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sábado, 7 de septiembre de 2024

La grosería


Por Carlos Almenara

Javier Milei participó de una reunión de financistas en Mendoza. Estuvo poco más de dos horas en total. Vino en avión presidencial, habló en la conferencia del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas vestido con un chaleco antibalas disimulado detrás de su traje, y se fue.


Azul antibalas

 

El discurso plagado de mentiras, falacias, medias verdades, absurda manipulación de cifras, y, como suele ocurrir, groserías, tuvo al gobernador Alfredo Cornejo y al intendente de Capital Ulpiano Suárez aplaudiendo entusiastas en primera fila.

Un punto destacado de la presentación ocurrió cuando el presidente hizo un gesto masturbatorio arriba del escenario como se puede ver en este video.


Resulta muy difícil analizarlo. Hemos naturalizado estas acciones viniendo de Milei, ¿podemos hacerlo? No se trata de moralina ni de hacer un culto a modales formalizados, pero ¿qué es esta aberración?

Imagínese lectora, lector, que un rector de una universidad, un profesor, un director de hospital, hiciera esto mismo. Muy probablemente se dispararía un sumario de inmediato. Recordemos el caso del diputado Juan Ameri, que fue obligado a renunciar porque en una sesión virtual de la Cámara besó el seno de su compañera en su ámbito pero se olvidó de apagar la cámara.

A Ameri le costó el cargo para el que fue votado, estamos seguros que no será el caso de Milei.

La degradación de la palabra en la esfera pública, que es inescindible de cualquier intervención presidencial, es tan grande que será difícil recuperarla. El lenguaje vomitivo funciona igual que las mentiras alevosas, anulan la deliberación. No se puede discutir entre insultos, engaños sistemáticos y obscenidades.

Por cierto, Milei reculó en su propuesta de debatir sobre economía con Cristina cuando ella aceptó. Y es que no podría debatir con Cristina ni con nadie sin perder, la discusión y los estribos.

Con Macri fue parecido aunque con mejores modales. Las fuerzas políticas de derecha tienen como programa concentrar el ingreso nacional en pocas manos, no necesitan palabras, alcanza con normas que apunten en ese sentido. Sólo mediante la alienación extrema podrían tener asentimiento mayoritario para un programa lesivo a las mayorías, por eso todo recurso es bueno para bloquear el debate de lo principal. Farandulización, noviazgos, histrionismo, falsos ejes, manejo de la agenda mediática, y claro, insultos, peleas, exabruptos, todo sirve para que no quede en evidencia lo que es evidente: constituyen una élite que gobierna para el 1% más rico.

Mientras Milei siga emitiendo normas que favorezcan a los ricos, a los dueños de los medios y a las grandes empresas, ellos se encargarán de que a este degenerado no se le reprochen sus inconductas.





domingo, 30 de junio de 2024

Mala praxis

Por Carlos Almenara

La última semana de junio asistimos a dos anuncios impactantes para la política económica de la provincia de Mendoza que tuvieron poca repercusión y casi nulo debate. Desde el gobierno anunciaron el fin de la lucha antigranizo, el cierre del Instituto de Desarrollo Rurar (IDR) y mismo camino para otros institutos análogos. Estos son algunos de los pocos instrumentos, pero muy decisivos, que tiene la provincia para estimular la producción.

El gobernador Cornejo manifiesta cada vez que tiene un micrófono delante, incluyendo la última apertura de sesiones legislativas, que la suerte de la economía mendocina depende de la macroeconomía y de las decisiones nacionales. Esto es una verdad a medias, o, como lo plantea Cornejo, una excusa mentirosa. La lucha antigranizo y la política agropecuaria que puede impulsarse desde el IDR, son ejemplos de que la provincia sí tiene cosas para hacer, es una decisión política no hacerlas o hacerlas mal. Por otro lado, es muy sencillo darse cuenta el subtexto que debería leerse detrás de las afirmaciones del gobernador: “que las cosas anden mal no es culpa mía”, por supuesto un verdadero engaño. Sí es culpa de Cornejo, por su política económica provincial y ¡por su política económica nacional!

¿Si Cornejo no ha sido presidente ni ministro de economía, objetará algún lector, por qué tendría responsabilidad por las decisiones nacionales? Porque a nivel nacional apoyó e impulsó políticas nocivas para la provincia. Solamente considerando el tamaño de la economía, apoyó a Macri cuya política destruyó la economía argentina con una caída de más de 4,2% del producto, combatió la política de Alberto Fernández que hizo crecer el PBI más de 4% a pesar de pandemia, guerra y sequía, y apoya a Milei que en sólo 4 meses desplomó el PBI más de 5%.

Primera conclusión, entonces, las políticas que apoya y milita Cornejo perjudican al país. ¿Se puede hablar de mala praxis de Cornejo en su proyección nacional? Los datos duros dicen que sí.

Hay más, si gobierna Cornejo a Mendoza le va peor que al país. Durante el primer mandato del actual gobernador el Producto Bruto Geográfico (PBG, equivalente al PBI pero provincial) cayó más de 6%, es decir, Cornejo es casi un 50% más dañino que Macri, lo que no es decir poca cosa. De la comparación con Milei aún no tenemos datos.

Segunda conclusión: Cornejo apoya malas políticas nacionales pero es aún peor gobernando la provincia. Si miramos Mendoza se repite el diagnóstico de mala praxis evaluada por resultados. Al país le fue mal con Macri (apoyado por Cornejo) pero a la provincia le fue  aún peor (gobernada por Cornejo).

Podríamos alegar que los resultados son azarosos, que hay factores insondables que los afectan. Los futboleros entienden, ¿evaluamos al técnico por los resultados o por cómo juega el equipo? Ya vimos que los resultados fueron desastrosos, ¿cómo juega el equipo?

Con Aguilar Villanueva podemos hablar de la “hechura de las políticas públicas”.

Si acompañaste hasta aquí la lectura tenés premio: La hechura de las políticas deLuis Aguilar Villanueva

¿Qué es “jugar bonito” en materia de políticas públicas?

Más allá de los debates teóricos y paradigmáticos al respecto, las políticas públicas requieren planificación, implementación y evaluación. Cualquier analista debería estar de acuerdo que un buen plan, una adecuada implementación y una correcta evaluación constituyen el núcleo de una buena práctica gubernamental.

