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jueves, 16 de noviembre de 2023

El averno macrista


Reseña de Calendario del Infierno. Espectros de una amenaza


¿Cómo caracterizar el gobierno de Macri?


Daniel García Delgado, quizás el principal tipólogo del Estado argentino, denominó a ese período “neoliberalismo tardío”. Su preocupación cambió recientemente y, junto a Alejandro Casalis, presentaron “Democracias condicionadas”, donde describen “un entretejido de ‘anillos de poder’ paralelo a la estructura institucional y a los poderes del Estado que debilitan al gobierno y condicionan a la propia democracia”.


Jorge Beinstein tipificó en 2017 ese período como una “dictadura mafiosa”, y Rocco Carbone explora, también desde esos tiempos, las lógicas mafiosas de la Alianza Cambiemos.


¿Qué fue? ¿es aún, es decir, continúa? ¿cómo? ¿de qué se trató/se trata ese régimen, ese bloque de poder?


Calendario del Infierno no ofrece una caracterización concluyente, simplemente relata una versión acotada, recortada, de qué pasó. Es una compilación de noticias extraídas y seleccionadas de medios de comunicación social reconocidos, que recorre día por día de un hipotético calendario de los cuatro años de gobierno de Macri, entre el 10 de diciembre de 2015 y el 10 de diciembre de 2019. Una crónica ascética que arranca con el propio día de la asunción, en que, pocos recuerdan, tuvimos un presidente que nadie eligió para tal cosa, Federico Pinedo. Podemos decir que Pinedo puso la banda a Macri, ¿pero cómo contarlo? ¿fue un capricho de Cristina o fue un golpe institucional de nuevo cuño como los que ocurrieron y ocurren en el continente? La clave de lectura del Calendario es la segunda. Cuando seguimos esa línea aparece naturalmente el espectro de los poderes monstruosos que someten la Argentina y que, a pesar de tener la propiedad de los medios hegemónicos de comunicación social, apenas se esfuerzan en disimular sus tropelías. Lo que hace el texto no es exactamente invertir el sentido que da Clarín a la “noticia”, es subvertirla, sacarle el veneno, que muchas veces no consiste en espejarla, a veces es ponerla en agenda, a veces es relacionarla, contextualizarla, a veces sólo mirar bien.


Desde una pileta pintada en el piso a los tormentos que derivaron en la muerte de un ex canciller, de la duda internacional sobre si es el presidente más corrupto del mundo a su aparición en los Panama Papers que terminaron con las carreras de todos los políticos involucrados menos uno, de la “deuda a 100 años” a la vuelta al Fondo en dos minutos, desde la persecución a periodistas y censura a la instalación de una señal televisiva en un prostíbulo, desde el juicio a su padre a la muerte en sus manos, desde la expulsión del juez que frenó el avasallamiento de la Ley de Medios a la granada en la casa de la jueza que detuvo los tarifazos, desde el envenenamiento de la casa de Cristina al secuestro de los dueños de la señal televisiva no oficialista de mayor audiencia; el Calendario del Infierno macrista es una llaga abierta que precisa la reparación de la Justicia y la comprensión de las ciencias sociales.


El Calendario no cierra el debate, lo abre. Las ciencias sociales, los actores políticos, el mundo judicial, los medios de comunicación, continúan jugando al “como si” el devenir transcurriera sobre finas hierbas de democracia y estado de derecho, aunque cada vez la mueca es más forzada.


¿Qué fue, qué es, ese monstruo encarnado en Macri, aunque podríamos llamarlo también Magnetto? ¿Cómo condiciona el presente y el futuro? ¿No deberían dar cuenta de ello las ciencias sociales y políticas? Hoy no hay categorías para nombrarlo. Podemos examinar el nombre de lawfare, pero ¿qué hay detrás de él?, ¿cómo lo hacen posible?, ¿cómo construyen la subjetividad que les permite que esos procesos de corrupción de jueces les reditúen votos y no a la inversa?


La Comisión de Organismos de Inteligencia del Congreso Nacional habló de un “Estado mafioso”, nosotros hemos caracterizado el gobierno de Macri como terrorismo de estado. El nombre está en discusión. La categoría elegida deberá dar cuenta de los hechos compilados en el Calendario del Infierno.


En el prólogo, Víctor Hugo Morales hace lo que viene haciendo hace más de 40 años en Argentina, ver mejor que el resto, contar como nadie lo que ocurre.


