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domingo, 18 de enero de 2026

Hechiceros de la economía

 


Por Carlos Almenara

El INDEC de Marco Lavagna publicó la inflación de diciembre: 2,8%. Completa una serie de siete meses consecutivos de ascenso. El gobierno de Milei y los medios de propaganda goebbeliana que lo acompañan (incluyendo el grupo Clarín y el grupo La Nación) repitieron el mismo guion: festejaron por ser la inflación más baja en 8 ocho años. Los mercenarios de la pantalla repitieron idénticamente el texto, incluyendo, desde ya, la obligada referencia a 8 años.

Hay una cuestión metodológica que hace que el impacto de la suba de precios sea mucho mayor en nuestros bolsillos que lo que indica la oficina estadística. El indicador se arma en base a ponderaciones de una canasta que tiene poco que ver con las cosas en que los comunes gastamos la mayor parte de nuestros ingresos. Para un gobierno que vino a destruir el Estado y a los argentinos, un mérito es haber conseguido aumentar más los precios de alimentos y servicios que el promedio de la economía. Asimismo, hay “salarios (o jubilaciones) indirectos” en la provisión estatal de bienes de los que ahora se carece, por ejemplo, los medicamentos otrora gratuitos o las prestaciones para discapacidad, esto genera un “efecto pobreza” muy perceptible en la economía familiar.

Veamos puntualmente lo siguiente: el 13 de enero el INDEC publicó la inflación de diciembre que muestra una aceleración respecto de los meses anteriores y la maquinaria propagandística la convierte en una “buena noticia”. Uno de los desafíos argentinos es desentrañar estos mecanismos que, a esta altura, bien podríamos llamar “métodos de guerra híbrida de las oligarquías contra los pueblos”.


Uno podría terminar el análisis diciendo que Milei es un farsante, porque lo es. Comenzó diciendo que dejaba de emitir y se acababa la inflación, luego aclaró que había un “rezago” de 12 meses, luego 18 meses. Ya va por 26 meses de “rezago” por “una tesis” publicada en Córdoba y aparecerán más.

No nos interesa decir que Milei es un mentiroso, eso está a tiro de cualquier persona sensata. Pretendemos descalificar epistemológicamente su alegación teórica.

Entonces, hagamos de cuenta que Milei no es un sempiterno embustero que diría cualquier sanata para seguir robando el patrimonio público de los argentinos y, por un momento, analicemos teóricamente su discurso sobre la inflación.

Milei: “la inflación es un fenómeno monetario”


Adorni: “la inflación es un tema que, desde lo técnico, está terminado”


Los videos exponen la posición de Milei y su claqué, “la inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario”.

Empecemos por la escuela. Veamos una clase de los cursos de Macroeconomía de la UBA. El profesor presenta distintas teorías explicativas de la inflación. No hay unanimidad, hay explicaciones disímiles. Como corresponde a un ámbito académico y científico, las hipótesis están sujetas a refutación, hay diálogo y confrontación entre las teorías.

¿Quién tiene razón?

La ciencia tiene una respuesta clara, quien verifique su hipótesis. Si nuestra teoría explica mejor lo que ocurre, entonces será más aceptada que aquellas que lo explican peor. Pero esto no vale para la escuela austríaca, ni para Milei ni para la caterva de subnormales que lo acompañan, sencillamente porque son medievales que desprecian el conocimiento científico.

El método de Milei, pero que no es una originalidad de su parte, sino que abarca la corriente a la que adscribe, es la construcción de modelos “ideales” que se confirman y ratifican en sí mismos. Se puede ver en el primer video, Milei utiliza una analogía tautológica, presentando un supuesto caso de falsificación de oro, pretende, con ello, “demostrar” su explicación. Por eso Adorni puede decir, en el segundo video, “desde lo técnico, la inflación es un tema terminado”, porque les resulta inaceptable poner en discusión su modelo. Esto es una aberración epistemológica.

Las ciencias fácticas, la economía política (que ese es el nombre de la disciplina) lo es, requieren corroboración de los hechos. Milei no demuestra nada con su explicación. Una demostración requiere apelación a los hechos. ¿Dónde los encontramos? Precisamente, en su gobierno encontramos hechos. Dicen que no emitieron, si es así, y siendo que su teoría sostiene que si no hay emisión no hay inflación, su teoría es errónea ya que sí hay inflación. Esto es una verificación fáctica, por los hechos, como corresponde a la ciencia. El discurso del “rezago” es muy gracioso, pues si hay rezago la baja de la inflación que se atribuyen sería mérito de Alberto Fernández.

Predicadores

El discurso de Milei y su secta no corresponde al de la ciencia, es un discurso fundado en dogmas. El dogma tiene un estatus distinto, es abismalmente incompatible con la ciencia. La runfla que en mala hora usurpó la Casa Rosada no admite discusión ni debate académico, su sistemático fracaso no modifica sus creencias, que se basan en la fe.

No convenceremos con argumentos y demostraciones a los libertarios degenerados, la única salida para Argentina es vencerlos, no convencerlos.

domingo, 14 de abril de 2024

Problemas de la economía real

 


La excelente nota de Analía Doña del 8 de abril sobre las dificultades que se avizoran para el ajo mendocino en el mercado brasileño expone un nuevo ejemplo de cuán necesaria es la acción del Estado para promover la economía y el interés nacional.

El texto relata las opiniones del presidente de la Associação Nacional dos Produtores de Alho, Rafael Corsino, quien explica cómo crece la producción nacional (brasileña) y recomienda a los argentinos que busquen otros mercados. A su vez, advierte que este año vence la sobretasa de importación del ajo proveniente de China hacia Brasil, un extra de 100% que de dejar de aplicarse baja a cerca de la mitad el precio a que se vende el producto en San Pablo.

Esas declaraciones condensan lo importante que resulta un Estado activo que promocione y defienda la producción nacional. Serán los distintos niveles del Estado, pero sobre todo el Nacional, el que debe orientar una estrategia participativa público-privada de búsqueda de mercados adicionales al ajo argentino, del que Mendoza produce más del 80%.

Sobre el mecanismo anti-dumping en Brasil contra el ajo proveniente de China que significó una verdadera “bendición” para Mendoza, se ve la importancia de las uniones, que, si no más, sean al menos aduaneras con los países hermanos de la región.

China produce cerca de la mitad del ajo del mundo y sin resguardos arrasaría el producto argentino en el mercado brasileño, o al menos lo pondría en serios problemas.

Estamos hablando del entorno de U$S 200 millones, más de 13.000 hectáreas y decenas de miles de puestos de trabajo entre directos e indirectos para Mendoza. No parece poco, más ante lo exhausta que se muestra la economía provincial.

Todo lo anterior es conocido por quienes están en el negocio. ¿Por qué lo decimos entonces?

Porque proliferan discursos anti-Estado y en este caso se ve cómo su acción es insustituible, aún con criterio pragmático.

Contrario a la afirmación del presidente, no existe un solo caso en todo el mundo de un país que se haya desarrollado sin un Estado activo y promotor.

Siendo algo tan evidente, siendo tan claro que el proyecto de destrucción del Estado lleva a la anomia y al desquicio de la economía, uno se pregunta cómo es posible que encuentre defensores entre empresarios que terminarán en la ruina. “¿No la ven?”.