La planificación y la implementación de la lucha antigranizo y del IDR atravesaron distintas gestiones de gobierno, corresponde a Cornejo realizar la evaluación de dichas políticas, máxime si decide discontinuarlas. Hay datos disponibles, corresponde mostrarlos, analizar, dar razón de las decisiones. No se ha hecho.

El gobernador es licenciado en Ciencia Política y Administración Pública, estamos ante un caso de mala praxis en el propio terreno de formación específica de Alfredo Cornejo, son decisiones técnicamente mal tomadas. Esta dimensión es independiente de la corrección o no de discontinuar la lucha antigranizo y el IDR. Esté bien o mal decidir lo que decidió el gobierno es una medida no fundamentada, en consecuencia técnicamente incorrecta.

Matías Becerra aporta cuatro imágenes de prensa que ilustran el cambio de opinión del gobernador en sendos temas: lucha antigranizo e IDR.

Cuando Cornejo loaba la lucha antigranizo

Cuando se convirtió un mito

Cuando somos un ejemplo de políticas rurales



Cuando es tirar la plata

Puede que Cornejo tuviera razón antes o que tenga razón ahora, lo que resulta impresionante es que le salga gratis, que no tenga que hacer un balance, dar explicaciones, que los periodistas no le pregunten, que la entente política mire a otro lado, que cámaras empresarias que acompañaron ambas políticas finjan demencia.

El bloqueo mediático que padece la provincia, el blindaje que tiene el gobierno provincial por parte de los medios de mayor audiencia, ha impedido la discusión de estos temas. Algunas excepciones pueden verse en estas dos notas:

Mauricio Marín de la Cámara de Comercio de San Rafael sobre la finalización de la lucha antigranizo


Mario Leiva de la Sociedad Rural del Valle de Uco sobre la eliminación del IDR

A nuestro criterio las razones que explican el deterioro provincial al que asistimos la última década están relacionadas principalmente con los rumbos elegidos por una élite gobernante (una verdadera casta), aunque también es visible que se ven agravados por la mala praxis.

domingo, 5 de mayo de 2024

Provincia al garete


Por Carlos Almenara

El 1 de mayo se inauguraron las sesiones ordinarias de la Legislatura de Mendoza y, como es norma, el gobernador dio su discurso anual.

En este video se puede ver la publicación de la sesión en Youtube por el Gobierno provincial a la que, a pesar de sus tres horas y media, curiosamente, le falta la parte más inolvidable: cómo se le trabó la bandera argentina a la vicegobernadora cuando intentó izarla, quedando a media asta. Una buena metáfora del presente.


Del discurso, de algo más de una hora, queremos analizar dos puntos que nos parecen centrales: los vientos nacionales y la plata de Portezuelo del Viento.

En fragmento destacado por la propia Cámara de diputados, Cornejo afirma:

“Es preciso que a la Argentina le vaya bien para que a Mendoza le vaya aún mejor que ésta. La diversidad productiva de Mendoza hace justamente que dependamos más de la marcha de la macroeconomía. Si le va bien a la Nación, le va bien a Mendoza”.

La afirmación vale para la mayoría de las provincias, también para ésta. Ahora, ese intento de sacarse responsabilidad es un engaño en este caso. Cornejo no es ajeno a la macroeconomía que afecta a los mendocinos. Su gobierno anterior terminó con una caída del PBG (Producto Bruto Geográfico) del 6%, el presidente era Macri. ¿Fue culpa de Macri? Cornejo apoyó a Macri. No sólo lo apoyó, le regaló una mina de oro. Sé que vas a pensar que estamos exagerando, por eso dejamos este link del diario Clarín donde aparece la noticia (mina de cobre y oro):

https://www.clarin.com/economia/mendoza-devolvio-grupo-macri-concesion-mina_0_Bypr86P9G.html

Entonces, en su anterior gobierno destruyó la economía de Mendoza por sus políticas provinciales y por sus apoyos a políticos a una macroeconomía inconveniente para Mendoza.

Cornejo no sólo es culpable de apoyar las políticas de Macri que destruyeron la provincia, sino que, además, como connotado opositor, fue obstructor y crítico del gobierno de Alberto Fernández cuyo resultado duro es de alrededor de 6% de crecimiento en sus cuatro años de gobierno para la provincia.

Esto puedes verificarlo en el sitio oficial de las estadísticas de Mendoza: www.deie.mendoza.gov.ar

De allí extraemos la parte pertinente del cuadro de evolución del PBG para los últimos años publicados.


Observamos la ratificación de lo que dijimos arriba, con el anterior gobierno de Cornejo cayó 6% el tamaño de la economía mendocina y durante la presidencia de Alberto Fernández aumentó a pesar de la pandemia (falta 2023, no hay publicación oficial, sólo privada, no cambiaría el balance final que arroja crecimiento).

Desde diciembre, con Milei, por supuesto aún no hay datos de PBG, pero a nivel nacional se habla de una caída parecida a la de la pandemia, más del 9%, y lo consiguió en 5 meses, un verdadero récord. ¡Y Cornejo apoya a Milei!!!

Los datos empíricos muestran que Cornejo apoya las políticas que destruyen la provincia y obstruye las que la benefician. Entonces mal podría sacarse la culpa del daño.

Un modo de contextualizar los pésimos resultados del gobierno Cornejo es contrastarlo con las provincias vecinas. Advertido, el gobernador acusó a quienes lo hacen de “espiar por la mirilla” sin contextualizar, en un anuncio más de que va por la minería contaminante como bandera de su actual gestión.

El otro punto clave que queremos mencionar es el anuncio que utilizará los U$S 1.023 Millones que estaban previstos para Portezuelo del Viento en… no sabemos. Legisladores enjundiosos deberían reclamar por la institución del presupuesto y la intervención parlamentaria para decidir su destino pero no hemos escuchado nada al respecto.

Quien sí dijo algo interesante fue Omar Félix, intendente de San Rafael, quien, además de reclamar que los fondos queden en el sur provincial recordó que “son fondos por los que pelearon quienes fueron perjudicados por la promoción industrial y corresponde que vayan a los que más sintieron el impacto. Nuestra región fue la más perjudicada, tanto empresas conserveras como metalúrgicas y otras que emigraron y no pudimos recuperar”. 