Almenara, Carlos Alberto     Calendario del infierno : espectros de una amenaza / Carlos Alberto Almenara ; prólogo de Víctor Hugo Morales. - 1a ed. - Mendoza : Carlos Alberto Almenara, 2023. 

Libro digital, PDF


Link al libro:


http://debatemendoza.com.ar/wp-content/uploads/2023/10/Calendario-del-Infierno.pdf



viernes, 21 de abril de 2023

Un grito desesperado para que los defiendan de Macri

  

Por Carlos Almenara


Rachel Holway es una conocida activista contra la trata de personas. La ONG fundada por ella, Alerta Vida, tiene una intensa actividad de propaganda, promoción de políticas públicas y denuncia.


Activistas de Alerta Vida en 2011

Holway ha hecho acusaciones conmocionantes en materia de pedofilia. Entre muchas:


La necesidad de investigar la muerte de Natacha Jaitt




Amalia Granata involucrada en un caso de pedofilia



La lista es extensa. La denegación de justicia a que está sometido el pueblo argentino a partir de una Corte Suprema facciosa impide esta vía para acceder a la verdad (al menos a la verdad en lo jurídico), de lo que no cabe duda es que cada manifestación de Rachel Holway está abundantemente fundada en datos que pueden corroborarse y apoyada por indicios importantes.


Cada uno de los caso abordados por Holway es impactante, sin embargo, se destacan sus…


Denuncias a Macri


En este link se puede acceder a un reciente programa “Carpetazo”, de Sebastián Salgado.




Si clickeas para acceder al episodio verás a Rachel Holway denunciar que:


- Macri y sus ancestros pertenecen a la mafia calabresa, ndrangheta.

- Los enemigos de la familia Macri en Bella Vista (su vecindario) desaparecieron o tuvieron muertes dudosas durante la dictadura, con la cual los Macri tuvieron un provechoso involucramiento.

- El patrimonio de esos muertos o desaparecidos (o al menos, el de algunos de ellos) pasó a integrarse al de los Macri.

- Diversas empresas offshore de los Macri ocultas en guaridas fiscales.

- Una empresa de los Macri en China que fabrica estupefacientes. La ndrangheta tiene el cuasi monopolio de la cocaína en Europa y trafica otras sustancias como metaanfetaminas.

- Involucramiento de los Macri con la secta “Los niños de dios”, organización pedófila internacional.

- La sociedad de Macri con Raúl Martins en el manejo de prostíbulos. Martins está preso en México por trata de personas y asesinato. En Argentina secundó a Horacio Stiuso en la ex SIDE.


Estas no son las únicas denuncias de Holway contra Macri. Entre las vinculadas con el objeto de la ONG Alerta Vida, ha denunciado que, junto con su actual esposa, cometieron pedofilia en su luna de miel.


Todo esto no ha sido gratis.


Rachel está pidiendo desesperadamente asilo político en España porque ha sido agredida y amenazada en Buenos Aires. Ella no tiene dudas: Macri es el mayor riesgo para sí misma y su familia.




 



Rachel Holway pide apoyo a su pedido de asilo en España para ella y sus hijos Alexander y Constanza enviando adhesión a Rachelholway@gmail.com.


Impacta terminar la nota recordando que en una situación similar, exiliada en España por los riesgos que corría en Argentina por sus denuncias a Macri y a su padre, Raúl, se encuentra Lorena Martins.








domingo, 19 de marzo de 2023

La mafia es una gran montaña de mierda

 La mafia es una gran montaña de mierda que pudre a toda la sociedad que la acoge.

Peppino Impastato



Por Carlos Almenara


Rocco Carbone es uno de los principales intelectuales del presente. Sus trabajos sobre la “mafialización” del Estado argentino deberían marcar una ruptura epistemológica. Una reciente entrevista al investigador nos permite reconocer algunas conceptualizaciones imprescindibles para desentrañar los comportamientos de diversos actores institucionales, políticos, económicos y sociales en el país.


Las ciencias sociales en general, disciplinas como Sociología, Ciencia Política, en particular, abordan problemas como el Estado, la división de poderes, la representación; estos conceptos pocas veces han sido cruzados con la compleja cuestión mafiosa.


