sus escritos pero que, como todo lo que dice, no tiene ninguna relación con la realidad.

Este extremista tipifica como socialista Estados y períodos históricos absolutamente capitalistas. De hecho, nunca hubo socialismo en Argentina. Esta verdad tan obvia, y constatable para cualquiera que no tenga el cerebro licuado cual zombie o tenga mala fe (y ambas le caben a Milei) debería terminar con las groserías que se naturalizan de la mano de la televisión que inventó a este Chucky dictador.

 


De todos modos, si pese a estos desastres hay gente que adhiere a lo dicho por Hugo Arana identificándose con el "altruismo socialista" podrían empezar por donar TODOS sus bienes y TODOS sus ingresos para ir arrancando, lo cual nos vendría bien dado que NO HAY PLATA.

Lo precedente es una amenaza, Milei ya empezó a robarnos nuestros ingresos. No hace falta donar nada, él lo está tomando. Igualmente si hubiera que hacer donaciones recomendamos no darle de comer a cerdos como Milei. Es un verdadero problema que terroristas económicos como Milei, que quieren destruir el Estado, manejen el Estado.

Por supuesto, es mentira que “no hay plata”. Sí hay para hacerle los caniles a sus mascotas o pagar gastos suntuarios de los gobernantes, hay plata para las empresas que financiaron a Milei y están programando pingües negocios, hay plata pero concentrada. Pero ese eslogan, “no hay plata”, es otra trampa de esa banda, no es que no hay plata, es que nunca habrá plata, es que en la sociedad que modelan en su imaginación no hay Estado más que para pagar los matones que defienden a los ricos, por lo tanto nunca habrá plata.

Como dijo Milei en su discurso de asunción, ningún país antes tuvo un presidente que, como él se dice, se reivindique liberal libertario ¿minarquista? Lamentablemente está experimentando con nosotros. No hay casos de países que se desarrollen, que avancen, sin Estados relativamente fuertes y comprometidos con un proyecto nacional.

Pero mientras intenta saber de qué se tratarían esas voces que le dictan en su cabeza, habilita negocios corruptos a un nivel y velocidad inéditos para las grandes corporaciones. Y ellos, los que inventaron a Milei, tienen muy claro de qué se trata. No tienen problemas teóricos ni escuchan voces que nadie más oye.