El monto enorme que dispone la provincia es fruto de un acuerdo firmado en 2006 entre Néstor Kirchner y Julio Cobos que resarcía a Mendoza por la desventaja que supuso regímenes de promoción industrial en las provincias circundantes. Es una agradable música escuchar un intendente que vuelve a hablar de industria, pero, como dice Cornejo, las políticas macroeconómicas dependen de la Nación y Milei encabeza una cruzada para destruir la industria argentina.

Apenas inició su primer gobierno, Cornejo tomó una deuda de más de U$S 500 millones que aún pagamos, eso le proporcionó caja de la que seguramente puede hacer un balance positivo en términos políticos pero, como vimos, para Mendoza fue una maldición.

Ahora tiene U$S 1.023 millones en la mano. Una fuente de cooptación y corrupción formidable. Sin organismos de control, sin Suprema Corte y sin Legislatura, todas manejadas por Cornejo.

¿Por qué sería mejor esta vez?


domingo, 14 de abril de 2024

Problemas de la economía real

 


La excelente nota de Analía Doña del 8 de abril sobre las dificultades que se avizoran para el ajo mendocino en el mercado brasileño expone un nuevo ejemplo de cuán necesaria es la acción del Estado para promover la economía y el interés nacional.

El texto relata las opiniones del presidente de la Associação Nacional dos Produtores de Alho, Rafael Corsino, quien explica cómo crece la producción nacional (brasileña) y recomienda a los argentinos que busquen otros mercados. A su vez, advierte que este año vence la sobretasa de importación del ajo proveniente de China hacia Brasil, un extra de 100% que de dejar de aplicarse baja a cerca de la mitad el precio a que se vende el producto en San Pablo.

Esas declaraciones condensan lo importante que resulta un Estado activo que promocione y defienda la producción nacional. Serán los distintos niveles del Estado, pero sobre todo el Nacional, el que debe orientar una estrategia participativa público-privada de búsqueda de mercados adicionales al ajo argentino, del que Mendoza produce más del 80%.

Sobre el mecanismo anti-dumping en Brasil contra el ajo proveniente de China que significó una verdadera “bendición” para Mendoza, se ve la importancia de las uniones, que, si no más, sean al menos aduaneras con los países hermanos de la región.

China produce cerca de la mitad del ajo del mundo y sin resguardos arrasaría el producto argentino en el mercado brasileño, o al menos lo pondría en serios problemas.

Estamos hablando del entorno de U$S 200 millones, más de 13.000 hectáreas y decenas de miles de puestos de trabajo entre directos e indirectos para Mendoza. No parece poco, más ante lo exhausta que se muestra la economía provincial.

Todo lo anterior es conocido por quienes están en el negocio. ¿Por qué lo decimos entonces?

Porque proliferan discursos anti-Estado y en este caso se ve cómo su acción es insustituible, aún con criterio pragmático.

Contrario a la afirmación del presidente, no existe un solo caso en todo el mundo de un país que se haya desarrollado sin un Estado activo y promotor.

Siendo algo tan evidente, siendo tan claro que el proyecto de destrucción del Estado lleva a la anomia y al desquicio de la economía, uno se pregunta cómo es posible que encuentre defensores entre empresarios que terminarán en la ruina. “¿No la ven?”.


domingo, 17 de julio de 2022

“Quise luchar contra las mentiras en nuestra historia”


Por Carlos Almenara

Prestigiado como periodista, Manuel Corominola ostenta también mérito y reconocimiento como literato. Sus novelas sorprenden al lector con información histórica veraz desconocida o escasamente conocida y con una trama dinámica que sostiene la tensión. Hablamos, claro, del género novela histórica, que Corominola inició hace unos años con “El misterio de las manos”. El misterio… aborda el enigma de la mutilación de las manos del cadáver de Perón en el marco de un laberinto de logias masónicas. La recursividad de misterios y secretos condimentan el descubrimiento de una semiología y símbolos de pertenencia que pueden encontrarse en la arquitectura que cruzas en una esquina de tu ciudad.


Ahora presenta “El extraño caso de la señorita del Pasaje Sotomayor. Y el primer genocidio argentino”. Aquí, al igual que en su anterior novela, descubrimos elementos desconocidos de la geografía urbana mendocina, que son de interés para cualquier lector. Una de las continuidades de ambas novelas es la fluidez con que el autor pasa de escenarios globales o nacionales a locales, de su Mendoza, sin perder generalidad ni interés. Corominola encuentra la articulación para abordar hechos históricos relevantes para lectores de prácticamente cualquier lugar con descripciones de su terruño pero que, de ningún modo, aparecen como provincialismo o “folclorismo” sino como elementos pertinentes a la trama.


En diálogo con el programa radial Temprano para Imposibles, contó de qué se trata la nueva novela.


Temprano para Imposibles: Bienvenido Manuel Corominola. Manuel es un destacado periodista. Debió exiliarse por su profesión durante la dictadura. Más recientemente se ha destacado como literato.


Manuel Corominola: Es un gusto estar acá. Veo un micrófono de radio y me dan ganas de decir: -“A micrófono abierto” (nombre del programa radial que condujo en LV 10).


TpI: Manuel tiene una importante producción como escritor. Conocemos la novela “El misterio de las manos”, una obra fantástica. Está presentando “El extraño caso de la señorita del pasaje Sotomayor. Y el primer genocidio argentino”. Gran libro, Manuel. ¿Es un libro de historia, también?


M.C.: En realidad es una novela histórica. Lo que me llevó a escribirla es la mentira. La cantidad de mentiras y ocultamientos que tiene nuestra historia, concretamente la historia de Mendoza. Las cosas que se nos han ocultado, que se han tergiversado. Un pésimo revisionismo histórico, fue parcial e intencionado pero no se revisó, en realidad, la historia oficial, que es la historia publicada.




TpI: Entre las cosas impactantes que contás en la novela está el dramático terremoto de 1861.


M.C.: Del terremoto del ‘61 no se conoce nada. Lo único que queda es el testimonio de las Ruinas de la Iglesia de San Francisco, pero nada más. Cómo fue, qué significó. Fueron 29 días de movimientos permanentes. 29 días temblando. Con movimientos sísmicos superiores al inicial. Fue verdaderamente espantoso. Cambió la historia de Mendoza. No sólo la ubicación geográfica sino también muchas otras cosas.