Para Carbone la paradoja del “Estado ilegal” sirve para pensar la mafialización del Estado argentino. Es una paradoja pues contiene una contradicción insoluble, si el Estado es la máxima representación de lo legal, si es la fuente de lo legal, de lo lícito y de lo ilícito, ¿cómo puede convertirse en un actor ilegal? Efectivamente, eso ocurre cuando está inficionado por la mafia. Ese es, precisamente, el principio de la mafiosidad en el Estado, el empalme orgánico y sistemático, de lo legal y lo ilegal, donde se institucionaliza la criminalidad. Esto ha acontecido en la Argentina.


Desde la filosofía marxista, el Estado es un órgano de dominación que nace de la necesidad de controlar los antagonismos de las clases sociales. Cuando la clase económicamente dominante se hace del Estado se vuelve también políticamente dominante. En las sociedades burguesas, modernas, el poder político es la expresión del antagonismo de clases. Cuando hablamos de mafia referimos organizaciones criminales complejas, nacionales, transnacionales e intercontinentales. Las mafias pueden ser organizaciones más poderosas que los Estados. Sin embargo, la condición mafiosa y la condición estatal son concurrentes, mafia y Estado se parecen. La mafia está estructurada con la misma lógica de la estatalidad. son instituciones complementarias.


Las mafias son organizaciones gentilicias, se organizan alrededor de familias naturales, de un “padrino”, un boss, que articula un orden patriarcal violento mafioso, a partir de ese núcleo agrega miembros. El Estado también tiene sus mecanismos de agregación colectiva. Tiene impuestos, la mafia también. En los territorios que controla, la mafia cobra por “protección”, por favores ilícitos. Otra condición de la estatalidad es la instalación de un poder público de tipo violento, ejército, policía, y luego otras formas de control como burocracia, clero, y demás, el Estado monopoliza la violencia; la mafia también, es su herramienta fundamental.


En definitiva, si el Estado no activa mecanismos para contener al poder mafioso, el poder mafioso lo coloniza. Es lo que está pasando en Argentina.


Para Carbone la conceptualización del Estado mafioso no es una tarea académica sino un esfuerzo colectivo de la organización popular, social, militante. “Cuando hablamos de mafia no hablamos de un sicario que mata muy violentamente a otra persona, sino de organizaciones complejas, criminales, que cuando despliegan algún delito, un crimen, en realidad están desplegando poder”. Por eso, el interés de reconocer el fenómeno es exterior a los claustros, corresponde al universo de las calles. Es la praxis, la acción política, la que requiere que los sectores populares identifiquen con precisión las lógicas y reconozcan dónde las mafias han colonizado el Estado y el territorio.


Lamentablemente la extraordinaria filmografía hollywoodense ha construido una mirada romántica del capo mafioso, que puede confundir a sectores de la población. En contraste con esa imagen idílica, Rocco Carbone ha recuperado recientemente la figura de Peppino Impastato. Su historia, su vida, su ejemplo, sobre quien, entre muchxs otrxs escribió Sandra Russo, muestra un muchacho que se revela contra su familia mafiosa para convertirse en un militante revolucionario, un activista cultural tan molesto que terminó asesinado por esa misma Cosa Nostra. Pocos como él pueden decir, con tal conocimiento de causa, que aquella imagen hermoseada de Cóppola en “El Padrino” nada tiene que ver con la montaña de mierda a la que las mafias someten a los pueblos que infectan.


ENTREVISTA A ROCCO CARBONE

https://archive.org/details/entrevista-rocco-carbone-100323


Sandra Russo sobre Peppino Impastato

https://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-163513-2011-03-05.html



lunes, 8 de agosto de 2022

Otro orden

 

¿Qué es lo contrario de orden?

Otro orden.

Waldo Ansaldi, historiador. 


Por Carlos Almenara


No ocurre sólo en Argentina. Fuerzas que llegan al poder político por vía electoral con programas de reparación social, ampliación de derechos y distribución de ingresos se ven jaqueadas por una derecha intransigente que, de inmediato, intenta desestabilizar sus gobiernos.

Para ello cuenta con un novedoso arsenal de medios de comunicación dispuestos a inventar cualquier mentira bajo sofisticados guiones semióticamente diseñados, y políticos y jueces que actúan bajo un pacto mafioso.