TpI: Seguimos con las preguntas porque tenemos muchas para hacer. Tengo una idea de qué calle actual podría ser el Pasaje Sotomayor…


M.C.: El Pasaje Sotomayor era, como el Pasaje Bulnes, un lugar exclusivo, para los vecinos acomodados. Le decían pasaje porque no podían pasar los carros. Allí vivían las familias más encumbradas de la sociedad mendocina. Estaba, más o menos, por lo que he podido averiguar entre lo que es hoy Peatonal y Rivadavia.


TpI: La novela reúne todo este racconto histórico con una historia de amor. Y decís desde el mismo título del libro “y el primer genocidio argentino”. ¿Por qué?


M.C.: 200.000 personas. No sé si alcanzamos a dimensionar esa cifra. 200.000 personas pertenecientes a distintas etnias fueron asesinadas en la Argentina como parte de un plan sistemático para eliminar a quienes ocupaban las tierras que querían para ellos. Los pueblos originarios. Eso se ha ocultado. No nos entra en la cabeza que se pueda haber asesinado a 200.000 personas para quedarse con sus bienes. Eso es lo que denuncio en esta novela histórica.


Por ejemplo, la historia cuenta, hay documentación, que alrededor de 10.000 indígenas fueron trasladados a Buenos Aires. No se dice que fueron trasladados a pié, que los llevaron caminando, no se dice que de los 10.000 sólo llegaron 600, y no cuentan que, como no tenían logística para trasladar tal cantidad de personas, les obligaron a practicar el canibalismo. Eso hicimos los argentinos. Y está oculto.


El primer genocidio argentino es uno de los genocidios más grandes conocidos en el mundo.


Abundan las mentiras. Por ejemplo, las dos campañas al desierto del General Roca, ¿si era un desierto, por qué una campaña militar? Ocurre que no era un desierto, estaba habitado desde hace 10.000 años. El modo para apoderarse de esas tierras, que son, precisamente, la Pampa Húmeda, fue un plan elaborado por el liberalismo imperante en ese momento. En 24 años, 4 presidentes, se hicieron cómplices de ese plan macabro. Eso no se enseña.


Otra cosa que no se enseña es que Mendoza tuvo un gobernador que se llamó General José Félix Aldao. No hay una plaza, no hay una calle, no hay una referencia. Lo borraron de la historia. Resulta que Aldao fue un sacerdote dominico que decidió unirse a las huestes de San Martín. Para eso pidió permiso para dejar de usar el hábito pero nunca renunció al sacerdocio. Acompañó a San Martín, pasó de asistente hasta general. Volvió a Mendoza y fue gobernador. No era liberal, era un gran crítico del liberalismo internacional. Como crítico del liberalismo, siendo gobernador, dispuso que los liberales eran locos, locos por las cosas inconcebibles que promovían en ese momento. Como todos los locos, podían salir únicamente acompañados de otra persona, cuerda. Ese hecho le costó el anonimato, no digo de por vida, de por muerte, incluso hasta el día de hoy. Recién hace dos años, en el Salón de los Pasos Perdidos de la Legislatura se incorporó el cuadro de él, que ni siquiera estaba.


Otra cosa que tampoco se cuenta. Se dice que los indios eran terribles asesinos y que raptaban a las mujeres y se las llevaban cautivas, las violaban y martirizaban. Esa es la versión que nos llega. Ocurre que los pueblos originarios de esta zona, tal vez por su alimentación, la mayoría de sus mujeres cuando tenían el bebé no tenían leche. Gran cantidad de niños, muchísimos niños, morían entre el primero y el quinto día de nacidos porque no podían comer, porque sus mamás no tenían leche. Entonces, ¿cuál fue la solución, brutal, que encontraron para evitar la desaparición? Fue robarse una blanca, generalmente la embarazaban dejándola atada para que la embarazara el que quisiera, generalmente adolescentes. Una vez que quedaba embarazada era tratada como una reina. Tenía su bebé, amamantaba su bebé e inmediatamente le pasaban otro y otro y otro. Así durante cuatro años amamantaba. O sea, una cautiva amamantaba, en cuatro años alrededor de treinta bebés. Es decir, les salvaba la vida. Eso no se cuenta ni se dice.


Como no se cuenta ni se dice que Sarmiento, presidente argentino, firmó un decreto ofreciendo mil patacones fuertes por la cabeza de José Hernández. Eso no te lo cuenta nadie. Que Sarmiento ofreció recompensa para que mataran a uno de los máximos exponentes de la literatura argentina.


TpI: Volviendo al traslado que contás de 10.000 indígenas desde Neuquén a Capital Federal, encadenados, pero que llegaron 600 a Buenos Aires. ¿Qué pasó con los que llegaron?


M.C.: La mayoría de los hombres fueron mandados a la Isla Martín García, donde el promedio de vida no pasaba el año y medio, máximo dos años. A picar piedras. Todas las piedras, de los empedrados de calles, de la ciudad de Rosario fueron llevadas de la isla Martín García. Y las mujeres eran, ni siquiera vendidas, regaladas, a las familias que las quisieran para trabajos múltiples.


TpI: Aquellos liberales, eran liberales esclavistas…


M.C.: Por supuesto, como en Estados Unidos. Sí, eran esclavistas. Fijate, el primer genocidio argentino comienza con Bartolomé Mitre, que gobernó desde 1862 hasta 1868, luego le siguió el masón Domingo Faustino Sarmiento de 1868 a 1874, después Nicolás Avellaneda de 1874 a 1880 y Julio Argentino Roca de 1880 a 1886. En esos 24 años se asesinaron en Argentina más de 200.000 personas pertenecientes a distintas comunidades y pueblos indígenas. Mapuches, pampas, tehuelches, ranqueles y otras veinte etnias.


Esta matanza contradice totalmente, por ejemplo, el hecho de que el acta de declaración de la independencia fue redactada en castellano, aymará y quechua, precisamente en reconocimiento de los pueblos originarios. La filosofía liberal borró la voluntad de los primeros próceres de la independencia.


TpI: En la novela describís que detrás del genocidio hubo un negocio, el negocio de la tierra. ¿Cómo fue?


M.C.: En la novela hasta doy los nombres. Los nombres y los centenares de hectáreas que recibieron. Eso fue un mega operativo inmobiliario, donde incluso se ofrecían las tierras argentinas en los mercados de París. En general las principales familias “patricias” se quedaron con esas tierras. Asesinaron, eliminaron, directamente a quienes las habitaban. Que no eran propietarios, porque esto no ha sido aclarado. En realidad, hubo un problema cultural. Los indígenas, no sólo aquí, sino en todo Latinoamérica, pensaban que la tierra no podía tener dueños. No tiene dueño el aire, no tiene dueño el sol ni el viento, la tierra tampoco puede tener dueño. Cuando les decían “yo soy dueño de esta parcela” se mataban de risa, decían “no puede ser”. Es como se me dijeras “yo soy dueño de este bloque de aire”. No, la tierra es de todos y todos tenían la obligación de protegerla.


Quiero aclarar una cosa, sur de Buenos Aires, sur de Córdoba, sur de Santa Fe, sur de San Luis, sur de Mendoza, hacia el sur, jamás fue conquistado por nadie. Es decir, los españoles nunca conquistaron esas tierras. Nunca fueron españolas. No pasaron a la futura Argentina con la independencia porque eran de quienes la habitaban. Muchos pueblos eran itinerantes, nómades.


TpI: Manuel, contaste el negociado con las tierras en relación a los pueblos originarios pero en la novela también hacés mención a los gauchos. En muchos casos aquerenciados en un territorio, de bastante tiempo, en términos de los instrumentos jurídicos actuales, habrían adquirido la usucapión, a quienes el ejército también destrozaba. Mandaba a los hombres “a la frontera”, a la mujer a la ciudad a emplearse en alguna familia y se quedaban con la tierra.


M.C.: En general no había demasiada diferencia entre gauchos y pueblos originarios. Sarmiento odiaba a los gauchos, del mismo modo que odiaba a los pueblos originarios. Curiosamente los liberales eliminaron al gauchaje y después, con mucho cinismo político y moral, reivindican tradiciones gauchescas, se disfrazan de gauchos. José Hernández hizo la denuncia pública de lo que se estaba haciendo con los gauchos en el Martín Fierro, por eso se la tenían jurada.


TpI: Hemos abordado solo un puñado de las cosas con que se encontrará el lector en tu novela. Estoy pensando en varios amigos que no pueden dejar de leerla. Por ejemplo hablás del gobernador Rufino Ortega.


M.C.: Rufino Ortega fue un esclavista. Hizo su fortuna vendiendo indígenas. Vendió para la zafra y otras tareas gran cantidad de huarpes. Con el agravante que lo hacían separando la familia. Los hombres por un lado, las mujeres por otro y los niños por otro. Sobre todo para que no se reprodujeran. Hay un fenómeno muy evidente que manifiesta el genocidio. Si vamos a Bolivia y más al norte se ve una presencia masiva de pueblos originarios. ¿Por qué nosotros parecemos europeos? Por aquel genocidio, porque los eliminamos.


El libro se consigue en www.tintalibre.com.ar, info@tintalibre.com.ar, 54-3513581899, también las librerías pueden realizar el pedido.


Entrevista completa:


https://archive.org/details/entrevista-a-manuel-corominola-080722


jueves, 18 de noviembre de 2021

Apuntes sobre la elección en Mendoza

 


Por Carlos Almenara

Discúlpeme querida lectora, querido lector, si soy cansador. Siempre me detengo en este asunto que parece inconexo. Es que soy un predicador del pensamiento riguroso, de la aplicación de métodos científicos. La realidad “es” y aprehenderla resulta una tarea ardua. A esta altura casi que no me preocupa que me tilden de positivista, así no lo sea.

Cualquier aseveración sobre por qué los resultados electorales fueron los que fueron en un distrito, cuál fue el “mensaje de las urnas”, requiere una investigación, que por supuesto no hemos realizado. Aun así, sus conclusiones tendrían alto grado de provisoriedad y siempre, como todo, estaría sujeta a falsación, es decir a que la realidad la desmienta. Lector, lectora, no haga como los economistas de la televisión, quienes si la realidad demuestra que sus recetas fracasan culpan a la realidad. No, si las aseveraciones del analista no se corroboran, lo erróneo son las aseveraciones del analista, nunca la realidad.

Creo que se entiende que este breve excurso al que damos fin es para que no tome nada de esto como definitivo.

Cada vez que culmina una elección me gusta reiterar que no existe tal cosa como el “mensaje de la gente”, o en todo caso, hay que establecer de qué hablamos. En primer lugar porque no hay tal “la gente”. Las sociedades son diversas, plurales y coexisten universos diferenciados. Pero tampoco hay tal mensaje. ¿Qué mensaje? No, lo que hay son votos en una urna un domingo, en este caso, de noviembre. Entender por qué una persona hace lo que hace debe contarse entre las cosas más difíciles, comprender eso mismo por cientos de miles conlleva mucha complejidad.

Sí, es cierto que hay climas sociales. Y esta elección se dio en un clima nacional muy adverso al Frente de Todos. Ubico aquí la principal explicación de la victoria del radicalismo macrista en la provincia de Mendoza. Después vienen una interminable cantidad de factores secundarios.

Empecemos entonces por lo principal.

Ciertamente la pandemia se procesó de un modo tal que terminó imponiendo un malestar muy injusto con un gobierno nacional que tuvo un comportamiento relativamente plausible para enfrentarla. No sirve decir que los gobernadores macristas no aportaron una sola vacuna, que quemaron barbijos o que boicotearon la salud. Es cruel corroborar costos absurdos que pagó Fernández por naderías, mientras Rodolfo Suárez responsable de la muerte de 15 ancianos en Montecomán por darle el fármaco a un cura antivacuna en lugar de vacunarlos sale indemne. Suárez, cuya hija adolescente organizó fiestas clandestinas cobrando entrada y cuyo hijo sobrevolaba la ciudad en helicóptero sanitario para sacar fotos en plena cuarentena y mientras heridos necesitaban el transporte, con una muy buena elección, y quien sí consiguió las vacunas (que Suárez había prometido pero no consiguió) mucho menos ponderado. Cruda realidad.

¿Había alternativa?

Mi interpretación es que el principal error del presidente fue querer enfrentar la pandemia con “mi amigo Horacio”. Horacio, a pesar de recibir vacunas antes y en mayor cantidad que nadie, no se portó como amigo.