Casos como los de Chile y Perú, además de Argentina, parecen replicar una especie de “ir al centro”. Aceptan la capacidad de veto de esa entente y morigeran o cancelan cualquier iniciativa que canalice la indignación de ese sector (eso es, indignación, odio, que construyen con falacias aterrorizantes).

Estos gobiernos tampoco tienen un arsenal preparado para utilizar los métodos de Esteban Bullrich cuando fue ministro de Educación de Macri: “Hay que lanzar varias iniciativas al mismo tiempo, le abriste 12, el gremio focaliza en una y las otras 11 avanzan". No tienen una “metralleta” de iniciativas, sino que las mismas son, más bien, escasas.

Así, los “vetos”, las derrotas, la “falta de firmeza” se vuelven un mazazo a su propia base electoral. Fuente de frustración, transmite la sensación de que nada puede hacerse.


¿Es así? ¿Nada puede hacerse?


Quien da la respuesta es Macri, con sus hechos. A cuatro días de asumir nombró dos jueces de la Corte por decreto, cooptó (vaya a saber con qué medios) a opositores para que se los votaran, derogó por decreto (en los hechos) la Ley de Medios en su primer mes, armó una SIDE que le sirvió para hostigar con amenazas a la hija de la procuradora Alejandra Gils Carbó hasta que hizo renunciar a su madre, algo análogo ocurrió en Provincia de Buenos Aires, extorsionó al presidente de la Auditoría General de la Nación, cargo opositor, hasta que lo obligó a renunciar… en fin, la lista del terrorismo macrista podría llevarnos un año entero.


Macri pudo “cambiar” las reglas, aún en instituciones en que se encontraba en minoría


Como los ancestros del macrismo, la dictadura genocida, cambian las reglas, redistribuyen la riqueza (para ellos) y una vez retornada la institucionalidad siguen controlando los resortes económicos, cuentan para ello con una protección judicial que no tuvieron los despojados.

Se dirá que es incomparable, que Macri representa el poder y eso le da facilidades, que un gobierno popular no puede aplicar los mismos métodos, que “no somos lo mismo”, y otras argumentaciones descalificando la comparación. Seguramente todos razonamientos y sentidos éticos plausibles. Sin embargo deben mencionarse dos cosas:

- Se reconoce a “El Príncipe” de Maquiavelo como hito fundante de la “ciencia política” porque expone, sin ambages, el objeto del campo disciplinar: el poder, independiente de la ética. El secretario florentino para nada fue una persona con conductas contrarias a las leyes o a la moral pública, simplemente, identificó un campo de problemas con objeto propio. Trayendo la cuestión a nuestro tema, si se quiere sostener políticamente un proyecto político popular, enfrentando una derecha brutal como nunca se ha visto, con un comportamiento mafioso, con jueces, con medios, con embajadas, pero amén de eso se quiere manifestar una superioridad ética en el actuar político, lo menos que se esperaría es que esa cuestión sea el corazón del discurso de la fuerza ética. Debería estar “sobre la mesa”, todos los días, el contraste de los “honestos” con los “atorrantes”. Ciertamente sería sorprendente para los anales actualmente existentes llegar a tal conclusión en Argentina. Ni propios ni ajenos identificarían de tal modo al peronismo.

- Lógicamente, si hay tal superioridad ética, ella debería manifestarse en el conjunto de las conductas, cosa que siempre es difícil. Nada garantiza lo impoluto de las fuerzas populares, casi por definición, aluvionales. Cualquier defección (y es casi inevitable que alguna ocurra), en tales condiciones de disputa, implicaría una derrota en todo el frente de batalla.

Está por verse la suerte de estos procesos políticos. Pongamos como casos típicos Perú, Chile, Argentina.

Un miembro de la familia es México, aunque allí el balance parcial parece bastante más exitoso. López Obrador cuenta con dos elementos a considerar: ganó con mayoría abrumadora y eso le dio cierta comodidad legislativa y, según parece, tiene coraje.

El caso de Colombia es, quizás, la incógnita que más incertidumbre genera. País de una complejidad increíble, con mucha violencia y con la presencia, siempre desestabilizadora, de los yanquis, lo único que se puede observar al momento es que quienes llegan al gobierno no son cuadros improvisados.

Cada uno de estos gobiernos enfrenta el mismo problema: cómo mejorar la distribución del ingreso en un contexto de enorme condicionamiento, enfrentando a una derecha capaz de cualquier cosa y con casi todo el poder. Las respuestas no son idénticas.