Lo diré nuevamente. El macrismo y Clarín son culpables de decenas de miles de muertos por su terrorismo sanitario. Y Alberto Fernández miró pasivamente el boicot a las medidas de salubridad.

El problema no es comunicacional, es político. Profundizarlo será materia de otro análisis.

En síntesis, mi interpretación es que los resultados electorales en Mendoza tienen en lo nacional un peso decisivo.

Dicho esto, vayamos a especificidades muy necesarias que ocasionan acalorados debates.

Organización y profesionalismo. El radicalismo macrista mendocino ha perfeccionado una maquinaria electoral muy eficaz. También es superior al Frente de Todos en estrategia y disciplina. Sus principales candidatos entienden qué comunicar, cuál será el centro de su relato y no se corren de allí. La idea de que disciplina es no hacer nada si no hay instrucción del jefe/jefa es un terrible error. Casi descalificante. Es incomprensible que los concejales del Frente de Todos no denuncien día por día las falencias de los oficialismos municipales del Gran Mendoza. Todos los días se puede fotografiar un pozo nuevo en una calle si hay vocación de hacerlo. No hubo mucha.

A Cornejo nadie le cascoteó el rancho, fue el título de una entrevista al sociólogo Enrique Bollati. Sin embargo, Anabel Fernández Sagasti comenzó a realizar fuertes críticas después de las PASO. Evitó el desgranamiento luego de aquella derrota y creció unos puntos. No es poco pero quizá tardío.

Como arena entre los dedos. Entre los militantes aparece como un ritual sagrado rendir honores al “territorio”. Vuelvo a la vocación herética de mis años mozos y pongo en duda la cuestión. Muchos de quienes presumen de “tener territorio” no lo tienen tanto, y, en muchos casos, constituye una actualización de la vieja política punteril de “los que tienen los votos”. Por supuesto que es reivindicable la militancia social pero hay muchos equívocos y muchos vendehumo en materia de “territorio”. El “territorio” está hibridado con la construcción social de sentido. Las unidades básicas, locales, comités, son valiosísimas instancias de participación cívica, quizá insustituibles, a defender, pero enfrentan con dificultad al intruso que emite luz y machaca las cabezas de los miembros de la familia 24 horas por días desde los comedores de las casas (o de las pantallas de los celulares o cualquiera de sus variantes). Esta relación compleja debe repensarse.

El significante vacío. Usemos la categoría de Ernesto Laclau. Cuál es la parte que llena el concepto. Izquierdas y derechas, proyectos populares y proyectos elitistas confrontan porque está en el ser de las cosas que lo hagan. Si no se expresa la disidencia es porque el conflicto se tapó con autoritarismo o alienación. El Siglo XXI en Latinoamérica mostró un surgir o resurgir de gobiernos antiimperialistas, con vocación de integración y políticas de igualación social. La derecha, que siempre reconoce a su enemigo, los llamó populismos. Laclau levantó el guante. En Argentina el significante vacío de lo popular fue llenado por el proyecto nacional y popular del kirchnerismo. Néstor fue y Cristina es peronista de toda la vida. Cuadros orgánicos de partido. Pero, con eso, la instancia de lo popular tenía un anclaje en una nueva síntesis histórica. Eso también está en cuestión. No solo en Mendoza mas también en Mendoza.

La nueva formulación es que el significante vacío es llenado por el peronismo. La operación deja en evidencia una derechización y burocratización. “Nuestra” estructura madre vuelve como en cada ciclo histórico a cerrarse sobre sí misma independientemente de los avatares sociales.

Para ser claro, si el peronismo será el pilar en que se base “lo popular”, lo será en su versión kirchnerista y frentista o no lo será. Ese cerrarse sobre sí mismo, a mi criterio, aunque no descarto buenas explicaciones para hacerlo, restó capacidad de convocatoria a lo que socialmente es “lo popular”.

Lo conocido. Por lo demás, sabemos que los oficialismos traccionan muchos votos por diferentes motivos. Sobre el sistema de medios ya hemos hablado suficiente. El cornejo suarismo (lo de suarismo está por verse) se ha convertido en la organización política, mediática, judicial y empresarial hegemónica en la provincia y toda construcción popular se realizará en la confrontación con ese hegemón.

Hay un momento en que el diagnóstico revierte en pregunta. Sobre la ominosa ostentación de violencia, burla, saqueo, antirrepublicanismo, manipulación y engaño que muestra la derecha ¿estamos haciendo lo necesario? ¿damos la pelea adecuada? Sí, nosotros, cada uno, en forma de pregunta sobre lo que nos toca. Y la respuesta debería darse con generosidad porque el desafío es civilizatorio.

domingo, 14 de noviembre de 2021

Soplando en el viento*


Por: Carlos Almenara

Me alertó Jorge que este miércoles 10 se cumplen dos años de la muerte de Ramón Ábalo.

La pérdida de alguien admirado y querido como Ramón supone un duelo. La experiencia me dice que algunas veces el duelo tiene una bisagra en el momento en que uno comprende algo. ¿Comprende qué? No podría responder esa pregunta con precisión. Intentaré dar una idea a partir de mis sentimientos con Ramón.

Convertí a Ramón en una especie de “fetiche”. Siempre lo quería entrevistar. Lo hice varias veces. En distintas radios. Yo le preguntaba de todo. Ramón contestaba. Contaba sus historias, nada mezquinaba. Yo repreguntaba, él contestaba, pero cada cosa que contestaba era distinta a lo que yo esperaba. Yo le preguntaba por el pasado y él siempre se ingeniaba para responder algo en relación al futuro. A mí me producía cierta perplejidad. Yo insistía. Había un secreto en un pasado revolucionario con el que el presente tenía un abismo. Él lo tenía, el “Negro” tenía el tesoro. Yo preguntaba y preguntaba, pero no lo encontraba. Contame más. De la Media Luna, del Armando, del peronismo y el comunismo, de la revolución, del Che. No, él no mezquinaba la respuesta, pero siempre terminaba diciendo “Mendoza no es conservadora, en el ’72 hicimos flor de revuelta y ahora, qué esperamos”. A mí me desconcertaba cómo pasaba de ese secreto idílico que yo pretendía encontrar en el pasado a contestarme que había que reclamar contra los tarifazos.

Nunca fue de otro modo. Cada vez que lo entrevistaba el compromiso era el mismo, “esto sigue, te vuelvo a entrevistar”. Siempre se repetía el mismo círculo, yo le preguntaba por sus andanzas, como sondeando cuál sería la clave para entender por qué hubo un pasado más pleno y hoy un presente tan mediocre. Ramón no me dio respuesta a esa pregunta. Una pregunta que, por cierto, nunca supe ni sé formular.

No es que no pudiéramos encontrar lo evidente en los diálogos y arriesgar teorías. Sí, eso, todo el tiempo. Pero un tesoro, una palabra mágica, la explicación total, la llave que permite entender, no, eso nunca lo encontré.

Y el Negro se fue y no lo encontré.

Pero fui comprendiendo. Bastante antes de que se fuera. Fui entendiendo. Él no sabía la respuesta a la pregunta que yo no podía formular. Seguramente no existía la respuesta a mis balbuceos. O sí. Siempre estuvo allí donde Ramón me dijo la primera vez que titubeé con mi pregunta. La respuesta está adelante. Soplando en el viento, como decía Dylan.


*Nota publicada originalmente en La 5ta Pata. La imagen ilustrativa corresponde a dicho medio.

domingo, 19 de septiembre de 2021

Sorpresa


Por Carlos Almenara

Debo confesarlo, no preví ni esperaba el resultado electoral nacional en las PASO del 12 de setiembre.

Hoy proliferan análisis en los que parece de toda evidencia que la derrota del oficialismo nacional “estaba cantada”, interpretaciones que manifiestan con absoluta certeza conocer las razones del voto.

En mi caso, ratifico mi sorpresa y perplejidad pero me propongo analizar especulativamente la cuestión sobre algunas premisas y dar una mirada a la separata “Mendoza”.

En primer lugar, el tema bajo análisis. Hablamos de por qué la gente votó como votó. Un problema complejísimo. Por qué las personas hacemos lo que hacemos, qué motiva conductas, en este caso relativa a la boleta que decide meter en una urna y otras aledañas (como ir o no ir a votar). Atañe a disciplinas como psicología, psicología social, sociología, economía política.

Claro que ya puede aparecer, con toda justicia, la primera objeción. “La gente” no votó una cosa, votó muchas cosas. Efectivamente ello es así. Una sociedad como la nuestra es un complejo mosaico de grupos sociales y humanos muy diversos con realidades, pensamientos, culturas, sumamente plurales.

Las motivaciones serán diferentes en cada uno de los fragmentos del vitral que conforma la sociedad.

Sin embargo no es una demasía sostener que, a pesar de los aspectos individuales, de la influencia de los grupos primarios en nuestras conductas, existe una especie de “inconsciente colectivo” (si me agarra C.G. Jung me mata), de significados sociales compartidos en un momento y sociedad. Y que ellos son decisivos en el resultado electoral dadas ciertas premisas.

Situando brutalmente estos conceptos, una sensación de “esto no funciona” podría ser decisiva en una sociedad en que el voto identitario no es mayoritario, los electorados independientes fluctuantes son amplios y determinantes, y la construcción de sentido es mediada por la comunicación social.

Expondré mis premisas analíticas

- Un a priori: “la gente” siempre da sorpresas. Normalmente aparecen cosas inesperadas, aun cuando el investigador ratifique su hipótesis, no siempre es por los motivos previstos o surgen otras cuestiones. Cualquier conclusión acerca de conductas sociales requiere estudiarlas. Necesita lo obvio: preguntarle a las personas sobre su acción y tener teorías interpretativas. Reitero, entonces, la naturaleza especulativa de este escrito. Es decir, ya que se han dicho tantos bolazos, éste es el mío. Intento argumentarlo convincentemente.

- Estamos atravesando una encrucijada civilizatoria inédita. La derecha se ha reorganizado en base a un poderoso arsenal sociológico y mediático en un proyecto de idiotizar y llevar al exterminio o esclavitud a inmensas masas de población. Es sorprendente el grado de coordinación y claridad que tienen para aplicar este proyecto.

- Para ello usa dos dimensiones claves de la comunicación: razón y emoción. Estas, que en una comunicación sana están alineadas, en sintonía, van en el mismo sentido, las derechas las hacen estallar. El “ángel exterminador” como llamaba el periodista Jorge Asís a Macri, podía decir en una cocina con una sonrisa y en voz baja, como pícaro, “si me vuelvo loco les puedo hacer mucho daño a todos ustedes”. O en un discurso de tres minutos decirnos lleno de risa que “he decidido iniciar conversaciones con el FMI para que nos otorgue una línea de apoyo financiero” como un respaldo al programa de crecimiento. Algo que nunca me cansaré de señalar es cómo las derechas a la hora de escribir sus teorías económicas suponen un “agente económico racional” pero a la hora de hacer sus campañas políticas se dirigen a “votante idiota emocional”.

- Estos cambios civilizatorios están atravesados por la tecnología. Lo que ya venía, se aceleró con la pandemia. Nuestras vidas se “virtualizaron” en alguna medida. Esto trae sinnúmero de consecuencias. Una de las que percibo es una relación distinta con la violencia. La violencia es pesada. Lo es para quien la sufre, por supuesto, pero también para quien la ejerce. Horacio Verbitsky pudo escribir sobre los vuelos de la muerte durante la dictadura a partir de las confesiones de un mortificado Adolfo Scilingo. Los curas cómplices tuvieron gran importancia porque “confortaban” a los torturadores. Es decir, la violencia en el mundo real es densa, compromete vitalmente a cualquiera de los actores. Muy otra cosa es amenazar de muerte por Twitter desde el sillón de una casa. Se llega a pensar en una violencia aséptica. Claro, aquí la contribución de los medios hegemónicos es decisiva. Algún día habrá que poner estas acciones en el banquillo. Será útil volver a leer “El malestar en la cultura” en clave de desinhibición virtual.

- Los niveles de alienación también son inéditos. Los universos simbólicos tienen preeminencia sobre la realidad material. Entiéndaseme, hago del realismo epistémico un culto y jamás relativizaría en términos analíticos lo material. Sí digo que como motivador de conducta es necesario reconstruir las cadenas interpretativas. Hay gente a la que el macrismo destruyó e igual lo votó. Hay gente a la que el gobierno de Fernández benefició y no lo votó. Esto que cada uno de los lectores puede constatar demuestra el punto.