Si hubiera que arriesgar una conclusión tentativa, que no estamos en condiciones de demostrar, sujeta a las contingencias de cada historia y cada país, diríamos que los procesos de “moderación” fracasan de modo rotundo. Sólo aquellos que sean capaces de radicalizar la confrontación, con enormes problemas porque no hay salida sencilla, serán los que puedan sostenerse y sosteniéndose preservar un Estado nacional atacado por las derechas y por Estados Unidos.

Ni aquí, ni nunca, podrá alegarse que “no hay alternativas”. No puede aducirse que es imposible transformar la realidad. Ya vimos que desde la conducción del Poder Ejecutivo, poder, se puede. Lo que no es semejante es la convicción, la decisión y el coraje. Quizá allí radique el nudo de los diferentes resultados.

Como señala Waldo Ansaldi en la cita del comienzo, no es cierto que estemos condenados a un camino indefectible, hay otro(s) camino(s), no son el caos, son caminos distintos. La pregunta no es si existen, existen, la pregunta es si los conductores quieren recorrerlos o están relativamente cómodos en el camino que, al fin y al cabo, así sea con problemas, los depositó en posiciones de mucho poder.

domingo, 16 de enero de 2022

El problema político de la Gestapo


Por Carlos Almenara

La impresionante filmación de una reunión en el Banco Provincia de Buenos Aires de la que participaron funcionarios bonaerenses y nacionales, directivos de la AFI y empresarios armando trampas extorsivas a sindicalistas es una prueba inapelable.

No tome esto, querido lector, como un acto de presunción. En lo personal, y con otras personas, decimos desde 2016 que el de Macri fue un gobierno terrorista de estado. Lo fuimos diciendo mientras ocurría. Estuvimos muy solos. Llamativamente, para nosotros, aun víctimas directas del régimen, extorsionados, encarcelados, no terminaban de caracterizar lo que ocurría. Las conclusiones de la Comisión Bicameral de Inteligencia fueron un bálsamo: el gobierno macrista “tuvo un comportamiento mafioso”. No es tan distinto.

Estos videos terminan con cualquier discusión. Funcionó, coordinado por el máximo nivel del gobierno nacional, los de Provincia y Ciudad de Buenos Aires, un sistema, un plan sistemático de utilización del Estado para, en conjunto con organizaciones paraestatales, cometer delitos. Esos delitos fueron de naturaleza política y económica. Es decir, encarcelaron ilegítimamente a sindicalistas pero también le robaron la plata de los sindicatos. Encarcelaron a los dueños de C5N y Radio Del Plata (con las implicancias para la libertad de prensa que esto tiene) pero además les robaron empresas.

La pregunta no es por qué aparecieron estas grabaciones, la pregunta es cómo no aparecieron antes, cómo no aparecen más pruebas con todo lo que hicieron.

Cada decisión, cada acto administrativo de cada funcionario de primer nivel entre diciembre de 2015 y diciembre de 2019 contiene un delito o una irregularidad. El que mire. El expediente que tome. Ni hablar de los más trascendentes como el del préstamo del FMI que, además de no ir al Congreso, de ser una trampa, no cumple requisitos administrativos como dictamen previo. Cada licitación esconde un curro. No hay ninguna que se salve. Sólo para tomar un parámetro, pero podría ser cualquiera: Macri compró los mismos trenes que Cristina a China, al mismo proveedor, pero los pagó 34% más caros en dólares, según una denuncia del recordado Pino Solanas. Y este es un caso nimio.

No estoy mencionando las causas conocidas que tienen alguna instancia judicial: Correo, peajes, parques eólicos. Cada una de las acciones del macrismo, desde arriba, fue un saqueo, un delito, y para cometerlos debieron someter a sus enemigos políticos con medios tiránicos.

Nunca tuvimos ningún empacho en decir que Macri es la dictadura. El tiempo nos da la razón. Pero quiero pedir a los lectores un ejercicio de escucha: Macri nunca negó ser la dictadura. Es decir, no se puede interpretar nada basado en lo que Macri diga o no diga. Es un mentiroso goebbeliano, coacheado para eso. Toda palabra, todo gesto proveniente del personaje no intenta comunicar ninguna verdad sino actuar como un arma de guerra contra su enemigo: el pueblo argentino. O sea, si el tipo tiene que decir que Videla fue un dictador que es justo que haya muerto en la cárcel, lo dice, pero si escuchás bien, si reconstruís el relato, siempre reivindica la dictadura. Un gran problema nacional es que toda su fuerza política también lo hace.