Mi opinión

Mi impresión, parcial, incompleta, provisoria y sujeta a refutación, es que en relación a este 12 de setiembre vale también la preeminencia de los escenarios simbólicos por sobre los materiales. Y esta es una hipótesis importante, de corroborarse implicaría que no alcanzará para noviembre una mejora material.

En otro lenguaje estoy diciendo algo que va, al menos parcialmente, en línea con lo que en el pensamiento marxista se llama “conciencia de clase” y que en Marx implica pasar de “la clase en sí” a “la clase para sí”. 

Aunque a muchos peronistas pueda no gustarles la analogía, estoy convencido de la imposibilidad de revertir el resultado sin alguna especie de toma de conciencia, sin una épica que suponga retomar la confrontación franca con la derecha.

Mi interpretación es que esto estuvo ausente y que los “daños auto infligidos” tuvieron un gran impacto. Pero ¿por qué?

Es realmente desmoralizador que en un país como Argentina, un país que ha tenido de todo, cuyo anterior presidente, sin ir más lejos, festejó su última luna de miel en un prostíbulo de Cancún regenteado por tratantes y narcos (y según versiones bien informadas pidiendo menores para su explotación sexual), una foto de un cumpleaños frugal, casi ascético, produzca un cimbronazo político.

El condenado por corrupción de menores, Gabriel Conde, Macri, Awada y acompañante en prostíbulo de Cancún.

Pero fue así. Y antes hubo un episodio análogo. Que también implicó un fuerte deterioro del gobierno. El de un supuesto “vacunatorio VIP” que culminó con la renuncia de Ginés Gonzalez García.

¿Qué es lo terrible de ambos hechos? No los hechos en sí, que son menores en relación a la actividad delictiva que cotidianamente ejercen los dueños de medios hegemónicos. Lo terrible es que el presidente le dé la razón a Clarín.

Que Alberto Fernández le haya pedido la renuncia a su ministro, que haya “reconocido su error” por la foto del cumpleaños, produce un efecto de realidad sobre el discurso golpista de Magnetto y el macrismo que es muy difícil revertir. La foto no es “un error”, la autoflagelación es dar la razón a los golpistas, no en este tema, en todos.

La pregunta sigue siendo la del primer día: ¿Alberto se va enfrentar con Magnetto y con el macrismo? La respuesta no está clara.

Allí está el corazón del sinsentido. El gobierno “no tiene sentido” si no da las peleas que prometió explícita e implícitamente. No es sólo lo material, es la orientación. La interpretación es constitutiva del hecho, no tan fuerte como en Nietzche, pero por ahí.

Separata Mendoza

Analizaremos tres spots de las campañas de las dos fuerzas mayoritarias en Mendoza según los resultados de la última elección.

Cornejo


“Estas elecciones son  claves para tu vida y la de tu familia porque vas a decidir si dejás a la provincia en manos del kirchnerismo y los fanáticos de La Cámpora o, en cambio, si la seguimos cuidando quienes, como vos, creemos en el trabajo, la libertad, la decencia, las escuelas abiertas, la austeridad del Estado, la lucha contra la pobreza y el respeto por las instituciones. El domingo 12, digámosle a todos, aquí (pone su mano en el corazón) está Mendoza”.

¿Cuál es el metamensaje? ¿Qué nos dice Cornejo?

Yo no sé qué entendieron otros, pero yo, clarito: Cornejo va intentar eliminarnos. Yo lo tomo como lo que es, una amenaza de la persona que controla 4 de los siete jueces de la Suprema Corte, que nombró más de un tercio de los jueces, que concita la sumisión del gobernador, de la Legislatura y de los organismos de control. Una persona capaz de censurar la casi totalidad de la prensa mendocina con sobornos o presiones. Cornejo ya arrasó, como promete volver a arrasar, los valiosos principios que enuncia: libertad y respeto por las instituciones.

Sí, yo tengo miedo ante esta amenaza.

Y perplejidad ante la respuesta de Fernández Sagasti.

Fernández Sagasti

“Es cierto, las cosas no salieron como lo esperábamos. La pandemia, el trabajo, los precios... – ¿Pero sabés qué, Anabel? No vamos a bajar los brazos. – Vamos a ir a Buenos Aires a lograr los acuerdos para traer trabajo, obras e inversiones para los mendocinos. – Acompañanos con tu voto”.

Si un día, querida lectora, un tío suyo, carnicero, le pide un comercial de promoción, le sugiero que de ningún modo empiece diciendo “las cosas no salieron como esperábamos...”. Un error técnico difícilmente aceptable. Desconozco cómo se hizo el guión, probablemente tenga estudio previo y ese estudio no estuviera mal orientado. Una cosa es hacer encuestas, escuchar la opinión pública y otra convertirse en una veleta sin discurso propio. Auscultar opiniones es un insumo para plantear mejor las ideas propias, no para ocultarlas o reemplazarlas. Por otro lado “pide disculpas” una congresista que no tuvo ni tiene responsabilidades de gestión, un sinsentido.

La idea de “buenos acuerdos” orientó la campaña de la principal contrincante del oficialismo mendocino. Los buenos acuerdos incluyen a Cornejo. ¡Sí, el mismo que llama a exterminarnos!

En la misma línea dio que hablar un spot de F. Sagasti en que se compilan reconocimientos a su persona de parte de distintos intendentes y de... Cornejo.

Apelar como fuente de legitimidad a palabras del contrincante, máxime de uno que llama a tu exterminio, sigue pareciendo inconveniente.

Más allá de sus intereses

Mendoza ha sido arrasada. Su economía destruida, sus instituciones se pusieron al servicio de una mafia, la corrupción campea a sus anchas y los organismos de control fueron colonizados. Los medios hegemónicos alienan sistemáticamente a cientos de miles de ciudadanos.

Lo desesperante es que lo que debería ser una oposición contundente a esta degradación no lo es.

Y no es gratis.

Los candidatos tienen sus intereses, es legítimo que los defiendan, nadie objetará eso. Pero deben hacerlo con un mínimo de utilidad social. No pueden callar ante semejante atropello y concentración de poder en la provincia.

Lo pendiente sigue pendiente. Juntar todo lo que se pueda para sacar de la provincia, impugnando radicalmente al cornejo-suarismo.