Lo único nuevo es que la dictadura se escondía para hacer estas mismas cosas y ellos las hacen casi a la luz del día. Buscan aplausos con ellas. Y hay una parte de la población que los defiende a la luz del día. Es decir, una parte de la población defiende a terroristas de estado. Es un serio problema. Máxime cuando tienen gobernadores, diputados, senadores, medios, jueces, empresarios.

Decía recién que además de los casos que se ha conseguido, a pesar del blindaje mediático al macrismo, que tengan alguna repercusión, hay miles... Solo por dar dos casos aleatorios que encuentro rápido y los pinta de cuerpo entero. Jorge Triaca, ministro de Trabajo de Macri, intervino el Sindicato SOMU (encarcelando a su secretario general, “Caballo” Suárez, con el mismo método de la Gestapo filmada), con contratos de ese Sindicato pagó el sueldo de Sandra Heredia, personal que trabaja en su casa particular. Se hizo pública la situación cuando “Sandrín” recibió un insulto que fue públicamente conocido. VER. Elizabeth Gómez Alcorta es ministra del actual gobierno nacional. Antes fue abogada de Milagro Sala y denunció en enero de 2018 cómo los estudios de abogados incómodos para el gobierno eran robados. No tengo las pruebas yo y aparentemente tampoco la ministra, mas yo no tengo dudas como tampoco, en su momento, la ministra, que la AFI macrista estaba detrás de estos “misteriosos” robos que buscaban documentos y no dinero. VER.

Uno empieza a listar y no puede terminar, se me viene a la mente los agentes que infiltraban en las marchas. Casos bizarros como que hirieron de bala a un policía de la Metropolitana sus propios compañeros porque estaba infiltrado en una marcha social. Cosas que si en nuestro país las cosas se vieran como deben verse nunca habrían dejado dudas de que Macri y toda su banda son la dictadura. Y deben estar presos en cualquier estado de derecho.

Ahora bien, estas cosas que se dicen en el texto, que, de nuevo, perdóneme la soberbia, son las mismas que vengo diciendo desde 2016, son ya una realidad evidente. ¿Qué va a hacer el presidente? ¿Seguirá fingiendo que “discute con una oposición democrática”?

Por supuesto, no es fácil su situación. El macrismo tiene el apoyo de los medios hegemónicos, de parte del empresariado, de la Corte Suprema, tiene gobernadores, tiene muchos legisladores. Ahora, como hemos aprendido con amigos desquiciados y deberíamos haber corroborado con la pandemia al costo de cientos de miles de vidas: la realidad se impone.

Que Alberto Fernández se haga el distraído no cambia las cosas. Que dialogue “constructivamente” con Gerardo Morales no libera ni repara el secuestro de Milagro Sala y sus compañeros. Que el presidente no de la orden a sus ministros para que revisen los expedientes de sus antecesores no convierte en honestos a los macristas sino en cómplices a los actuales. Que simule que tiene una oposición democrática no cambia la naturaleza nazi goebbeliana del macrismo, que tiene un proyecto de exterminio. Y que le incumbe también a él, curiosamente.

Hacerse los distraídos no cambia las cosas. La realidad se impone. Y aunque esta mirada de las cosas no resulte victoriosa, lo cual es altamente probable, eso no hará que cada una de las verdades de este texto sean menos verdad. El macrismo en el gobierno (y antes y después también) fue un plan sistemático terrorista de estado, es la actualización de la dictadura, y frente a eso hacerse el distraído se llama negacionismo.

domingo, 7 de noviembre de 2021

El crack de la heroína


 -Nunca tomé café en mi vida, nunca, soy un tipo raro. No tomo alcohol, no fumo, lo mío es solamente la heroína o el crack. (Mauricio Macri, 2 de noviembre de 2021, Rosario).


La declaración fue impactacte. El 2 de noviembre apareció el video presentado más arriba. Macri confiesa “lo suyo es la heroína o el crack”. Como quien toma café.

Desconcertados y cómplices los medios lo tomaron como broma. No lo es.

No se ha entendido el código de comunicación de Macri. Macri es más que un mentiroso. Cada palabra que emite es un engaño. En ninguna ocasión dice lo que una comunicación de buena fe supondría que quiere decir. Por ejemplo, cuando Macri dice “trabajo de calidad” una persona de buena fe supondría trabajo registrado, pues no, para Macri es esclavismo, en el mejor de los casos “trabajo productivo”, es decir, que produce plusvalía.

Cada sonido es una estafa.

También cuando “parece” bromear. Usualmente no dice una sola verdad, y, cuando la dice, parece que la dice en broma.

Hay que mirar el video del inicio de la nota. Termina con una sonrisa, pero no es la de alguien que hizo un chiste, es la risa del perverso, del que goza haciendo daño, del que se burla del auditorio. Volvelo a mirar.

En realidad, se sabe hace tiempo que Macri es un falopero reventado. Nada menos que Cristina Kirchner en “Sinceramente” cuenta una historia impresionante. Aquí la transcribo:

La semana anterior, el presidente electo Mauricio Macri había venido a verme a Olivos para coordinar el traspaso del gobierno. Llegó por la tarde. Lo esperé en el despacho presidencial de la jefatura de gabinete parada en la puerta, de modo tal que cuando esta se abriera y él ingresara, yo estuviera ahí para extenderle la mano. Sin embargo, tardó un buen rato porque lo primero que hizo, antes de verme, fue ir al baño. Le pregunté a Mariano, mi secretario: ¿Y, dónde está? “En el baño”, me dijo y se encogió de hombros. Cuando me dio la mano sentí que estaba muy tenso, duro. Casi no hablaba y me miraba muy fijamente hasta que me dijo, como si fuera una orden: “Usted tiene que entregarme el poder en la Casa Rosada". “No”, le contesté. “Eso hay que hacerlo en el Parlamento”, y en seguida le aclaré: “Usted no puede dar el discurso ante la Asamblea Legislativa si aún no es presidente, por eso tengo que ir a la Asamblea, antes de su discurso, entregarle la banda y el bastón presidencial".(CFK, Sinceramente)

Además de Cristina, hay decenas de testimonios que dan cuenta de sus consumos ilegales. La foto que ilustra la nota está tomada de Infobae y corresponde a minutos antes de debatir con Alberto Fernández en 2019. Se ve que para enfrentar esas situaciones necesita una “ayudita”.

Antes de decir que “lo suyo es la heroína o el crack”, Macri afirma que es “un tipo raro”. En realidad, es perverso y es siniestro. Todavía no tenemos idea cabal de cuán siniestro es el vendepatria, aunque a esta altura ya nada debería sorprendernos.

En este video, Rachel Holway, reconocida militante contra la trata y el abuso a la niñez, explica la relación de los Macri y la secta pedófila “Los niños de dios”


En Argentina, también en otros países, los defensores de la libertad individual se encuentran a la izquierda del espectro político. Los actualmente llamados “libertarios” (el amigo Enrique Bollati los denomina liberOtarios), los neoliberales, las derechas en general, son mayormente cultoras de una falsa moralina.

Digo lo siguiente: me importa un pito qué consuma Macri, me importaba un comino qué hiciera con su vida antes de ser funcionario público, me importa muchísimo qué hace y qué hizo con NUESTRAS vidas y por eso ahora sí me importa de su vida. Quiero que vaya preso y pague el daño.

Darle importancia a estos consumos ayuda a comprender algunos de los delitos que cometió con la base de su perversión innata y culturalmente adquirida. Estos consumos sumaron megalomanía, falta de empatía, deshinibición (como para decir públicamente qué consume), paranoia. Ahora hay que saber si cuando firmó con el FMI o cuando saqueó el Fondo de ANSES (se llevó U$S 35.000 millones de “la plata de los jubilados”) estaba bajo los efectos de estas sustancias. ¿Lo estaba cuando mandaba espiar a sus familiares?

¿Y sus conmilitones no tienen nada que decir de estos consumos? ¿Nunca lo vieron consumir? ¿Quién le provee las sustancias? ¿Cuál es la ruta? ¿Viene de Rosario y por eso lo dijo allí como un guiño mafioso?

Una de las consecuencias posibles del exceso en estos consumos son los problemas cardíacos. Fue público que durante su gobierno tuvo nueve cardiólogos. Habiendo tantos, ninguno fue capaz de darnos una alegría.